Aprovechando que en la zona este de Canadá también hay parques muy chulos, decidimos acercarnos a Mont Tremblant. En invierno suele ser el lugar perfecto para ir a esquiar pero en verano sigue teniendo mucho atractivo porque se pueden hacer actividades como rafting, kayak, senderismo...
El hotel que escogimos fue todo un acierto. El Auberge Le Lupin B&B, estaba todo decorado en torno al deporte estrella allí: el ski. Los dueños, un matrimonio de mediana edad majísimos, hacían los desayunos de manera casera. Cada día la presentación del desayuno era diferente pero siempre con algo en común, su entusiasmo por presentar un plato bonito y a la misma vez muy rico
La decisión de venir hasta Mont Tremblant fue porque nos apetecía la experiencia de hacer rafting. Después de mirar varias empresas nos decidimos por Tremblant Activities, una empresa seria, con muy buen rollo y donde no tuvimos ningún problema. Recuerdo que el precio de la actividad no era barata pero lo cierto es que en esta zona tanto los hoteles como las actividades al aire libre tienen un precio por encima de la media de otros lugares.
La experiencia de hacer rafting alli fue brutal!! Coincidimos con tres parejas más y nos lo pasamos bomba!! Los rápidos molaban muchísimo y el instructor era una caña porque nos lo explicó todo muy bien y de manera muy divertida. La verdad que fue una jornada inolvidable porque la zona en la que estábamos era una auténtica pasada.
De ahí nos marchamos a la que sería nuestra última parada en Canadá: Quebec. Para mi esta ciudad fue de las mejores que visitamos durante nuestra ruta. Su toque antiguo, con esas murallas que rodean la ciudad, hacen que tenga mucho encanto. Declarada Patrimonio de la Humanidad, es la provincia más grande del país y tiene como único idioma oficial el francés pero tranquilos por todo el mundo es bilingüe
A la ciudad entramos por esta puerta y fue como perderse en el tiempo!!! Recorrer los 4,6 kilómetros de zona amurallada que tiene Quebec es obligatorio porque te da una perspectiva de la ciudad muy buena
La zona más antigua se conoce como "Vieux Quebec" y allí está una de las maravillas de la ciudad: el Chateau Frontenac, el que dicen que es el hotel más fotografiado del mundo. Menuda pasada de edificio!!! Eso sí, dormir allí es sólo para los privilegiados
Desde el Chateau Frontenac, que es la zona céntrica de la ciudad, si bajas unas escaleras (hay un funicular pero sinceramente creo que no merece la pena) te adentrarás en la zona del viejo puerto de Quebec y el famoso río San Lorenzo del que os he hablado en anteriores posts
Estuvimos un buen rato andando por esta zona del puerto porque tiene mucho encanto. Aquí se encuentra la Plaza Real y el Barrio Petit-Champlain, donde creerás que has ido atrás en el tiempo
Aprovechando que se nos hizo la hora de comer quisimos probar el plato típico de esta zona de Canadá: el Poutine! Buscando varios sitios finalmente dimos con Chez Ashton. Es el típico restaurante de comida rápida, sin más, pero no nos ibamos a ir de este país sin probar el famoso plato jajaja. Se trata de una comida compuesta por patatas fritas con una salsa de cocido y trozos de queso, una auténtica gordura sólo apta para aquellos que les mole acabar tan llenos que no puedas ni moverte jajajaa
En el próximo post os hablo un poquito más de esta preciosa ciudad, de qué sitios visitar y del coqueto hotelito en el que estuvimoss
Hasta la próxima!!

