Hola a todos, qué ganas tenía de empezar a contaros nuestro viaje por la costa este de Canadá!! Espero que nuestras vivencias os ayuden a planificar un posible viaje a este país. Simplemente deciros que merece mucho la pena cruzar el charco y conocer de cerca la cultura canadiense. Bajo nuestro punto de vista, es un país muy rico en muchísimos aspectos que iréis viendo a lo largo de los posts. Espero que os sea útil esta mini guía de viaje.
El motivo por el que comenzamos la ruta en Montreal se debe principalmente a un tema económico. KLM ofrecía vuelos por unos 700 euros y dijimos: “allá vamos” porque todo lo demás se disparaba bastante de precio…Si no lo conocéis, os recomiendo que uséis el mapa de comparación de vuelos de Skyscanner, para mi es la mejor manera de encontrar aquellos que se adaptan a lo que busco.
Nada más poner un pie en Montreal vimos que la ciudad tenía muchísimo ambiente cultural!! Es una ciudad muy viva, con un montón de conciertos en las calles, grafiteros pintando auténticas obras de arte, partidas de ajedrez que se suceden en calles pateanoles…nos pilló hasta la fiesta del Orgullo Gay y no veáis lo colorida que estaba la ciudad.
Para aquellos que no hablen mucho francés, no os preocupéis porque allí todo el mundo es bilingüe, nosotros no tuvimos ningún tipo de problema y, aunque hay un tráfico intenso y se nota que la vida transcurre de manera rápida, la gente es muy amable y te ayuda en lo que necesites. Nosotros tuvimos la suerte de dar con gente muy simpática, que nos recomendó sitios de otras ciudades. Eso si, ya lo de dar con buen tiempo fue otra historia….nos llovió bastante en Montreal y eso que era agosto.
Desde el aeropuerto tienes un autobús que te lleva al centro de la ciudad. Funciona bastante bien la verdad. Cuesta 10$ y está activo durante 24 horas. Es el número 747 y, en nuestro caso, nos dejó a tan sólo una calle de nuestro hotel, que estaba en barrio latino de Montreal. Nada más bajar del autobús nos encontramos con el primer concierto al aire libre. Ahí nos dimos cuenta que en verano los canadienses intentan aprovechar al máximo las horas de sol
Después de dejar las maletas en el Hotel Du Manoir comenzó la aventura por la ciudad. Eso si, con el paraguas en la mano jajajaa. Nos pusimos a andar y en apenas 15 minutos estábamos en el Viejo Montreal, un barrio en el que predominan principalmente las calles adoquinadas, sus edificios de piedra gris y las tiendas más turísticas. Montreal me recordó de manera muy rápida a Europa.
En seguida nos topamos con el ayuntamiento, menudo edificio más chulo que tienen! Y eso que el día era feo y desmerecía un poco la imagen…Para el que esté interesado, tienen visitas gratuitas al interior del edificio pero a nosotros nos coincidió con fin de semana y nos quedamos con las ganas.
A partir de ahí, todo lo que verás en este barrio tiene un toque especial:
Chateau Ramezay: Es un museo en el que se enseña la antigua residencia del undécimo gobernador de Montreal. Nosotros entramos únicamente a los jardines y nos gustó mucho la opción que dan de escuchar en castellano la historia que guardan sus jardines.
Plaza Jacques Cartier: ponen puestecitos de comida en la calle peatonal y tiene mucho ambiente. La pena fue que a nosotros nos pilló la lluvia y no pudimos disfrutarla pero a nuestro regreso a la ciudad para coger el avión de vuelta vimos que efectivamente la placita tenía mucha vida.
Mercado Bonsecours: Este sitio me encantó. Tiene algo que le hace especial por fuera y por dentro. Algunas de sus tiendecitas son tan diferentes que te entran ganas de querer llevártelo todo jejeje. Algunos de los souvenirs más curiosos los compramos aquí.
Rue Saint Paul: Es la calle más antigua de la ciudad. Está llena de tiendas enfocadas en el turismo…tal vez este motivo haga que pierda un poco de encanto pero merece la pena recorrer unos metros y disfrutar del ambiente tan bueno que se respira.
Acabamos en el Vieux Port, donde cogimos un barco a las orillas del río San Lorenzo para ver la ciudad desde otra perspectiva. Esto os lo cuento en el próximo post.
¿Dónde comer o cenar en esta zona?:
En el barrio latino, que es donde estaba nuestro hotel, habían un montón de restaurantes con una pintaza que te mueres…Nosotros probamos: Nappoli Pizzeria: Comimos una pizza grande para dos y la verdad que muy bien. El trato amable y en la terraza se estaba a gusto.
Jardin Nelson, ubicado en pleno corazón del viejo Montreal: Estuvimos comiendo allí y la verdad que muy bien. El sitio tiene mucho encanto porque la terraza es muy mona y hay música en directo. Pensaba que la comida iba a estar peor por aquello de que es un sitio muy turístico pero no, las costillas se deshacían en la boca, estaban muy buena. Eso sí, es un sitio caro, pagarás el hecho de que está en pleno centro y a tope de turistas.
¿Dónde dormir?:
Samesun Hotel: En cuanto a la habitación, no está mal, más o menos amplia para lo que se paga por este precio en otros hoteles de la ciudad. De limpieza bien y el desayuno sencillo, normal. Estilo albergue o bed & breakfast donde desayunas con todo el mundo.
Hotel Du Manoir Saint Denis: Estuvimos tres noches y cosas positivas: está céntrico, apenas necesitas coger el transporte público para nada e incluye el desayuno (cafe, zumo de naranja, croissant y muffin). Tal vez si vas a estar muchos días en el hotel el desayuno se te hace repetitivo porque no hay variedad. Los trabajadores son amables, el trato muy bien. Cosas a mejorar: las toallas se notaban que estaban viejas y la ducha es súper estrecha. No hay ascensor, por lo que tendrás que subir a pata dos plantas. Pero este hotel es lo mejor que encontramos en relación calidad-precio para esos días.
Nos vemos en el próximo post
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