A las 7 de la mañana estábamos en la puerta de nuestro hotel esperando al tuk-tukero que supuestamente nos tenía que recoger para ir a la estación de buses. A las 7:25 el hombre no había aparecido, así que fuímos a la agencia Pakse Travel, donde uno de los trabajadores llamó al jefe, el jefe se personó enseguida y, a gritos, telefoneó al tuk-tukero. A las 7:45 apareció el conductor y fue haciendo la ronda de recogida antes de ir a la "estación" de buses. El resto de viajeros eran dos alemanes. A las 8:00 estábamos en la estación de buses, que era un desvencijado local donde había un señor sentado en un mostrador y unas sillas rotas hacían las veces de sala de espera.
No tuvimos que esperar mucho tiempo a que apareciera el bus. Un vetusto bus chino conducido por dos hombres que enseguida consiguieron despertar el odio de los 4 viajeros que nos subimos en Pakse. El viaje se prometía tranquilo, lo que no sabíamos es que aún se uniría más gente. Cerca de las 10:00 el bus paró cerca de las 4000 islas a recoger al resto de personas que debían llenar los asientos libres del bus. Aquí comenzó una entretenida historia hasta llegar a Phnom Penh. En este indeterminado lugar cercano a las 4000 islas estuvimos esperando cerca de una hora, durante la cual los dos conductores discutían constantemente con una señora y un chaval que vestía la camiseta de un equipo de fútbol de Thailandia (Chonburi), el cual iba y venía constantemente en una moto. Delante de los pasajeros sacaron fajos de billetes que iban contando y repartiéndose mientras discutían. El chaval de la camiseta del equipo de futbol (al que mi novia y yo decidimos llamar Pepe) se quedó en el bus junto a los dos conductores.
El bus arrancó y, acto seguido, Pepe se levantó para anunciarnos que en un cuarto de hora estaríamos en el puesto fronterizo Laos-Camboya y que debíamos rellenar los formularios de entrada a Camboya, que él fue repartiendo. Asimismo añadió que hay que pagar una tasa de 5 dólares por salir de Laos y que le debíamos dar nuestros pasaportes junto al dinero. En tripadvisor había leído que esto era una estafa, así que conversé con Pepe para descubrir un poco más acerca de esa "tasa de salida".
- Yo: oiga, esta es la primera frontera donde he de pagar una tasa de salida. Por qué?
- Pepe: Porque este es un sitio especial
- Yo: bueno, pero esto al ser Laos, también se puede pagar en Kips, no?
- Pepe: No. Aquí solo es posible pagar en dólares. No se puede pagar en Kips.
- Yo: ah si! unos amigos mios estuvieron aquí la semana pasada y me dijeron que pagaron 2 dólares.
- Pepe: No, pero la tasa ha cambiado, ahora son 5.
- Yo: Ah si! de repente en una semana cambia?
- Pepe: Sí. Además, conmigo lo harás más rápido. Me vas a pagar?
- Yo: No.
Tras oir mi respuesta, Pepe nos devolvió los pasaportes. En cuanto el bus se paró, todos aquellos que no habían dado su pasaporte a Pepe bajaron a la ventanilla de la aduana, nosotros también. Entretanto, Pepe desapareció con un taco de pasaportes en su mano.
En la cola de la ventanilla ví que la gente pagaba 3 dólares en metálico a los guardias fronterizos. Dado que a nosotros nos sobraban Kips, y queríamos deshacernos de ellos, preguntamos a los guardias si se podía pagar en Kips. Sí, se puede pagar en Kips, concretamente cuesta 220 mil Kip (unos 2,2 €). Pagamos en Kip, entregamos nuestros pasaportes junto al formulario de salida que habíamos rellenado días antes en la aduana Huay Xai y nos pusieron el sello de salida.
