Tras el desayuno nos ponemos rumbo a Cortina D'Ampezzo. Son unas 4 horas de coche, con 2 recorridos posibles. Nosotros elegimos ir por la Autostrada del Brennero, que no es una opción aconsejable si vais en fin de semana de agosto. A nosotros, pese a ser sábado, no nos fue del todo mal, aunque alguna que otra retención sí encontramos. Pero era mucho peor en sentido contrario.
Una vez llegados a Bressanone se coge el cruce en dirección Val Pusteria. Se abandona la autopista de peaje y se circula por una nacional con buen asfalto. En esta región del Trenino/ Alto Adigio todos los nombres están en dos idiomas oficiales ( Italiano y Aleman).
Paramos a comer en Brunico, en un sitio normal, sin demasiado interés para reseñarlo. Luego dimos una vuelta por el centro, donde el aire de pueblo centroeuropeo te recuerda que esta zona no fue italiana hasta despés de la I Guerra Mundial. Cercano a Brunico está la estación de esqui Plan de Corones por si alguien quiere ir. Las montañas este dia estaban algo cubiertas porque el tiempo estaba empeorando.

Proseguimos nuestro camino hacia el Lago Di Braies, un escondido rincón muy bonito, tras una ascensión moderada, donde con buen clima se pueden hacer rutas alrededor de este lago, el más profundo de los Dolomitas. Hay un bonito hotel justo al llegar. El tiempo hoy no acompañaba..vueltecita rápida y vuelta al coche. Hay un parking a la entrada.. AVISO. Cobran 6 euros simplemente por entrar en el parking.

Con una lluvia copiosa y tras el pequeño atraco volvemos sobre nuestros pies hasta Dobbiaco, otro pequeño puebl o del valle, con una plaza e iglesia bonitas. Patria natal de Gustav Mahler

Nuestra siguiente parada ya casi en la frontera austriaca fue San Cándido, con algo más de gente, donde también vimos las calles centrales y la iglesia. Seguía lloviendo

La niebla iba bajando asi que como ya se acercaba el anochecer decidimos irnos al hotel a Cortina antes de que se hiciera de noche. Cogemos la Strada di Alemagna dirección Cortina, y tras pasar por unos desfiladeros que deben ser impresionantes, pero que no pudimos ver por estar cubiertos por las nubes llegamos a Cortina al Hotel Al-Larín, en las afueras. Muy acogedor, todo de madera, los encargados super competentes. Y un desayuno riquísimo.
Para cenar nos acercamos al centro de Cortina, donde encontramos un restaurante ( Cinque Torri) donde repetimos los días siguientes.

El chico del hotel nos dijo que habiamos tenido mala suerte porque hacia una tarde muy mala pero que en los dos siguientes días el tiempo iba a mejorar mucho y nos iba a gustar...¿sería verdad?