Nuestro vuelo salía de Barajas a las 12:00 a.m. La noche antes nos habíamos quedado en el hotel Ibis Aeropuerto Barajas, porque desde Granada no había buena comunicación que enlazara con este vuelo. Este hotel es de los baratos, pero está muy bien...
Nuestro vuelo salía de Barajas a las 12:00 a.m.
La noche antes nos habíamos quedado en el hotel Ibis Aeropuerto Barajas, porque desde Granada no había buena comunicación que enlazara con este vuelo. Este hotel es de los baratos, pero está muy bien y con un desayuno bastante abundante. Tiene una parada de metro no muy lejos, (Barajas), que nos permitió darnos una vuelta por el centro de Madrid. Y a su alrededor hay varias ofertas de restauración que se encontraban muy animadas. Y tiene traslado gratuito al aeropuerto.
Una vez conseguido el vuelo me dio por pensar que la escala de 2h, 20’ en JFK no sería suficiente, por todos los trámites de entrada a EEUU. Además teníamos que cambiar de terminal. Y comencé a ponerme muy nerviosa. Iberia, que casi nunca se está quieta, nos cambió el vuelo de ida, a mejor. Teníamos una escala de casi tres horas. Con ello estaba bastante tranquila. También nos cambió el vuelo de vuelta, desde Chicago, pero este a peor como ya comentaré.
Todo fue correcto, un avión de asientos 2 + 4 + 2 muy cómodo, con pantallas individuales y suficiente anchura para las piernas. Despegó a su hora y llegamos incluso antes de la hora prevista.
A la salida del avión, a la entrada del gusano que conecta con la terminal, había una empleada de Iberia que hablaba español. Le comenté que teníamos un vuelo de conexión y el tiempo de escala y me dijo que todo iría bien, que no me preocupara. Y llegamos a la cola para pasar el control de inmigración. Tremenda cola, y eso que no podía verla al completo.
Al poco veo pasar a esta chica con un grupo de pasajeros, levanta la cinta y pasa con su séquito adelantando toda la cola. Bueno, serán pasajeros con vuelos inminentes. La cola apenas si se mueve. No importa, tenemos tiempo. Al ratito la chica regresa. Estaba dispuesta a hablar con ella de nuevo porque aquello iba lentísimo. Pero no hizo falta. Fue vernos en la cola, se acercó y nos hizo señas de que la siguiéramos. A nosotros y algunos más. Hicimos todo un pase taurino dejando la cola atrás hasta llegar a la entrada de las garitas donde los oficiales hacen su control. Tan sólo teníamos delante cuatro o cinco personas. Bendito ángel de la guarda encarnado en esta chica empleada de Iberia. Porque la cola era el triple de lo que primero estábamos viendo. Hubiera sido del todo imposible que hubiéramos pasado el control en el tiempo que teníamos de escala. Como pude comprobar en este viaje, Iberia también tiene cosas buenas. A partir de ahora procuraré no criticarla.
Nos tocó un oficial que chapurreaba español y lo primero que nos dijo era que si íbamos a gastarnos los “cuartos” en Las Vegas. Así, literalmente. Cuando finalizó su interrogatorio y los trámites de la foto, las huellas digitales.. nos dijo que no nos preocupáramos pero que le siguiéramos. Nos llevó a una habitación interior dónde había otros oficiales y unos pocos viajeros y que esperáramos. El oficial al que entregó la documentación lo único que nos decía es que nos sentáramos, varias veces, y tuvimos que sentarnos con cara de circunstancias. Allí estaríamos como unos 15 minutos en los que estuvo mirando en una pantalla y tecleando. Nos entrega la documentación y ya está. Ni idea de porqué nos desviaron y nos tuvieron sentados aquel tiempo.
Ya podíamos recoger el equipaje, pasar el control de aduanas y luego colocar de nuevo el equipaje en la cinta especial para ello. Allí había otra empleada de Iberia que controlaba que este último trámite se hiciera correctamente, por si alguien andaba despistado. Cambiar de terminal fue muy fácil. Tan solo subirse al tren que comunica todas las terminales y bajarse en la adecuada.
Subidos ya en el avión de Americam Airlines con destino Las Vegas, el cual comenzó su rodaje por las pistas del aeropuerto en la hora prevista, yo pensaba que por fin se alejaba de nosotros la mano negra que en los últimos viajes nos había complicado los vuelos. Había cantado victoria demasiado pronto.
El avión rodaba por las pistas del aeropuerto, y seguía rodando. Después de varias vueltas estaba pensando que vaya un descontrol que tenían en un aeropuerto tan importante. Algo dijeron por megafonía pero no presté atención y no me enteré. Y como veía al resto de pasajeros tranquilos en sus asientos, cada uno en lo suyo, pues yo también tranquila. Después de dos horas de dar vueltas volvieron a enganchar el avión a la terminal y nos dieron tiempo libre para desentumecer las piernas. Al parecer había fuertes rachas de viento y no le daban permiso para despegar.
