Datos de la etapa:
Altitud ganada: -940 m
Ascenso total del día: 420 m
Descenso total del día: 1360 m
Altitud máxima: 4374 m
Distancia recorrida: 19 km
Tiempo: 6h 15mh
Penúltimo día del trek! Nos levantamos con mucho frío. El valle donde está Lungden no recibe sol a primera hora, y se nota muchísimo. Ese día teníamos por delante casi 20 km hasta llegar a Namche y cerrar el loop que habíamos empezado tres semanas antes. Tres semanas que en cierto modo habían pasado muy rápido pero que también habían tenido bastante sufrimiento 😅
Empezamos a andar a las 8 y a una media hora de Lungden nos encontramos con un río que bajaba de la montaña y estaba casi helado. Casi, pero no del todo, y encontrar un punto donde poder cruzar de forma segura nos llevó un rato, porque bajaba con fuerza. Había un puente pero el río bajaba con más caudal de lo normal y el puente solo cubría una pequeña parte, y el guía estuvo rebuscando arriba y abajo entre los matorrales hasta que encontró el mejor sitio donde cruzar. Me alegré mucho de no haber tenido que hacer eso la tarde anterior, casi a oscuras y muerta de cansancio.

El único obstáculo del día
Poco después de cruzar el río llegamos a Marulung, que resultó tener un par de alojamientos abiertos (pero no me arrepentí para nada de haber parado en Lungden la noche anterior). Por el camino íbamos viendo pueblitos y signos de vida al otro lado del valle, todo de piedra y muy fotogénico. Empezamos a ver stupas, mani walls y signos de civilización que nos indicaban que este valle es más “auténtico” que el del Imja Khola, con gente que vive y hace vida normal al margen del turismo. En Marulung hay un puente grande para cruzar el Bhote Koshi y a partir de aquí el camino discurre por el margen derecho (según miras hacia Namche).



El valle del Bhote Koshi
El camino es ancho y bien pisado, muy cómodo, pero con muchísimo polvo, y va siguiendo una antigua ruta comercial entre Nepal y Tíbet. El paso de montaña al fondo de este valle (Nangpa La, 5806m) se usaba para cruzar el ridge entre los dos países, y es por donde cruzaron los primeros sherpas que se asentaron en Nepal. Precisamente allí, valle arriba y justo antes del paso, está el Nangpa Glacier, que debe ser una pasada y si hubiera tenido algún día más me hubiera encantado llegar allí para explorarlo. Este mismo día, un poco más tarde, nos encontramos con el fundador de Sagarmatha Next, el centro de “reciclaje” que habíamos visto en Namche 3 semanas antes. Es un alemán que lleva muchísimos años viviendo en Nepal, y todos los guías le conocen. Estuvimos hablando con él un rato y nos dijo que iba valle arriba, al glaciar, porque es una de las pocas zonas del Khumbu donde los turistas no han llegado en masa, y una de las más bonitas también.




Camino de Namche
Después de unas 3 horas andando llegamos a Thame, uno de los pueblos más importantes de la zona. Su monasterio es uno de los más antiguos del Khumbu (algunos dicen que el más antiguo) y a mí me hubiera gustado visitarlo, pero eso suponía un pequeño desvío para subir hasta él (porque está más arriba del pueblo), y de los 4 que éramos solo me hacía ilusión a mí, así que lo dejamos para no llegar demasiado tarde a Namche. Thame sufrió una terrible inundación GLOF en 2024, y el guía no había pasado por allí desde entonces, y alucinaba con cómo había quedado el pueblo, con el nuevo curso del río (Thame Khola) formando una brecha gigante que atraviesa el pueblo. Es un milagro que no muriera nadie.


Thame Gompa, uno de los más antiguos del Khumbu, encajado en la montaña

Thame
Nada más pasar Thame el camino discurre bastante por encima del Bhote Koshi, y hay una especie de garganta que desde allí arriba se ve muy bien, con el agua de un color verde precioso. Es una zona muy bonita, no me extraña que tanta genta vaya a Thame como día de aclimatación desde Namche. Un pelín más adelante se vuelve a cruzar el Bhote Koshi por un puente a bastante altura sobre otra garganta estrecha y desde donde hay unas vistas increíbles valle abajo, y a partir de allí el camino sigue por el margen izquierdo hasta Namche.

Bhote Koshi

El camino hasta Namche sigue por el margen izquierdo a partir de Thame


El último puente del día sobre el Bhote Koshi
Cuando cruzamos ese puente llevábamos ya 3.5 horas andando y el hambre apretaba. Habíamos decidido no comer en Thame y avanzar un poco más, y a unos 40 minutos del puente finalmente paramos a comer junto al monasterio de Thamo, en un sitio recomendado por el guía, que no estaba mal pero donde todas las comidas eran “potato sets”, es decir, pidieras lo que pidieras, todo llevaba un acompañamiento de patatas asadas y una especie de ensalada de col (cheese spring roll potato set 900r, fried noodles potato set 900r). La última parte del camino, desde Thamo hasta Namche, discurre por un bosque y es muy agradable. Se agradece el oxígeno, el olor a verde, los árboles, y la ausencia de nieve! Por el camino atravesamos más pueblitos, más estupas, más mani walls, más prayer wheels… E incluso vimos un grupo de tahrs que se habían colado en la casa de un paisano para robarle las patatas que tenía enterradas en el terreno. Por lo visto es algo bastante común.

Tahrs salvajes robando patatas…






Camino de Namche
Llegamos a Namche cuando el sol se había empezado a poner por detrás de las montañas y las casas estaban ya en sombra, una pena porque la vista desde esa entrada es muy chula. Decidimos alojarnos en un sitio distinto y nos fuimos al Khumbu Lodge. Al principio nos dieron una habitación muy mal orientada y que no recibía nada de sol, pero a esas alturas del trek tardé poco en quejarme y decirle al hombrecillo exactamente lo que quería, y nos cambiaron sin problema a una habitación enorme, soleada, calentita, con baño y ducha caliente, y que tenía hasta toallas, jabón y papel higiénico. Todo un lujo!

Namche, tres semanas después
Después de ducharnos y dejar la cena pedida para más tarde (mixed fried noodles 830r, spaguetti tomato cheese 900r), como era pronto, nos fuimos a celebrar que habíamos completado el trek (bueno, casi) al Liquid Bar, que estaba justo en frente del hotel. El día siguiente era mi cumpleaños, así que sumamos eso a la celebración y nos tomamos un par de cervezas cada uno. Como el alcohol va fatal para la aclimatación habíamos decidido desde el principio que no beberíamos nada hasta llegar otra vez a Namche, y no sabéis lo bien que nos sentaron. Estábamos solos en el bar, con videos de Everest de Youtube en la pantalla gigante (incluido el descenso esquiando desde la cima que Red Bull había patrocinado solo un mes antes, y que si no habéis visto os recomiendo encarecidamente que lo hagáis porque es espectacular con todas las letras), y comiendo palomitas con nuestras cervezas, felices como niños.