Viernes 26 de Junio
La noche en Dijara es de esas que pasan a la memoria, inolvidables e imborrables, que siempre acaban saliendo en alguna conversación entre amigos o familiares, lo que no nos pase a nosotros...
El campsite de Dijara, como explicamos en la etapa anterior, era enorme, ahí hubieran cabido 5 o 6 coches pero es increíble el enorme espacio que hay para cada vehículo y lo separados que están unos de otros, con lo cual en la práctica estás solo en el bush, con el río Kwai al lado mismo. Las ablutions es un simple wc que no tiene paredes, está separado del exterior por una malla de ocultación sujeta a una estructura de madera. Recuerdo el primer día el comentario que le hice a mi mujer cuando ví la malla de ocultación de color verde, esas que se ponen en las vallas de los jardines: "Esto debe ser muy efectivo contra los leones, seguro que aquí dentro no te atacan".
Nos avisaron la noche anterior que habían tenido leones en el campamento, pero nosotros hasta el momento no habíamos tenido noticias. La cuestión es que, como todos los días, puse el despertador pronto, esta vez lo puse realmente pronto, creo que sobre las 4 de la mañana, ya que queríamos llegar a Chobe ( Ihaha) y no sabíamos si tendríamos algún problema por los caminos arenosos, así que queríamos ser muy previsores. El tema es que no se como pero me equivoqué de hora, así que el teléfono sonó a las 2 de la mañana, yo no me dí cuenta y me había vestido, el chaval todavía seguía durmiendo y mi mujer se desperezaba cuando me dí cuenta del error, pero si son las dos!
Teniendo 2 horas de sueño por delante ya me disponía a cambiarme de nuevo y meterme en mi comfortable saco pero mi mujer ya despierta me dijo: "Quiero ir al lavabo". ¿A qué lavabo? Le contesté. ¿A eso que está ahí en medio separado por una malla de color verde de 5mm de espesor? Acuérdate de lo que nos dijo el chico de la entrada, por la noche tuvieron leones.
Daba igual lo que dijera el chico, había que aliviar vejiga y tenía que ser en el "lavabo", que para eso estaba, así que acompañé a mi mujer y me quedé haciendo guardia con la linterna, todo en orden, la noche estaba en silencio, después aproveché para hacer lo propio mientras, con gran habilidad, iluminaba a mi alrededor en modo discoteca, aunque al lado del vehículo. Total, nos metemos en el coche y tras un rápido cambio de ropa volvemos a los sacos cuando...empezó el concierto de rugidos!
Todavía no habíamos visto un león, pero esta vez los teníamos muy, muy cerca de nosotros y en aquel momento nos dimos cuenta de la imprudencia que acabábamos de cometer, mas aún habiéndonos avisado el chico que había leones en el campamento la noche anterior. No sabría decir exactamente donde estaban pero no me quiero imaginar que estábamos ahí fuera a esas horas y que a pocos metros estuvieran los leones.
Tras la experiencia con los leones, sobre las 6:00 am nos pusimos en marcha. Casualidad que los únicos que había en Dijara, unos belgas, salían al mismo tiempo que nosotros y justo delante nuestro, pensamos en adelantarlos por si iban en la misma dirección pero salieron disparados como locos por la pista de grava principal, así que pensamos que no los volveríamos a ver. Ilusos de nosotros, para empezar la arenosa pista hacia Savuti había que pasar una puerta y estaba cerrada, con los belgas esperando delante nuestro a que alguien abriera. Eso significaba que los íbamos a llevar delante, así que les dimos algo de tiempo para perderlos de vista, pues queríamos disfrutar de la conducción sin ir en convoy y a nuestro ritmo.
La pista de arena hasta Savuti resultó ser la mas complicada del viaje tras Nxai Pan, sobretodo porque tuvimos la mala suerte de encontrar algún camión de frente
Elefante en Savuti. Al llegar aquí sobre las 9 de la mañana, recorrimos algunos de sus caminos, vimos bastantes animales y nos hubiera gustado quedarnos aquí, pero al reservar con insuficiente antelación estaba todo lleno, así que tocaba ir directos a Ihaha y suerte que los de Maunselfdrive nos lo consiguieron, porque en Botswana footprints nos decían que no tenían Ihaha. El paisaje es precioso, las leopard rocks, los elefantes enormes, kudus, cebras, impalas, grupos de waterbucks...

