[size=24]Nos levantamos de nuevo temprano. El día anterior en el check-in la chica de recepción nos aviso de que hoy era día grande en Francia y como no festivo en toda ella. El hotel tiene también servicio de desayuno buffet a 10 € por persona pero por lo que pudimos ver por la mañana al bajar nos pareció que no merecía la pena pagar tanto dinero ya que los zumos eran de tetrabrik y la bollería tampoco se veía con una pinta estupendísima. Así que a pesar de que sabemos que va a estar casi todo cerrado salimos a ver si con un poquito de suerte encontramos algo abierto donde poder comprar algo para desayunar. Y tenemos la suerte de que al cruzar por un polígono industrial vemos abierta una tienda de pan y bollos. Y debía de ser de las pocas que estuviesen abiertas porque el tiempo que estuvimos allí vimos llegar un montón de coches a comprar y se iban. Así que allí compramos unos croissants para desayunar que tampoco fueron una maravilla pero menos da una piedra. En nuestra primera visita del día que está bastante nubladillo ponemos dirección al castillo de Haut-Koenigsbourg. Mirando diarios cuando preparaba el viaje me tope con él de improvisto y la gente decía que si estabas cerca era una visita ineludible. Desde colmar en poco más de media hora estamos allí. La verdad que conducir en coche por la Alsacia es una maravilla para la vista porque todos los pueblos por los que pasas o las laderas llenas de viñedos son una pasada. El castillo abre de 9:15 a 18 y la entrada general cuesta 9 €. Según se pasa el pueblo en el que está el castillo hay que ir subiendo toda la ladera de montaña hacia arriba. Y ya desde abajo se puede ver el castillo en lo alto de la cima e incluso desde lejos se ve que es una preciosidad.
Nosotros llegamos muy pronto justo a la hora que habrían y al llegar arriba no tuvimos problemas para aparcar prácticamente al lado de la puerta pero con mucha afluencia o si llegas en horas más tardías debe de ser bastante problema aparcar y seguramente te toque aparcar bastante para abajo y luego subir andando ya que no hay demasiados aparcamientos y al ser un sitio tan turístico se tiene que poner hasta las cejas de gente. Aparcamos y según salimos del coche la lluvia empieza a caer despacito pero sin pausa. Pero bueno chubasquero en mano y adelante. Nos vamos acercando a él y nos quedamos sin palabras por lo grandísimo que es y lo bien conservado que está.
Durante la Guerra de los Treinta Años fue completamente devastado pero hacia el 1900 empezaron a reconstruirle y está bastante fielmente renovado a cómo sería su esplendor en sus años de construcción. Pasamos por las taquillas y tras comprar nuestra entrada comenzamos la visita.
El castillo es bastante grande y la verdad que a comparación de otros en este se visita muchas zonas del mismo. La verdad que cualquier zona por la que pasamos era una pasada, precioso y también reconstruido que parecía que por cualquier esquina te va a salir alguien vestido del medievo en su vida cotidiana. Todo lo que se puede ver tanto las Salas
como los patios
las cocinas
las almenas
Desde las que se tienen unas vistas maravillosas
todo es una preciosidad…..
Y rodearle el castillo viendo las inmensas murallas es impresionante…. Va siendo hora de decir adiós al castillo y bajamos hacia abajo buscando los pueblos que hay cerca de él y el primero en hacer nuestra parada es Ribeauville. Llegamos al pueblo y en la misma carretera antes de llegar al centro vemos que se puede aparcar sin pagar en la calle y estamos a solamente un paseíto del centro así que allí dejamos el coche. Llegamos andando hasta el centro y justamente en la boca de la calle principal está la oficina de turismo que aún está abierta. Paso a por un mapa del pueblo y le tienen en español aunque la chica se disculpa por ser una copia ya que los originales se le han acabado.
La visita de este pueblo básicamente es recorrer hacia arriba toda la calle principal que cruza el pueblo de punta a punta. La mayoría de los comercios están cerrados por ser su festivo nacional pero todas las tiendas más enfocadas al turismo están todas abiertas y el pueblo está lleno de gente. Es una pena no poder visitar estos pueblos cuando haya menos afluencia de personas porque con poquita gente tienen que ser espectaculares. Es un pueblo muy bonito con las típicas casas de la Alsacia francesa con sus entramados de madera y todas de colores. Es como si un niño hubiese cogido una caja de lápices de color y si hubiese puesto a pintarlo.
A destacar la plaza del Hotel de Ville con el Ayuntamiento y la fuente de la República
Plaza de la sinne
Torre de los bouchers
Todo es precioso no hay ningún edificio que puedas decir que es feo porque todas las casas incluso las casas particulares son una auténtica pasada. Vamos recorriendo toda la calle hacia arriba y comenzando la vuelta ya que es hora de comer decidimos parar a comer en un restaurante allí. Nos sentamos en una terracita en la calle pero bajo un toldo ya que el día empieza de nuevo encapotarse. restaurante au Lion. La terracita con las típicas mesas pequeñitas francesas.
