En 2013, hicimos un viaje por Grecia, Atenas me encantó, pero por falta de tiempo me quedé con las ganas de ir al Cabo Sounion, pero el destino conseguiría subsanarlo, una escala de 6 horas puede dar para mucho, y mi obsesion era llegar allí.
Sopesé la idea de coger un taxi, pero pronto quedó descartada por el dineral que suelen pedir, autobus tampoco hay desde el aeropuerto, asi que, aunque fuera para unas horas, alquile un coche.
Con la compañía Sixt, reservé un coche pequeñito, un Renault twingo o similar, a razón de 54,45 euros realmente era solo para unas horas, pero, era la mejor opción, cuando bajamos del avión, nos acercamos al mostrador y me ofrecieron por el mismo precio un Audi A3 cabrio, la verdad es que no me lo creía hasta que lo tuve en mis manos, yo que soy un amante de la conducción, este coche era sin duda el mas guapo que había conducido en mi vida. El viaje empezaba muy bien.

En 30 minutos llegaríamos a Cabo Sounion, por fin podía quitarme esa espinita.
Este templo encima de un promontorio y junto al mar egeo, está dedicado al Dios de los mares, Poseidón. Muchas son las leyendas sobre este templo.
Se cuenta que el rey Egeo, mandó a su hijo Teseo a luchar contra el minotauro a la isla de Creta, cada dia se asomaba para ver si volvía el barco con las velas blancas indicando la victoria, Teseo, con la emoción de haber derrotado al monstruo, olvidó por completo cambiar las velas negras por las blancas.
Cuando Egeo divisó el barco en el horizonte con las velas negras de la derrota enloqueció, y sumido en la culpa de haber enviado a su hijo hacia la muerte, se suicidó tirándose al mar. Desde entonces ese mar, se llama Mar Egeo.


Aun nos dio tiempo a cenar en un restaurante con las vistas al mar Egeo, mientras se ponía el sol. A las 22:00 dejábamos el coche en el aeropuerto y volvíamos a embarcar con destino a Jordania.