Datos de la etapa:
Altitud ganada: -382 m
Ascenso total del día: 783 m
Descenso total del día: 1165 m
Altitud máxima: 5434 m
Distancia recorrida: 12.7 km
Tiempo: 8h
Último día de sufrimiento! Llegado este punto, la mayoría coincide en la sensación agridulce de por un lado estar deseando que se acabe el frío, la nieve y la falta de oxígeno, y por otro la pena de que esto se acaba. Sabíamos que teníamos un día rojo por delante, pero con grandes expectativas. Renjo La, el tercero y último de los tres pasos, tiene fama de ser el más fácil de los tres (mentira) y el más bonito con las mejores vistas (totalmente cierto). Como era ya habitual en los días de cruzar paso, tocaba madrugar y a eso de las 7:15 estábamos ya andando, después de disfrutar de una imagen preciosa con el lago completamente en calma y un reflejo perfecto de las montañas.

Gokyo, con Renjo La al fondo: 5.5 km que desde allí abajo parecen más
La subida empieza justo detrás del pueblo, siguiendo el camino que te lleva a Gokyo Ri, aunque enseguida se desvía siguiendo la falda de este último con un ascenso bastante suave durante los primeros 2.5 km. Al llegar a este punto se ve muy bien el “final” del lago y todos los riachuelos que llegan a él desde las montañas de detrás. En teoría es posible rodear el lago andando desde Gokyo simplemente siguiendo la orilla, pero desde allí arriba y con toda la nieve yo no lo vi nada claro. Quizás con el camino despejado es mucho más evidente.

El camino va abrazando la falda de Gokyo Ri

La orilla del lago al otro lado

Gokyo
Después de esos primeros 2.5 km la cosa cambia considerablemente. El camino se vuelve mucho más duro, con una primera parte en zigzag con una pendiente de más del 40% en algunos puntos que me dejó con la lengua fuera. El hecho de que estuviera cubierta de hielo y nieve no ayudaba. Lo único bueno es que las vistas hacia atrás según vas ascendiendo son espectaculares. El lago, el pueblo, el glaciar, y, sobre todo, las montañas: Everest, Nuptse, Lhotse, Makalu y hasta Pumori.

Empieza lo bueno: el camino sigue el zigzag que se atisba en la parte derecha de la foto

La parte fácil del camino, Gokyo, el Ngozumpa Glacier y Everest asomando al fondo

Las vistas van mejorando con la altura
Después de esta parte tan pronunciada el camino te da un respiro al llegar a una especie de valle desde donde ya no se ve el lago. Esta parte estaba ya completamente cubierta de nieve y los crampones se volvieron imprescindibles; de hecho, hay un río que atraviesa este valle y estaba casi completamente congelado. No muy lejos podíamos ya ver el paso, pero las distancias engañan y aun nos quedaba un rato de sufrir antes de llegar.

Renjo La es el collado de la derecha. Tan cerca y tan lejos…


El valle camino de Renjo La
Cuando llegas al fondo del valle el camino empieza a subir otra vez y según vas ganando altura vuelven a aparecer el glaciar y el lago, y cada vez se ve mejor Everest y hasta Makalu. Esta última parte del ascenso me costó horrores. Mi catarro había alcanzado definitivamente su apogeo y estaba bastante cansada, y además nos encontramos con un tramo particularmente difícil por su combinación de pendiente + hielo. El porter subió primero para tantearlo y le vimos pasarlo mal: estaba tan empinado y resbalaba tanto que tuvo que subir casi a cuatro patas.

Las vistas mejoran con la altura

Everest (izquierda), Nuptse (centro) y Lhotse (derecha)



El último esfuerzo antes de llegar a la cima
Con la lengua fuera y después de casi 5 horas llegamos a la cima. Definitivamente, la subida de Renjo La es más dura de como la pintan, y más dura que Cho La, pero las vistas desde arriba hacen que se te olvide el sufrimiento. Es una vista bastante parecida a la que hay desde Gokyo Ri pero la perspectiva es distinta y tienes el lago y el imponente Ngozumpa Glacier justo delante del trío que son Everest, Lhotse y Nuptse. Yo creo que son las mejores vistas de todo el trek, que ya es decir.





