
El recorrido hacia Tortuguero se hace largo, pero ya se empiezan a ver las maravillas de Costa Rica ya que la ruta pasa por el parque Braulio Carrillo y llevábamos un guía en el autocar que nos fue comentando curiosidades del país, en Guápiles hicimos una parada para tomar nuestro segundo desayuno y probar la cocina costarricense y nuestro primer gallo pinto.
Este restaurante tiene un mariposario en su parte de atrás donde también conseguimos ver la ranita que llaman “blue Jeans” y muchas mariposas, entre ellas la Morpho azul y la Buho
Continuamos hacia el embarcadero de La Pavona, y estos últimos kilómetros por tierra son los más pesados debido al tipo de carretera que más se parece a un camino forestal.
Parada en La Pavona para estirar las piernas coger las lanchas y “por fin” llegar a Tortuguero. En nuestro caso cargaron todas las maletas en una lancha y nosotros fuimos en otra.
Esta parte del camino fue mucho más amena, la ruta por agua ya era una novedad y por el camino fuimos parando para ver los distintos animales que íbamos encontrando, en nuestro caso, aves y bastantes gekos.
Una vez llegados al hotel nos distribuyeron las habitaciones, a comer y a prepararnos para la primera excursión que en nuestro caso se trataba de la visita al pueblo, ya que todo lo relacionado con el parque lo realizaban al día siguiente para no pagar dos veces la entrada porque esta vale solamente para un día.
A las 14:30 nos recogen para llevarnos en lancha al pueblo, nos dan un paseo explicándonos distintas cosas y nos dejan tiempo libre indicándonos a la hora que las lanchas volverán hacia el hotel.
Como nosotros tenemos la suerte de que nuestro hotel se encuentra en la lengua de tierra donde está el pueblo decidimos volver paseando y así de paso ir viendo cosas nuevas. El recorrido se puede hacer tanto por la playa como por un camino que va al lado.
Llegados al hotel aún nos da tiempo a disfrutar de la piscina y relajarnos.
En este día ya hemos visto bastantes animales y escuchado a los monos aulladores, no nos podemos quejar
Durante la cena pudimos ver nuestro primer mapache que se paseaba tranquilamente al lado del restaurante.
Un pequeño paseo después de cenar y a dormir.