No comimos muy mal pero tampoco fue nada del otro mundo. Pedimos para probar la comida típica de allí una ensalada con tostas de foie gras jamón de pato y manzana y un plato típico de la comida alsaciana llamado baeckeoffe. Es un guiso con varias carnes y patatas y vino cocinado durante bastantes horas que no estaba malo pero tampoco una maravilla.


Y encima algo más caro ya que esos dos platos junto con una botella de agua fueron 41 €. Estuvimos agustito sentados en la terraza pero creo que tampoco merece mucho la pena la comida. Así que seguimos hacia abajo visitando zonas del pueblo y cuando justamente estamos casi saliendo, la última sorpresa la encontramos en una calle lateral. Cómo pudimos ver por toda esta zona hay un montón de cigüeñas en todas los tejados de los pueblos y en este caso nos encontramos una tranquilamente paseando por el suelo en una de las calles. Ahí estaba tan chula la tía!
Volvemos ahora hacia el coche y nuestro siguiente destino es el pueblo que está prácticamente al lado llamado Riquewihr. Esta vez dejamos el coche en un aparcamiento de tierra que hay según se entra al pueblo en el que se supone que pone que es para aparcar los visitantes de una bodega pero vimos un montón de coches aparcados y como no había nada le dejamos ahí. Desde ahí hasta llegar al centro del pueblo hay solamente un paseíto. Y si no la única forma de aparcar en Riquewihr son todos parkings de pago que incluso siendo festivo hay que pagar para aparcar en ellos. Pasamos por la Oficina de Turismo y cogemos nuestro mapita que de momento en estos dos pueblos no nos ha costado nada. Raro visto lo visto por aquí…
Comenzamos la visita al pueblo viendo la fuente sobre el río sambach con las viñas rodeando el pueblo
Y a la entrada se encuentra el Hotel de Ville
como no hemos tomado postre nada más entrar en la calle principal nos encontramos con una patisserie que te llama a gritos desde los cristales.
Pasamos y como nos encantan los macarons compramos una cajita de 8 por 10 €.

Estaban muy ricos y de un montón de sabores diferentes. Estos pequeños bocaditos son una delicia! Comenzamos la visita del pueblo y como en el pueblo anterior todas las casas preciosas y llenas de colores.
Y encima de muchas tiendas, antiguos carteles que indicaban el oficio que se realizaba
Lo más visitado su calle principal la rue général de Gaulle
La Torre de los ladrones, Tour des voleurs
Y el pueblo a reventar de gente. Visitamos todo el pueblo hacia arriba viendo casas e iglesias y el final de la calle una plaza muy bonita y llena de tiendas y terrazas
y acaba en un alto Torreón, la torre Dolder,
que rodea con una muralla el pueblo súper bonito.
La verdad que no sé si en estos pueblos habrá algo feo porque cualquier rincón que ves es más bonito que el otro.
Camino hacia arriba y camino hacia abajo volvemos de nuevo hacia el coche y nos dirigimos hacia el último pueblo que visitamos en la tarde. Kaysersberg. Y según vamos hacia él lo único que pueden ver nuestros ojos son viñedos y más viñedos
Este pueblo está ya cerquita de colmar y es un pueblo mucho más medieval. A las afueras del pueblo hay un pequeño parking el que se puede aparcar por 2 € pero si sigues un poquito más para abajo justo al lado del intermarche puedes aparcar gratis. Un pueblo precioso en el que se guardan mucho más el sabor medieval los edificios tienen esa estructura típica del medievo con altos torreones.
Su ayuntamiento
Pasamos por la iglesia de Sant croix y la fuente del emperador Constantino en la bonita plaza de Sant Jean ittel
Aunque creo que la zona más bonita de todo el pueblo es la zona que está justamente por donde el pueblo es cruzado por el río weiss con su puente fortificado.
Por lo que vimos este pueblo estaba galardonado como el pueblo más bonito por los franceses en este año. Y no me extraña para nada porque fue una preciosidad!
Y paseando nos llega la hora de cenar así que decidimos tomar algo aquí antes de regresar al hotel. El pueblo está lleno de restaurantes así que el problema no es otro nada más que decidir dónde te sientas a comer. Nosotros tras ver las críticas en Tripadvisor nos decidimos por el restaurante bratschtall manala.
Parece que aquí su horario de apertura es algo más amplio que en otros sitios ya que estuvimos sentados hasta las 9 y algo y todavía estaban sirviendo cenas. Pasamos y aunque está hasta los topes enseguida nos dan una pequeña mesita. De todas las comidas que hicimos en Alsacia las de este restaurante fueron los mejores. Esta noche pedimos para cenar su plato de Rosti de patata con bacon y queso acompañado de una ensalada.
Parece ser que es un plato típico de esta zona y la verdad que estaba muy rico ya que la patata está hecha como si fuese paja pero gratinada.
de segundo una tarta flambe con champiñones y nata muy rica
y de postre como no unos crepes que estaban de escandalo
ya con la tripa llena , de vuelta al hotel a descansar