salimos de Sevilla a Madrid en el Ave de las 6 de la mañana. El billete del Ave tenía código de “combinado” así que podíamos hacer trasbordo con el tren de Cercanía que llega a la T4 sin gastar ni un solo euro más (si has llegado a Atocha en tren en ese mismo día, tienes 3 horas de transbordo). Al llegar a Atocha fuimos hacia la zona de Cercanías y buscamos una máquina de Renfe para canjear nuestros billetes por otros para ir al aeropuerto (T4) (creo que es mucho mejor que el metro, y no sólo porque sea gratis en estos casos. Además, ya adelanto algo muy importante, el metro de Madrid ahora mismo está en obras y permanecerá así hasta noviembre, así que mucho ojo que no va al aeropuerto, debéis coger el Cercanías que te deja sin problemas en la T4 (las salidas son a las cuarto y menos cuarto siempre).
Una vez en la T4 hay que subir hasta las “salidas”, todo está bien indicado y nos dirigimos a un mostrador de Iberia donde vemos a azafatas de Costa Crucero que nos indican a que mostrador dirigirnos para facturar las maletas y obtener la tarjeta de embarque. Vamos hacia allí y las facturamos sin problema (ya llevábamos puestas la pegatinas identificadoras de Costa en las asas de las maletas tal y como nos indicaron en la agencia pero aun así las azafatas de Costa las supervisan todas y refuerzan con grapas).
De ahí vamos directos a pasar el Control de seguridad y entrar en la zona de embarques para estar más tranquilos con el equipaje de mano (el facturado nos lo encontraremos ya en el camarote cuando lleguemos).
Ya en el avión primera sorpresa y grata, despegamos a las 13.30 y como la compañía era Iberia no esperaba nada de ellos ya que he volado mucho con Iberia y no dan ni unos tristes caramelos ya, pero al ser un chárter de Costa nos dieron un bocata de jamón, una bebida y un paquete de patatas fritas lo cual vino fenomenal por la hora que era y así se nos hizo a todos un vuelo mucho más ameno.
La llegada puntual a Bari y allí nos esperaban con un cartel de Costa y nos llevaron a un autobús que nos llevaría al puerto…estábamos deseando, aunque allí sí que estuvimos esperando un poquillo más de la cuenta a otros pasajeros que no aparecían por ningún lado. Llegamos al puerto un poco más de las 17 horas y allí pasamos de nuevo controles como si de un aeropuerto se tratara (hubo gente a la que le requisaron cosas como botellas de alcohol o planchas de ropa, aviso). Entramos en el barco y en la misma puerta te hacen la foto para meterla dentro de la tarjeta Costa que nos entregarán luego, y la verdad que esa entrada fue muy precipitada, nos llevan corriendo por el barco sin poder soltar ni las maletas de mano, atravesamos muchas salas y te encuentras perdida y todo para hacer el simulacro de emergencia que es obligatorio y estaba previsto a esa hora. Al parecer hemos llegado un poco tarde y no tenemos tiempo de ir a nuestros camarotes. Pues nada, directos a un salón (que luego vi que era el “piano-bar” donde a través de una pantalla nos muestran cómo proceder en caso de emergencia. Cuando termina, aparece directamente el partido de España-Italia, que está a punto de comenzar pero no nos dejan quedarnos, seguimos conducidos como borregos a una cubierta que es la que tiene arriba los botes salvavidas y nos siguen dando instrucciones. Y por fin termina el simulacro y nos dejan libertad para irnos a los camarotes. Teníamos 3 reservados (dos estaban en el puente 5 y uno en el puente 7). El mío en cuanto que llego me doy cuenta que no tiene maleta en la puerta mientras que otros sí la tienen (mal rollo me dio), para colmo, de camino a mi cabina me encuentro la maleta de mi hermana en medio de un pasillo que no es el suyo así que la cojo y se la llevo (menudo susto tenía ya, pensaba que no tenía su equipaje). Cuando salgo decido darme una vuelta por los pasillos del puente 5 por si ha pasado con mi maleta facturada lo mismo y está en otro pasillo equivocado, y de repente, en una zona tras los ascensores (se supone que son escaleras de uso sólo para tripulación) veo un montón de maletas apiladas y a un chico sacando de dos en dos para llevarlas a las cabinas, se ve que están aún repartiéndolas, pero como veo la mía porque es muy identificable le digo que me la llevo directamente y me deja. Total, que las maletas llegan, tranquilidad, sólo que van a veces un poco lentos.
Ya en mi cabina (5365) abro mi balcón y comienzo a disfrutar del viaje. Sobre mi cama hay varias cosas: el diario de a bordo del día de hoy, un dosier de todas las excursiones que se ofertan con la naviera, un plano del barco, y las 3 tarjetas Costa (la tarjeta es el objeto más valioso e imprescindible en el barco, hay que llevarla siempre encima porque además de ser la llave del camarote es tu dni en el barco y con él puedes consumir cosas, comprar souvenirs en tiendas, y lo más importante, te controlarán la entrada y salida del barco cuando decidas salir a ver ciudades. Ya había leído que tenía que activarla (que es asignarle una tarjeta de crédito) y aunque sé que tengo 48 horas para hacerlo prefiero hacerlo cuanto antes.
