Experiencias vividas
Ir al baño
Cuando vas de viaje a un país como Etiopía tienes que tener la mente muy abierta y adaptarte a lo que te vayas encontrando. En todos los alojamientos teníamos nuestro baño con su lavabo, ducha y wc. Pero en ruta igual tienes que hacer tus necesidades detrás de un matorral o en un agujero en el suelo de un bar.

Peluquería
En una de las tribus tenían hasta su peluquería. Una pena que estuviera cerrada, porque conociendo al personal, seguro que alguno se hubiera pelado.
Hora de la comida
Hemos comido muy bien y normalmente a la hora a la que estamos acostumbrados. Pero si resulta que quieres ver Lalibela antes de que se vaya la luz del sol, igual te toca comer a las 18:00. O si tienes que atravesar el desierto y solo tienen pasta, pues eso es lo que hay. Ellos te van a ofrecer siempre su mejor opción para comer.
Agua de los charcos
La zona sur es muy verde, producto de la cantidad de lluvia que cae durante el año, pero también tienen algunos meses en los que no llueve nada. Las personas que viven cerca de un lago o río disponen de agua en todo momento, pero algunas tribus no tienen esta suerte y tienen que recoger agua para esa época. Y si llueve esporádicamente, aprovechan para rellenar botellas y garrafas aunque sea de los charcos de agua marrón (agua mezclada con la tierra).

Reparto de materiales y comida
Cualquier cosa que para nosotros es insignificante, para algunos de ellos es un bien difícil de obtener o inalcanzable. Lo que puedas llevar desde tu país hasta Etiopía será recibido con los brazos abiertos: ropa, juguetes, portátiles, teléfonos, material escolar...y si lo compras allí mucho mejor, pues ayudas a la economía de la familia a la que se lo compras.
Los precios allí son muy bajos, por unos euros compras racimos de plátanos para los tres coches. De manera que a los niños que piden dinero, en vez de una moneda le dábamos plátanos, que se comen en el momento y te piden más.
Alberto, María y Julio llevaron pelotas. Andrés creo que llevaba juegos de mesa y material escolar. Nosotros llevamos portátiles (que aquí se consideran desfasados). Y allí compramos libretas, bolígrafos, pulseritas...
Nuestras maletas traían la mitad de ropa de la que llevábamos. Cada día íbamos dejando ropa allí. El último día una niña me pidió la sudadera, y Raquel le dio la suya (allí ya no la iba a necesitar). Menudo abrazo y vaya sonrisa.

Pelota y mochila
En una de las tribus me llamó la atención algo redondo que tenía una niña en la mano. Ese día un adolescente del grupo se pegó a mí y me iba dando información (hablaba bastante bien inglés) de sus costumbres y de las curiosidades que me llamaban la atención. Le pregunté si lo que llevaba la niña en la mano era una fruta. Jeje, el chico se partía de la risa. Nos acercamos a la niña y esta giró la "fruta". Era una pelota de futbol echa con una tela, rellena de algo que les de la naturaleza y cosida con el tallo de una planta. Una vez en casa, me fijé con detalle en la foto que le hice, y su mochila para el colegio tampoco tiene desperdicio. Hecha a partir de un saco de cemento.

Os podéis hacer una idea de la cara de felicidad cuando le das a un niño en esas circunstancias una pelota de plástico y una mochila vieja que ya no usan tus hij@s.
Agradecimientos
En primer lugar, un millón de gracias a Yonas, nuestro guía, que tras un montón de correos electrónicos y mensajes, consigue hacer un plan de viaje a nuestra medida y a los días con los que contamos. Ha sido un persona muy atenta a todo y a todos. Da mucha tranquilidad saber que va contigo un guía que domina nuestro idioma, que va contigo incluso en los vuelos internos y que nos ofrece soluciones a las situaciones que nos vamos encontrando.
A los conductores, en especial a nuestro chófer Youni, que con pericia consiguió controlar el 4x4 en una situación de aquaplaning en el barro. Y que además habla un poco de inglés, y cuando veíamos algo que nos llamaba la atención y le preguntábamos, nos lo explicaba.
A José, compañero de viaje desde hace años, y los que nos quedan. Juanjo y Rosa, con los que ya hemos coincidido anteriormente, y seguro que sumamos más experiencias juntos. Y al resto del grupo, amigos de amigos, a los que conocimos allí y rápidamente nos integramos, y nos aportamos nuevas rutas los unos a los otros.

Y como no, a Raquel, que hace unos años salir a determinados países le parecía un mundo, y que tras muchos viajes juntos, no duda ni un segundo cuando le propongo una nueva aventura.

Si decides ir a un país como Etiopía ríe, comparte y disfruta con ellos. ¡Es una experiencia única!