Y para terminar, pues unas conclusiones que saco:
Es una ciudad muy cómoda para visitar. A nosotros nos encanta patear las ciudades y utilizar el mínimo transporte público (siempre que las distancias lo permitan) y en el caso de Budapest pateamos y mucho, además el buen tiempo acompañó porque, aunque refrescaba sólo nos llovió la mañana del sábado. Si nos hubiese llovido más seguro que habríamos usado más metro o autobuses y al ahorrar paseos habríamos tenido tiempo para visitar sitios que nos quedaron pendientes.
El carácter húngaro: he leído en varios sitios críticas sobre el carácter de los húngaros, pero nosotros no vivimos ninguna situación que nos hiciese ver nada raro o una excesiva rudeza así que al respecto nada que objetar.
Respecto al idioma, con nuestro nivel de inglés tuvimos de sobra y en los sitios turísticos el personal lo controla por lo que no tuvimos problemas de entendimiento, eso si como no chapurrees un poquito letreros informativos o gente que hable español no encontramos (menos en el Frici Papa)
La comida nos ha encantado y además, sobre todo en comparación con otras capitales europeas, es una ciudad barata, tanto para comer como las entradas de los sitios a visitar.
Nos han quedado muchos sitios por visitar, entre ellos la Ópera pero no nos importa, hemos hecho un viaje como nos gusta, sin prisas, caminando mucho, pateando la ciudad y es que Budapest es para patearla y no sólo por los enclaves turísticos, por cualquier calle que pases algo te llamará la atención, sus edificios, las barberías/cervecerías (me quedé alucinada con ese negocio!
Y para terminar y a modo resumen os diré una cosa, siempre que hacemos un viaje o escapada mi marido me pregunta qué es lo que más me ha gustado y qué destacaría y de Budapest es: ¡VER Y ADMIRAR LA CIUDAD ILUMINADA, ES REALMENTE ESPECIAL!