Como el partido ha comenzado mi marido, mi niño, mi cuñado y mi padre se llaman a través del teléfono del camarote (ojo con los teléfonos móviles en el barco, luego os explico) y quedan para verlo en el puente 9 (donde está la piscina que puede cubrirse y tienen un pantallón). Yo decido quedarme y verlo desde la tv de mi camarote mientras deshago equipaje. Como ya le han marcado a España decido pasar de subir a ver el partido y me voy al puente 2 (el atrio) que es la zona principal del barco y donde están los mostradores de “atención al cliente” y “atención sobre excursiones”, para activar la tarjeta. Me pongo en cola en “atención al cliente” y me atienden súper rápido, como ha habido embarque de nuevos pasajeros hay mucho personal atendiendo tanto en mostrador como en la propia cola por si te pueden ayudar sin que no tengas que esperar a llegar al mostrador y todos ellos hablan al menos 5 idiomas (entre ellos el español claro). Yo tengo que ir a mostrador porque lo que pretendo es activar mis 3 tarjetas Costa (que aunque sé que tenemos 48 horas para hacer esto yo prefiero hacerlo ya, también dicen que se puede hacer esto mediante los tótem interactivos que hay por todo el barco pero yo no supe hacerlo). Le doy mi tarjeta Costa y una tarjeta de crédito y listo, me la activa al momento y pone las otras 2 tarjetas de mi camarote, es decir la de mi marido y mi hijo bajo la misma tarjeta de crédito. Mi hermana hace lo mismo con la suya y la de su marido. Yo pensaba que hasta que no activabas la tarjeta no podías consumir nada pero no es así, mi padre por ejemplo ya estaba arriba tomándose un cubata y no tuvo problemas (al parecer te permiten 48 horas de consideración para que te adaptes al barco, pero ojo que una vez transcurridas se anularán las tarjetas si no has dado una tarjeta de crédito asociada). Subo a ver el ambientillo del partido y la terraza está llena de gente, me agobio y me marcho a descansar a mi cabina hasta la hora de la cena, que la haremos en el restaurante “Albatros” (el propio de las cenas elegantes). Detrás de la tarjeta Costa aparece el turno asignado para la cena y el número de mesa que te corresponde, a todos los españoles me consta que te asignan el 2º turno (que comienza a las 21.30), nuestra mesa era la 207 (como éramos 7 personas no había nadie más en nuestra mesa, no sé qué pasa cuando van sólo 2 o 3 personas).
Antes de ir al restaurante pasamos por el mostrador de excursiones para contratar la de Corfú que me gustaba: “'VISITA DE LA CIUDAD DE CORFÚ Y DE LAS MARAVILLOSAS GRUTAS DE PALEOKASTRITSA” (CÓDIGO 0816) pero el chico nos dijo que esa no tenía ya ninguna plaza libre…ohhh…qué pena, porque sobre todo no iríamos a la playa, yo tenía previstos sólo dos días con un poco de playa (Corfu y Mykonos) porque ya que es un crucero por islas que menos que darse algún bañito en estos mares que quien sabe cuándo volveremos pero bueno, no pudo ser (debimos haberla reservado con antelación y desde aquí esta en concreto que tiene pocas plazas recomiendo reservarla de antemano). Pero no pasa nada, como yo tenía las guías de viaje de cada ciudad y mucha información que había cogido por internet decidimos hacer la visita por nuestra cuenta. Corfú es fácil y no tiene mucho que ver, ya lo explicaré en su día de desembarco.
En el diario de a bordo ponía que la cena de esta noche era “informal” así que nosotros decidimos bajar en vaqueros y camisetas y todo bien, no nos dijeron nada, incluso vimos que había hombres que entraban en pantalón corto sin problemas. El restaurante nos pareció precioso y nos indicaron cuál era nuestra mesa. Nos pidieron las tarjetas, anotaron cuál era nuestro paquete contratado (el piugusto) y ya nunca más nos la pidieron en las cenas de este restaurante. La cena fue fenomenal, es a la carta y te dan a elegir siempre entre 3 entradas, 3 primeros, 3 segundos, y 3 postres, más algunas otras cosas que siempre se ofrecen como ensaladas, sopas…todos acertamos y nos encantó lo que comimos. Todo perfectamente presentado y las cantidades justas (ni mucho ni poco aunque esto dependía del día, algunas veces los platos eran enormes y yo al menos no podía cenar los 3 platos así que pedía solo 2). Además, como en la carta siempre había un plato que consistía en degustación de 3 quesos le dijimos al camarero si podía poner un plato al centro para probarlos y nos trajo dos, y a partir de esa noche ya siempre nos lo pusieron, igual que el hielo, que lo pedimos para las coca colas y ya siempre nos lo ponían en la mesa en un cuenco. Los camareros y la atención durante la cena genial, de aplaudir en nuestro caso, evidentemente se tarda más porque te van sirviendo pero todo es correcto.
Terminamos de cenar y estábamos agotados por el madrugón y el día de viaje, para colmo esa noche se adelantaba una hora el reloj ya que en Grecia es así, así que ojo con eso que hay quien perdió la excursión por eso. En el teléfono del camarote hay un botón que es un despertador automático y al pulsarlo te indica lo que tienes que hacer y en español, es un alivio porque te puedes dormir tranquilo que te despiertan a la hora que les digas. Así que nos fuimos directos a la cama porque al día siguiente la llegada a Corfú era a las 8:00 am.
continuará...