El despertador suena otra vez a las 04:30 de la mañana, pero no nos importa, ya dormiremos cuando volvamos a España. Hoy tenemos el paseo en barca al amanecer por el Ganges. En vez de buscarnos nosotros el bote, decidimos contratar el tour a través del hotel, 200 rupias por persona y una duración de hora y media. Nos dijeron que a las cinco, estuviéramos en la recepción del hotel.
Y a esa hora salíamos dos canadienses, una pareja de Taiwan y nosotros hacia el ghat, a montarnos en nuestro bote, a navegar por el Ganges, en silencio.
Primero vamos al Manikarnika Ghat, donde se pueden ver las piras encendidas, la vida y la muerte siguen su curso. Después daremos la vuelta e iremos hasta el Assi Ghat, pasando por todos los demás ghats.

El bullicio, empieza a apoderarse de los ghats.


Somos espectadores de la vida, de esas escenas que has visto antes en Discovery Channel.


Y contemplamos un amanecer diferente, mágico.



Hay que secar la ropa.

La ciudad y sus gentes se desperezan





Hay escenas allá donde miras.



La niebla se disipa

Y el sol aparece


El Ganges está lleno de turistas.


Y de gente de aquí.


A las siete de mañana más o menos, acabamos el paseo por rio sagrado de los hindús.
Hemos visto el ritual de la muerte, pero también el de la vida en el rio, de las abluciones, de cómo se lavan los dientes, como lavan la ropa, la alegría de la gente al sumergirse en el Ganges.
El embarcadero está a dos-tres minutos del hotel, así que vamos a la habitación, nos aseamos un poco (En Varanasí hace bastante calor, pero es un calor muy húmedo, estás pegajoso todo el día). Y subimos a al terraza a por nuestro desayuno, sano y equilibrado :mrgreen:. Café, té, una tortilla para compartir y dos pancakes con nutella. 400 rupias con propina.
Volvemos a ir hacia el Manikarnika ghat, nos subimos al mismo lugar de ayer y permanecemos un rato absortos, como lavan los cuerpos, mientras otros se secan, los del crematorio buscando oro en el rio, las vacas, los perros, las piras…
Seguimos camino, queremos recorrer ahora los ghats que están más al norte, que son muchísimo más tranquilos.


Un paseo muy agradable, muy plácido.


Llegamos a un punto por el que no podemos pasar ya que está todo tendido y ropa extendida en el suelo a secar, así que nos damos la vuelta y desandamos el camino.



Vamos ahora en busca del famoso Blue Lassi, el paseo nos ha despertado el hambre, así que buscamos el lugar.

El sitio está un poco lioso de encontrar, es muy laberíntico todo esto, así que un hombre que me vio consultar el móvil, nos ayudó a encontrarlo.
El blue lassi es toda una institución, tiene más de 100 años de antigüedad, un sitio pequeño, pero con mucho encanto, con las paredes llenas de fotografías de gente que ha pasado por allí. Nos tomamos dos lassis, uno de naranja y otro de papaya, muy buenos los dos. Fueron 160 rupias. Mientras estábamos allí, vimos pasar por la calle dos procesiones hacia el crematorio principal.

Regresamos y nos encontramos con el hombre que nos había ayudado a encontrar el Blue Lassi, nos empieza a decir que él estuvo en España, que su familia se dedica a la exportación de aceites y especias y que si tenemos cinco minutos nos invita a un chai en su casa. Como nos trnasmitió buen rollo, nos fuimos con él a su casa, lo primero que ves nada más entrar en un patio con dos habitaciones y cinco vacas en ellas
Nos dejó en una habitación con su hermano y mientras nos preparaban el chai, el hombre se puso a explicarnos todas las esencias naturales que tienen, y a untarnos con ellas. Pasamos un buen rato, nos tomamos el té, hablamos, nos preguntó si estábamos interesados en algo y nos despedimos amablemente.
Volvemos a comer al Ganpati, pakoras, puré de patata cebolla y queso, arroz biryani mixto, 1 plain naan, 1 agua, muy rico y abundantes las raciones, fueron 570 rupias con la propina.
Y volvemos a pasear por los ghats, otra vez en dirección al Assi Ghat, fijándote en todo, chavales jugando al cricket, otros jugando a las cartas, lavando, bañándose…

Y mirándoles a ellos




Y ellos a tí




Empieza a anochecer, hoy queremos ver la Ganga Aarti en otro ghat más pequeño y con menos gente que en el de ayer, vimos el Kedar Ghat y nos acoplamos.



Aquí, sólo había un brahmán, es verdad que había poca gente y se notaba que era más auténtico, más genuino, apenas éramos un puñado de turistas, pero a nosotros nos gustó más el de ayer, más vistoso y entretenido. Este fue demasiado solemne y ceremonial.
Y repetimos sitio, regresamos al Bana Lassi a tomarnos un lassi de banana y papaya y otro de papaya y coco, ambos sublimes por 150 rupias.
Y como es el Diwali, muchos petardos y cohetes.
