Tras unos minutos en la explanada de la entrada, avanzamos para ir visitando las diferentes iglesias (de nuevo usamos un doble calcetín por el tema de las pulgas). Todas ellas repletas de personas rezando o recibiendo misa. Para avanzar tanto por el interior de las iglesias como por el exterior, pese a que el número de feligreses se va multiplicando conforme vamos andando, dejan un pequeño camino para que se pueda ir avanzando y pasando de una iglesia a otra. Las vimos todas y las que más destacan por su tamaño y nivel de detalles son las siguientes.

Biete Gabriel-Rufael (“Iglesia de Gabriel y Rafael”)
Es la primera iglesia que visitamos. Para llegar a ella tenemos que cruzar un puente metálico, que según nos cuenta el guía antiguamente sería un puente levadizo, por lo que apunta a que estamos ante un edificio militar.

En el interior encontramos una cámara principal y una serie de pasadizos internos que conducen a otras áreas.

Para llegar a la siguiente iglesia tenemos que retroceder y volver a pasar por el puente por el que accedimos. Aquí hay una especie de ventanas en las que hay personas rezando.

El guía nos comenta que vamos a pasar por unos pasadizos que están totalmente a oscuras. Avanzamos hacia la derecha y donde parece que se acaba el camino, comienzan los pasadizos a ciegas (algunos encendemos la linterna del teléfono para poder avanzar).
Biete Amanuel (“Iglesia de Enmanuel”)
En el exterior de la iglesia hay un grupo de feligreses recibiendo misa. Mientras que en el interior encontramos una serie de capillas perfectamente definidas.

Biete Abba Libanos (“Iglesia del Abad Libanos”)
Esta es la última iglesia que visitamos. Su interior angosto se encuentra decorado con estatuas y relieves.

Una vez finalizada la visita andamos unos metros hasta la carretera principal, lugar en el que nos recoge el minibus para regresar al hotel a por las maletas.
En el camino hasta la carretera vamos hablando con algunos adolescentes que nos van contando sus proyectos de futuro: uno quiere terminar sus estudios y salir de la ciudad, otra quiere ser dentista...todos hablan muy bien inglés, pues según nos dicen llevan muchos años practicándolo en la escuela.
Llegando al minibus, Yonas nos presenta a una chica, que es muy buena estudiante, y nos dice que uno de los portátiles que llevábamos desde España es para ella. ¡Qué ilusión ver como ayudas a progresar a alguien!
Al mediodía nos despedimos de Lalibela y tomamos un vuelo a Addis Abeba. Llegamos a la hora de comer, pero como le habíamos pedido a nuestro guía que localizara un lugar donde comprar camisetas de la selección nacional de fútbol, nos comenta que al ser domingo el centro comercial cierra pronto y que tendríamos que ir directamente. Allá que vamos. Nos encontramos con varias tiendas de souvenirs. En la primera de ella nos piden unos 25 euros por la camiseta y al regatear la dejan en 15 euros. En la segunda tienda nos la ofrecen a 8 euros sin regatear. Un precio más que razonable. Nos compramos algunas camisetas y algún que otro recuerdo.
Hoy comemos sobre las 17:00 y al terminar cargamos por última vez nuestras maletas al coche para dirigirnos hacia el aeropuerto. Como vamos bien de tiempo, hacemos una parada en el camino para tomar una cerveza en un local turístico en el que por las noches hacen bailes tradicionales.
Sobre las 23:30 sale nuestro vuelo hacia Madrid, en el que dormimos como lirones.