Pam! Sello de salida y a por el nuevo sello a Camboya! Pasamos - a pie - la barrera de la frontera y entramos en suelo camboyano. Enseguida se nos acercó una chica diciendo que debíamos pagar una tasa sanitaria de entrada por no sé que de cuarentena. En tripadvisor muchos foreros decían que esto era otra estafa (pedían 5 dólares) así que pasamos de la mujer, la cual no nos insistió en absoluto, y fuímos directos al puesto camboyano. En el primer puesto por el que se ha de pasar se paga la tasa de entrada (35 dólares, solo se acepta en metálico), entregas tu pasaporte y el formulario de entrada, te sellan el formulario de entrada, te guardas el de salida, y desde allí vas a otra cabaña donde, presentando el formulario sellado junto a tu pasaporte, ponen el sello del pasaporte.
Pam! Nuevo sello! compramos víveres en los diferentes puestecillos que hay en la parte camboyana de la frontera, ya que se encuentra en una zona donde no hay absolutamente nada en la cercanía. Al rato, Pepe y los conductores nos dijeron que fuéramos subiendo para continuar el camino. Estábamos a unos 30 grados con una elevada humedad en un bus sin aire acondicionado y parados, entretanto Pepe y los dos conductores se iban repartiendo billetes, discutían, iban, venían, colocaban mercancías en el maletero y asientos....vamos, hacían sus chanchullos. Tras más de una hora de espera los pasajeros nos empezamos a crispar, a gritarles, el único español del bus (yo) a insultarles y, de repente, arrancan el bus para avanzar unos 300 metros y seguir con sus rollos
Pronto descubrimos que el camino iba a ser tortuoso: carreteras con socavones, puentes sacados de la guerra del Vietnam, carros tirados por bueyes en la carretera....nos permitían ver el paisaje sin prisas. El bus hizo una primera parada en una gasolinera, a solicitud de los pasajeros y a regañadientes de los conductores, para poder hacer una visita rápida al baño. La segunda parada fue en un bar de carretera, que parecía compinchado con los conductores, ya que a estos les pusieron comida sin cobrarles nada, mientras que por un pequeño cuenco de arroz y unos trozos de - supuestamente - pollo a mi novia le cobraron 2 dólares. El bus siguió su camino haciendo paradas en Stung Treng y Kratie. Durante el viaje se van viendo las escenas de la Camboya rural: niños que van al colegio o juegan, gente trabajando la tierra, carros que transportan la cosecha....una de las zonas que atravesamos tenía mezquitas y las niñas y mujeres llevaban velo en la cabeza. Como más tarde leímos, Camboya tiene una pequeña región de mayoría musulmana.
El dia anterior, a través de booking y guiándonos por los comentarios y calificaciones, habíamos reservado una habitación doble con baño y aire acondicionado en el good morning hostel de Phnom Penh (15 dólares por noche). A las 22:30 llegamos a Phnom Penh, cansados y sudados, pues el calor llegó a ser sofocante en ocasiones. Tras negociar con varios tuk-tukeros al final dimos con uno que, por 3 dólares, nos acercó al citado guest house....donde nos esperaba otra sorpresa.
Al llegar al guest house, los dueños se pusieron muy simpáticos con nosotros y nos dieron, a modo de invitación, una lata de cerveza a cada uno. Esta hospitalidad no me olía bien. En efecto, minutos después los dueños nos informaron que no teníamos habitación
Ellos nos ofrecian pasar la noche, sin cargo alguno, en otro guest house de un colega o devolvernos los 15 dólares. Mi novia quería los 15 dólares pero....¿qué haces con 15 dólares a las 23:00 en una ciudad que no conoces? Preguntamos el nombre del guest house y buscamos en internet cuánto costaba. Al ver que era más barato les dijimos que nos abonaran la diferencia y nos llevaran a dicho guest house, si el guest house era una castaña ellos nos devolvían los 15 dólares; si todo estaba en orden, ellos abonaban la diferencia y nos quedábamos en el guest house. Nos acercaron a la nueva guest house (desconozco el nombre de la misma) y, tras comprobar que en la habitación de la nueva guest house todo estaba en orden, ellos nos abonaron la diferencia y se comprometieron a recogernos al día siguiente, sin ningún cargo adicional, para llevarnos a su guest house ya que teníamos otra noche reservada.
Cansados tras el largo viaje enchufamos el aire acondicionado y nos dormimos.