El panorama desde Renjo La es posiblemente el más impresionante de todo el viaje

Everest, Ngozumpa y Gokyo, perfectamente alineados

Hacia el otro lado del paso: Ngoldumba Tsho y las montañas de Rolwaling Himal
En la cima hacía un frío del carajo y mucho viento. Nos comimos la comida que llevábamos preparada, aunque el sándwich estaba casi congelado y se me atragantó bastante. Estuvimos allí arriba solos un rato, hasta que llegó la pareja canadiense con la que nos habíamos ido encontrando en varios puntos desde Cho La. Sólo vimos a otras 3 o 4 personas subiendo ese día, no sé si porque era ya diciembre pero definitivamente esta última parte del trek estaba mucho menos concurrida. Después de un rato pasando frío en la cima pero disfrutando enormemente de las vistas emprendimos la bajada, he de admitir que con algo de pena porque a partir de ese punto empezaba de alguna manera la vuelta a Lukla, una bajada casi constante durante los próximos días. La primera parte del descenso es muy pronunciado, pero me pareció más sencillo que el de Cho La. Tuvimos que bajar con crampones casi todo el camino y los 7 km desde Renjo La hasta Lungden se me hicieron eternos. El camino pasa junto a un par de lagos bonitos pero a parte de eso tiene poco más, y el cansancio acumulado empezaba a pesar. Vimos a 2 ó 3 personas que estaban subiendo hacia Renjo La en sentido contrario, y un hombre bastante mayo que estaba acampando junto al segundo de los lagos para aclimatar una noche más antes del último ascenso. Al igual que en los otros pasos, la idea de subir desde el otro lado me pareció una locura, y esa gente no me daba ninguna envidia.


De camino a Lungden
Después de 8 horas (más el tiempo que pasamos en la cima), llegamos por fin a Lungden, donde pasaríamos la noche. En un principio nos habíamos planteado llegar a Marulung, pero el guía no estaba seguro de si los pocos alojamientos que hay allí estarían ya cerrados por fin de temporada, y Lungden era una apuesta más segura. No me importó, porque estaba deseando descansar. Hay quien, en otras épocas con días más largos, llega hasta Namche desde Gokyo, algo que nosotros haríamos en dos días. Yo me conformaba con dormir en Lungden esa noche.

Lungden
No tenía ningún alojamiento mirado y el guía nos recomendó el Lungden View, que resultó ser algo cutrecillo pero tampoco hay mucho donde elegir en Lungden. Este valle, siguiendo el curso del Bhote Koshi, está infinitamente menos frecuentado que el del Imja Khola (el valle de Pangboche y Dingboche), y los alojamientos son más básicos. Al principio nos dieron una habitación con baño propio, pero el baño resultó ser de letrina, y la habitación estaba en un edificio separado del principal, así que decidimos pedir una habitación normal (sin baño) junto al comedor. Era ya tarde y se notaba mucho el frío así que rápidamente nos cambiamos de ropa y nos fuimos al comedor a sentarnos junto a la estufa y entrar en calor. Yo llegué con muchísima tos, algo que nunca es agradable cuando estás en un comedor con más gente. Al rato de llegar nosotros llegó la pareja canadiense que habíamos dejado en la cima de Renjo La, y un poco más tarde llegó el chico alemán que nos había comentado que no llegó al quinto lago de Gokyo el día anterior. Cenamos dal bhat a un precio mucho más razonable que lo que habíamos visto en las últimas dos semanas y pico (700r), y un buen termo de lemon tea, y a dormir que estábamos reventados y hacía demasiado frío para estar fuera del saco.