Vale, os voy a ser sincero, no quiero hacer spoiler pero estoy escribiendo este capítulo varios días después de haber ido, cuando hemos vuelto del Erta Ale, y me está costando un montón hacerlo, soy consciente de que este día fué uno de los mejores del viaje, pero me cuesta pensarlo por lo mal que lo hemos pasado en Danakill, ya lo leeréis, no quiero adelantarme, voy al lío, a ver que sale.
Empezamos con el plato fuerte, le tengo ganas a Abuna Yemata desde antes de venir a Etiopía, me dió por mirar algunos vídeos en Youtube, y la verdad, me tiene un poco acongojadito, ya veremos si llegamos hasta arriba o si nos rajamos a mitad de subida, pero le tengo muchas ganas....

Y en fín, es factible, porque he llegado, vale que hay que ir con la actitud adecuada, decidido, hay un par de tramos complicadillos en los que hay que escalar, pero hay muchos agarres, si vas con decisión se puede, y más con la ayuda de los señores que nos acompañaron, y que procuran tranquilizarte y darte seguridad, hay una zona en la que la pared se pone vertical, y aquí es donde se quedaron Kiki e Izaskun (para mí que porque no tenían que quedarse solas, se habían caído muy bien y así tenían un rato para quedarse charlando y haciéndose selfies..).

Alexander y yo nos enfrentamos al último tramo, de escasa dificultad técnica, pero que si tienes vértigo (como es mi caso) asusta un poco, pero lo dicho, no somos escaladores y allí nos hemos plantado.


Las vistas desde la puerta son simplemente increíbles, quitan la respiración, los frescos interiores espectaculares y sus libros sagrados muy interesantes.


Y ahora toca el descenso, no es más fácil que subir, la verdad es que aquí la ayuda de nuestros guías se hace aún más necesaria, hay agarres de sobra, pero bajando no los ves, así que toca tantear con los pies (desnudos, es terreno sagrado, pero igual es hasta más fácil tantear con los pies si no llevas zapatos), y la ayuda de los guías viene muy bien. Sanos y salvos otra vez con los pies en el suelo, qué gozada.
Paseo en coche (no está muy lejos) y nos dirigimos a Maryan Korkor, me había preparado psicológicamente para Abuna Yemata, pero creía que Maryan Korkor y Daniel Korkor iban a ser más fáciles, a ver, que técnicamente no hace falta ser escalador ni mucho menos, pero físicamente hay que estar un poco preparado ( o un poco en forma) y hay un par de tramos que a mi vértigo le han sentado regular, pero el premio lo merece, los paisajes quitan la respiración.



Por fuera la iglesia no tiene gran cosa, por dentro los frescos están bastante bien, aunque están un poco deteriorados, aún así verlo a la luz de las velas del sacerdote tiene su encanto.


Y de allí a Daniel Korkor, disfrutando del paisaje, que definitivamente es lo mejor del día

Otra iglesia sencilla, con unas pinturas interesantes

Aunque seamos serios, las iglesias, aunque están bien, no le hacen sombra al paisaje, son una escusa para darte un paseo por un entorno realmente bestial, es lo que realmente merece la pena, así que toca bajar y seguir disfrutando del paseo.




Cansados pero satisfechos nos vamos para el hotel a descansar, nos hemos dado caña, y mañana toca Danakill....