Savuti channel.



Sobre las 11:30 seguimos nuestro camino hacia Kachikau, bajamos la presión de las ruedas ( no la habíamos bajado al principio y casi nos quedamos, eso pasa por confiarse, por cierto, me encontré al belga en Savuti y le dije con buenas palabras que era un hijo de fruta).
Una enorme serpiente se nos cruzó en el camino, paramos a investigar, se había metido en unos arbustos pero solo pudimos ver el gran surco que dejó al cruzar, nos quedamos con la gran duda de que serpiente podía ser, era muy larga, marrón...una mamba negra quizá? ( me consta que estas pueden ser bastante grandes y la mayoría de serpientes, puff adder, boomslang que hemos visto en una ocasión y otras, son pequeñas, o quizá una pitón, pero estas no son uniformes y tienen dibujos con porciones claras, aquella era de color oscuro uniforme, vamos, yo estaba convencido que había visto una black mamba y estuve ahí trasteando en los arbustos a ver si la veía

Aquel pedazo bicho lo vimos conduciendo cerca del air strip, seguimos por la dura pista que se transformó en un camino sin arena, con un cambio en el paisaje.
Una preciosidad el paisaje, arriba de aquellas colinas hay un alojamiento privado con una pinta...está lleno de baobabs.

Al pasar la Goha gate dirección a Linyante volvió la arena.
Nuevo tramo arenoso dirección a Ngoma.

Por fin asfalto! Hinchando las ruedas. Aquí nos paró un hilux con una pareja muy maja de holandeses que nos pidieron el compresor para hinchar sus neumáticos, los llevaban a una presión bajísima, nos explicaron que se habían quedado y unos sudafricanos les desatascaron el vehículo y les bajaron la presión a ese nivel, afortunadamente no pincharon porque si te pasas o pinchas o se sale el neumático de la llanta

En un pequeño poblado cerca de Kachikau paramos a pillar una coca-cola fresquita y leche.
Entramos en Chobe, otra vez arena! Nuevamente a bajar la presión, nos volvimos a encontrar a los holandeses. La arena aquí era de color rojizo y bastante profunda pero fuimos muy bien por aquí, de repente el camino inició una bajada, desapareciendo la arena y volviéndose algo pedregoso, abriéndose ante nosotros las llanuras del Chobe, es que una vez más no se puede explicar, una explosión de vida, dirigiéndonos hacia Ihaha completamente alucinados recorriendo los caminos.

Sin palabras al llegar al río. Estaba llenísimo de animales, parecía el Edén! ( aunque no se vean en las fotos).

Como me gusta este animal.


El espatarre de la jirafa para beber

Llegamos a Ihaha sobre las 16h, paramos a comer en el campsite, nos advirtieron sobre el peligro de alejarse del vehículo durante la noche, ir solos a los baños...también sobre los robos que se habían producido en Ihaha, de hecho había un vehículo de policía o ejército que estuvo patrullando toda la noche, ya que se produció algo que nunca había pasado, esto ya lo sabía por el foro 4x4 community forum, habían tenido un atraco a punta de pistola a una familia en su 4x4, unos namibios que habían cruzado la frontera en mokoro, no les hicieron daño pero les robaron todo, cámaras, documentos, dinero...aquí en Botswana se toman muy en serio la seguridad e incluso movilizan el ejército para proteger el turismo, si pillan a alguien robando los meten en la cárcel y no poco tiempo, pero en la franja del Caprivi hay mucha miseria y han encontrado en los turistas una mina de oro.
Nos encontramos junto al campsite una enorme manada de elefantes cruzando muy cerca de nosotros.

Las manadas de búfalos en Chobe riverfront son enooooormes.

Y los gatitos tan contentos de tener una despensa bien llena. Esta familia la vimos cerca de Serondela, cerquita de los búfalos ( nunca falla, si veis una manada grande de búfalos tened paciencia y buscad, los leones no andarán lejos).

Puesta de sol en Ihaha.

Esta entrada en el diario la estuve escribiendo dentro del coche, con las hienas poniendo la banda sonora, se levantó algo de viento que estuve notando durante toda la noche, pero fui incapaz de bajar la lona y perderme la vista de aquella llanura con la luz de la luna, aunque el coche patrulla de vez en cuando molestaba con sus luces y su ruido rompiendo la magia del lugar, todo sea por la seguridad.