Tardamos en despegar ¡cinco horas!. Teníamos previsto llegar a Las Vegas a las 8 de la tarde y llegamos a la 1 de la madrugada. Menos mal que no teníamos que recoger el coche de alquiler hasta finalizar nuestra estancia en esta ciudad. Y lo peor no fue esta larga espera sino lo enferma que me puse en el avión. Mi pobre marido sin saber qué hacer y sin hablar ni una palabra en inglés. Pero esta es una historia que pretendo olvidar.
Nos fuimos directos a la parada de taxis. Una bofetada de calor nos estaba esperando. El trayecto desde el aeropuerto hasta el hotel The Linq nos costó 25$ con propina incluida.
Este hotel fue el que elegimos después de cambiar en dos ocasiones anteriores. No es de los de gama alta pero el hotel se encuentra muy bien ubicado, frente al Caesars, a cuya cadena pertenece. No es mastodóntico por lo que es fácil moverse por el mismo. Y tiene todas las comodidades de un gran hotel, así como habitaciones nuevas. El hotel no hace mucho que lo renovaron, antes se llamaba Imperial Palace. Nosotros teníamos contratada una Deluxe Room. En el checking, como el que no quiere la cosa, les dije que al día siguiente era nuestro aniversario de boda y que habíamos escogido este hotel para celebrarlo. Nos dieron una Luxury Room sin coste adicional. En realidad ambas habitaciones son iguales, únicamente que la Luxury es mucho más amplia. El precio fue de 164,54€, las tres noches, sin incluir el resort fee que era de 32$ diarios. Lo reservé a través del portal de Venere aprovechando un código descuento del 15% que era aplicable a este hotel. El desayuno estaba incluido en este precio. Pero vaya un desayuno cutre. Es la única pega que le pongo al hotel. Te daban unos vales por valor de 9$ por persona y día para que desayunaras en el Nook Express, no muy lejos de recepción. Con ello tenías para un café, (aguachirri más bien) y un dulce. El último desayuno que tuvimos nos pasamos del precio 1,3$ y la chica que nos atendió tuvo el cuajo de cargarlo en la habitación. Que ridiculez, era para haberle dicho que nos devolviera el importe de los días anteriores que no habíamos llegado al límite. En fin, que con este desayuno teníamos suficiente. No hizo falta que tomáramos un segundo desayuno ninguno de los días como teníamos pensado.
A las dos de la madrugada estábamos entrando en la enorme y cómoda cama después de más de 24 horas sin dormir.
Gracias kloe por tus palabras.
Que duda cabe que este ruta infunde respeto. Yo se lo tenía y mucho, y no estaba segura de poderla finalizar. Al igual que tú me decía que en cualquier momento me podría plantar y dar la vuelta. Luego no es para tanto. La clave está en hacerla temprano cuando hay menos trasiego de gente que es lo que más miedo da. Yo no pude hacerla todo lo temprano que pretendía y no salió del todo mal. Si estás acostumbrada a hacer senderismo no debe resultarte muy penosa.
También yo pensaba que la vuelta sería más problemática y a mí me resultó más liviana que la subida.
Impresionante diario Alejandría,
Me está ayudando mucho, para realizar mi próxima visita a la Costa Oeste.
Muy completa la información de los parques, los trails y menudas fotos.
Muchas gracias por compartir.
5 estrellas merecidas.
Hola!
Por si te sirve....cuando llegues a SF yo recogería el coche en el mismo aeropuerto e intentaría empezar la ruta y dormir lo más cerca posible de Sequoias, para poder acortar el desplazamiento al día siguiente y tener más tiempo en SNP, que es una pasada y se te queda muy corto. Desde SF la ruta a SNP es buena carretera y si te ves capaz de conducir algo, aunque sea poco, lo ganarás en menor precio de alojamiento y tiempo al día siguiente en el parque. Además en esa ruta hay muchos hoteles típicos de carretera a precio asequible y sin desviarte de la ruta.
En cuanto a las visitas... Leer más ...
Dejo por aquí el itinerario del viaje que hice en abril, por si puede ser de utilidad:
Día 1: Vuelo y llegada a Las Vegas
Noche en Las Vegas
Día 2: Visitar Las Vegas
Al final de la tarde, recoger coche de alquiler.
Noche en Las Vegas
Día 3: Visitar Death Valley:
Conducir desde Las Vegas
En coche: Dante's View, Zabriskie Point, Carretera de Badwater Basin con sus paradas, Artist's Pallete Drive, Twenty Mule Team Canyon.
A pie: Golden Canyon Trail hasta Red Cathedral.
Noche en Amargosa Valley.
Lo mejor: atardecer en Zabriskie Point.
Día 4: Visitar Valley of... Leer más ...
Gracias Meha. Has hecho un viaje original. Cañón de Chelly y Capitol Reef tan intenso, así como Canyonlands intenso con 4x4 y todo, no lo había visto por ahí. Igual te pido consejo.
Me alegro