Hoy conoceremos un poco más de la ciudad con un tour gratuito de la mano de Free Venice City Tour.
Es el típico tour al estilo Sandeman que hacemos en todas las ciudades, pero en este caso la guía quizás es un poco novatilla o tiene menos gracia que muchos guías Sandeman que nos hemos encontrado en nuestros viajes.
Aun así, nos cuenta la historia del barrio judío en Cannaregio, con su orígen del primer ghetto del mundo, nos descubre un maravilloso bar para tomar un aperitivo al que volveremos por la tarde, nos explica como los primeros habitantes de Venecia construyeron sus casas con unos fundamentos a base de troncos de maderas y finalmente nos lleva a la piazza San Giovanni e Paolo y nos habla del hospital y del cementerio, ya en el barrio de Castello.
Ni este tour ni otros tours gratuitos no van al barrio de San Marco sino que recorren zonas menos turísticas que quizás no recorreríamos si no fuera con el guía.
Han sido tres horas muy amenas
y se ha hecho la hora de comer. Encontramos un bonito restaurante de camino de la piazza San Marco.El restaurante Alla Conchiglia tiene mesitas al lado de un canal, en una calle tranquila. Ofrece un menú de primero (pasta), segundo (carne o pescado) y postre (flan) por 16€. Hay que añadir 2€ de servicio por persona y la bebida. El pan va incluido. Es el restaurante más recomendable que hemos estado, por precio, calidad, ambiente y situación.
Y por la tarde vamos al meollo. La piazza San Marco. Hay cola para entrar en la basílica, pero en diez minutitos ya estamos dentro.

La entrada es gratuita, pero para ahorrarse la cola se puede reservar día y hora y pagar 2€ en la web Veneto Inside. Los horarios de apertura varían según el mes del año, y se pueden consultar en esta web Turismo Venezia.
La construcción actual con estilos gótico y bizantino es el resultado de varias modificaciones desde su inicio en el siglo IX hasta el siglo XVII. Aunque no destaque por su altura, los mosaicos tanto interiores como exteriores así como el gran número de detalles (los caballos de cobre, las esculturas de piedra, mármoles) la hacen única.
En el interior no se pueden hacer fotos y se visita un recorrido muy limitado para que los turistas circulen. Aunque no hay inconveniente en pararse y contemplar esta obra de arte durante unos minutos.
Se puede subir a la terraza, que da a la plaza, por 5€, pero nosotros preferimos subir al Campanile (8€). En la página web de Turismo Venezia se pueden consultar los horarios, que varían según los meses del año.
La cola para subir al campanario es algo más larga, tardamos veinte minutos. Se sube en ascensor y desde arriba hay unas vistas 360º de toda Venecia.
Destaca la plaza San Marcos con los turistas diminutos y la cúpula de Santa Maria della Salute, la iglesia más grande de la isla de Giudecca y el palacio ducal. Desde aquí se aprecian una infinidad de campanarios e iglesias, pues en total hay más de 100.

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En la foto, vista de la isla de San Giorgio Maggiore desde el campanile de San Marco.
También destaca de la piazza la Torre del Orologio, el edificio con el gran reloj y los dos gigantes que tocan las campanas.
Acabamos el día con un paseo por la Riva degli Schiavoni, la gran avenida que da a la laguna, llena de turistas y paraditas de souvenirs.
No nos gusta tanto ajetreo así que tomamos un vaporetto que remonte el gran canal y vamos a tomar un aperitivo, el famoso spritz Aperol en la Taverna al Remer. Durante la Happy Hour (de 5 a 7 de la tarde) el spritz vale 3€ y por 3€ más incluye un simple buffet libre de tostadas y pasta.
La taverna es un restaurante antiguo y muy auténtico, y lo mejor es que da a una placita junto al gran canal. No hay asientos pero uno se puede sentar al suelo y descansar mientras se disfruta de la bebida tradicional veneciana.
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En la foto, plaza del Remer. A la izquierda Taverna al Remer.
A partir de las 7 de la tarde la taverna se prepara para las cenas románticas pero nos quedamos en la placita sin prisa.
Cuando se hace de noche damos una vuelta por el barrio de San Marco. La plaza tiene ahora otro ambiente, quedan menos turistas y se está más tranquilo.
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En la foto, vista desde el Gran Canal de la iglesia de Santa Maria della Salute.
Para volver al hotel, nos pasa lo que nos pasará cada día.
Aunque dar vueltas y vueltas por las pintorescas y oscuras calles de Venecia tiene su encanto y puede ser muy romántico, y además es cierto que de vez en cuando hay cartelitos con flechas indicando “a Rialto” o “a San Marco”, no recomiendo ir sin un mapa en el movil para evitar desesperarse.