Ha llegado el gran día, el comienzo del trek al Annapurna Sanctuary, también conocido como ABC (Annapurna Base Camp).
De las diferentes versiones para realizar este trekking, nosotros comenzaremos en NayaPul, y ya veremos dónde terminaremos. Disponemos de 10 días, que iremos viendo cómo distribuir.
A las 8 de la mañana nos recoge en el hotel un transporte privado para trasladarnos a Naya Pul. En Nayapul se agolpan montones de tenderetes que venden de todo, por si se te ha olvidado algo para los días de trek.
Los niños interrumpían sus juegos para pedirnos chocolates, una costumbre que se ha extendido por las aldeas de Nepal, y que nos deja con sensaciones contrapuestas. Nunca sabes si es bueno o malo darles algo. Cuando ves que una docena de niños de la aldea se pelean por un trozo de chocolate, te arrepientes y piensas que no ha sido buena idea.
El primer tramo del día discurre por una pista de tierra, por la cual circula algún vehículo de vez en cuando para abastecer a los pueblos.
Me resulta inevitable acordarme de Langtang, y las comparaciones surgen continuamente. Desde luego, que el comienzo de este trek es mucho más civilizado: suministro eléctrico, pistas para vehículos y toda una serie de comodidades que en Langtang no existían.
La actividad agrícola no ha desaparecido en estos pueblos, que complementan sus ingresos con los turísticos. En los bancales comienza a crecer el maíz. Otros productos todavía no han sido sembrados y las semillas permanecen extendidas para secarse al sol.
Birethanthi, Matathante, Lamdawali, Sudame, Hille, son pequeñas aldeas que todavía se enclavan en zonas bajas, donde percibimos el ambiente tropical, entre las plataneras y el colorido que aportan las buganvillas y las flores de pascua. En esta parte baja nos acompaña el río Bhurundi, tentándonos al baño en sus remansos, pues el calor se hace notar. No sé si en el baño también pensaba el grupo de monos blancos que cruzaba el río.
Otros pequeños pueblos se dispersan por las laderas, modeladas en terrazas agrícolas que todavía no lucen verde en esta época. El bosque sólo se presenta de vez en cuando, en las áreas más alejadas de los pueblos, que no han sido ganadas para la agricultura. El paisaje no es bonito en esta zona, no es más que un día de aproximación, y lo bueno está por llegar.




En Tikhedhungga comienzan las malvadas escaleras, de las que tanto habíamos oído hablar. Miles y miles de escalones que agotan a cualquiera nos van encaminando pendiente arriba, hacia pueblos en los que observamos sus construcciones de estilo tibetano entremezcladas con otras que bien podrían recordar cabañas alpinas de madera. Gallinas, burros, cabras, ovejas, algún perro, comparten espacio con los habitantes de las aldeas y con los pocos turistas que ahora pululamos por aquí. En los huertos crecen tomates, patatas, judías, coles, que aseguran la supervivencia, especialmente en estos tiempos que se les presentan del revés.

Caminos vacíos. Nada que ver con lo que habíamos leído de las aglomeraciones de excursionistas que abarrotaban estos caminos antes del terremoto. Bueno para nosotros, malo para ellos.


Las escaleras ya subidas y sufridas casi nos hacen decidirnos a quedarnos a dormir en Ulleri, a 2000 m de altura. Pero, tras un rato de descanso, la niebla nos empuja a alargar la etapa más de lo habitual y continuar subiendo, confiando en que la turbidez del cielo se vaya disipando en zonas más altas.
En un lodge de Banthanthi decidimos quedarnos. Hotel Four Seasons, a 2200 m de altura, con buenas vistas al valle, aunque brumoso, en cuyas laderas habitan ciervos y leopardos. Buen lodge, con baño privado en la habitación, ducha caliente, lavabo, espejo, water occidental, suelo plastificado…….¡trek de lujo!
Charlar con el tibetano de ojos rasgados y melódica voz que lo atiende es como bañarse en un bálsamo de sosiego, es compartir la capacidad de escuchar el silencio de la noche, es poetizar la belleza del Himalaya en un lugar que emana un aire magnético.
Ha sido un primer día de toma de contacto, sin grandes paisajes. Las estrellas que brillaban en el cielo por la noche nos hacían albergar ciertas esperanzas en despertarnos con un cielo claro al día siguiente. Aparte, sólo algunas lucecitas de las casas del fondo del valle iluminaban la oscura noche.

Resumen de etapa:
De Pokhara a Nayapul: 1h en coche
De Nayapul a Hille: hay pista
Comida en algún lugar entre Birethanti y Hille
De Hille a Bhanthanti: malditas escaleras
Descargable para GPS: es.wikiloc.com/ ...d=13150949
