Día 17. Salíamos para Trinidad a las 11:30h de la mañana, por lo que nos dio tiempo a dar una vuelta, cambiar dinero en el banco y visitar un mercadillo (mucho más asequibles aquí que en La Habana). Apenas tras una una hora de viaje (6 cucs), estábamos en Trinidad.
También nos recibió con lluvia. La verdad es que todos los días llovia en algún momento u otro, pero no hay que preocuparse: cae un chaparrón y al rato hay un sol aplastante.
A la salida de la estación de autobuses te asedian taxistas y gente que te ofrece casas de una manera que llega a agobiar. Les decíamos que ya teníamos. Si te acompaña alguien el propietario de la casa está obligado a darle una comisión que paga el turista, naturalmente. Queríamos negociar y decidir por nosotras mismas.

Al final nos hospedamos justo enfrente de la estación de autobuses (15 cucs con desayuno). Trinidad es precioso, único, las calles parecen el decorado de una película. Y es de los sitios en los que hay más ambiente por la noche. No hay que perderse La Casa de la Música y la Casa de La Trova, ambas siempre con música en directo y mojitos a buen precio.
Al día siguiente fuimos a playa Ancón. Nuestro primer baño en el Caribe. El mar era una balsa de aceite y el agua estaba caliente. Tomamos un bus interurbano para ir y venir (4€/persona ida y vuelta).

Tocaba despedirse de Trinidad y seguir para Remedios.