Tras un buenísimo desayuno y despedirnos de la dueña, nos pusimo rumbo a Jokulsarlon de nuevo. Contemplamos por última vez la laguna. Como hacía un día buenísimo, los colores eran espectaculares. Luego fuimos a la playa junto a la laguna, conocida como diamond beach por los innumerables pedacitos de hielo que se depositan en su orilla, provenientes de la laguna. Si tienes suerte, podréis ver focas jugueteando en la orilla, como vimos nosotros. La playa con sus pedacitos de icbergs en la orilla es muy fotogénica la verdad.
subeTras nueva visita para despedirnos de Fjallsarlon, nos dirigimos al parque nacional de Skaftafell. Justo a más o menos un km antes de llegar, hay una lengua del glaciar que visitamos, era algo así como Svinafellsjokulsvegur. Merece la pena acercarte a cualquiera de las lenguas que se pueden visitar. Esta concretamente es muy bonita.
share imageTras visita rápida, llegamos al destino marcado. Dejamos el coche en un parking junto al centro de visitantes. Hacía un día increíble. Empezamos a subir por el sendero perfectamente indicado camino de la cascada negra de columnas de basalto de Svartifoss. Es una subida, a veces algo pronunciada, muy bonita que culmina en la cascada mencionada. Como el día acompañaba, una vez en la cascada mucha gente aprovechaba para refrescarse con el agua aguas debajo de la cascada.
hosting imagenesLa idea era ir a un mirador llamado Sjornarnipa a la vuelta de la cascada, pero había que desviarse 2.2 km de ida y otros tanto de vuelta, nos iba a ocupar demasiado tiempo, por lo que decidimos obviarlo y bajar a por el coche. Una vez abajo comimos algo rápido en un food truck que había en el camping junto al parking que se llama Glacier Goodies y pusimos rumbo a Vik i Myrdal, con paradas ya previstas en Dverghamrar (la roca de los enanos) y el cañón de Fjaðrárgljúfur. La primera, se ve rápido y es curiosa. La segunda, el cañón, es precioso. Nosotros lo visitamos en toda su longitud desde arriba, aunque también se puede visitar desde abajo, aunque es preciso meterse en el río en algunos tramos. La verdad es que con el día que hacía había mucha gente bañándose en él, realmente apetecía.
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subirimagenesDe ahí nos fuimos directos al guesthouse reservado para esta noche. Estaba un poco pasado el pueblo de Vik. Se llamaba Grand Guesthouse Gardakot. Impresionante sitio. Nos tocó una habitación con los techos abuhardillados perfecta. El dueño súper amable, la ubicación increíble en medio de la nada a poca distancia del mar, que se oía por la noche. Fue sin duda uno de los mejores sitios donde dormimos en todo el viaje. Tras hacer el check in nos fuimos hacia el pueblo de Vik, a cenar en un restaurante llamado Halldorskaffi donde comimos realmente bien, a precio estándar de allí, sopa y pescado y cervezas, 100 €. Tras una rica cena, camino de vuelta para descansar.

