Nos levantamos sin prisas porque el bote no salía hasta las 11:15. Preparamos el equipaje y después de desayunar salimos al supermercado a hacer algunas compras para llevarnos a San Pedro, ya que sabíamos que cerca del hotel al que íbamos no había nada.
A las 10:45 Amanda estaba ya preparada en la puerta con su carrito de golf para llevarnos al muelle. Esta vez elegimos la empresa Ocean Ferry porque el billete era un poco más barato. B$ 19 (8€) frente a B$25 (11€) la otra. No la recomiendo para nada. Salió con 50 minutos de retraso y el barco es mucho peor. Por la diferencia de precio no vale la pena.
El viaje duró poco más de 30 minutos y fue muy bonito, cuando ya nos acercábamos, ver la costa con cocoteros, era un paisaje totalmente paradisíaco. Ya estábamos en San Pedro, la isla Bonita, según Madonna, ¿recordáis la canción?
Cayo Ambergris, es el cayo más grande de Belice, aunque solo tiene 8 km2. Hace frontera con México, está en la punta sur de la península del Yucatán. Tiene aproximadamente 2000 habitantes y la mayoría viven en San Pedro, la capital. Muy próximo a la segunda barrera de coral más grande del mundo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A todo el cayo se le llama popularmente, San Pedro.

Hotel X'Tan-Ha The Waterfront (4n) $540 + 19%0 $642,6 o 544€. Sin desayuno. Wifi en las habitaciones. Bebida bienvenida por Genius de Booking. Hay que avisar al hotel de la hora de llegada para que te vayan a buscar al muelle de San Pedro +501 2264297 o enviar email.
Por fin llegamos al hotel. El embarcadero era muy bonito, un pasillo largo de madera sobre el agua con una pequeña palapa y dos sillones de madera desde donde poder observar el mar. Nos estaban esperando dos empleadas de la recepción para recibirnos personalmente y nos acompañaron al restaurante donde nos invitaron a una bebida de bienvenida, ron punch. Nos explicaron el funcionamiento del hotel y luego fuimos a la recepción para hacer el registro de entrada. Lo que íbamos viendo del hotel era tal y como se veía en las fotos, muy bonito. Es tipo resort, pero más pequeño que otros resorts que hay por el Caribe. Tiene edificios de dos plantas y unos pocos edificios de una sola planta, tipo chalecito que se llaman "Honeymoon casitas". Nosotros teníamos reservada una de estas, pero nos dijeron que como estaban en mantenimiento nos hacían un up grade a una habitación con vista lateral al mar, ya que las casitas tienen vistas a la piscina. No nos hizo mucha gracia, pero bueno, pero al llegar a la habitación nos dimos cuenta de que tenía ruidos de las máquinas que estaban detrás y se lo dijimos. Entonces nos ofrecieron otro up grade a una habitación vista mar frontal, eso me gustó más y dijimos que sí, el problema es que no la tenían preparada y nos dijo que tardarían unos 30 minutos en tenerla lista. Esperamos viendo todos los papeles que nos habían dado con la información del hotel.
Efectivamente y tal y como había leído en comentarios, no había nada cerca del hotel, el supermercado más próximo estaba a 3 millas y para ir al pueblo se podía ir en taxi boat, de una compañía ajena al hotel y valía US$10 por persona y trayecto, aunque podías comprar los tickets en el hotel y salía por 8, en cualquier caso, ir a San Pedro se ponía en casi 30€ los dos. La otra opción era alquilar un carrito de golf e ir por carretera, pero era bastante caro, os pongo foto con los precios por si os interesa, y además se tardaba alrededor de 1 hora, según nos dijeron, porque era camino de tierra. Os comento que elegí este hotel, aunque estaba más apartado de todo, porque es de los pocos que tienen playa, los demás, tienen zona de arena con tumbonas y sombrillas pero el acceso al mar es por escaleras.

Por fin, sobre las cuatro de la tarde, nos dieron la llave. La habitación era muy grande, tenía tres ambientes, uno era el salón-comedor-cocina, bastante grande, otro el dormitorio, amplio y con un buen armario y el baño con acceso desde el salón y desde el dormitorio, amplio, con ducha de obra, como a mí me gusta, y con todo lo necesario. Como era planta baja, tenía un gran porche con mesa, sillas y hamaca con una vista increíble al mar.
Íbamos a cambiarnos para ir a la playa cuando llegó la señora de la limpieza para adornarnos la cama con dos cisnes formando un corazón, hecho con toallas, una botella de vino blanco, dos copas y muchas flores. Esto supongo que fue porque cuando llegamos nos preguntaron si estábamos allí para celebrar algo y les comentamos que era nuestro aniversario. Todo un detalle.


Nos fuimos a la habitación, nos duchamos y fuimos al restaurante que estaba en un edificio independiente, cerrado y con el aire acondicionado muy fuerte, parecía un refrigerador. La carta no era muy extensa y los precios de los platos no bajaban de US$20. Pedimos una entrada, un plato de pasta, una cola de langosta y dos cervezas y la cena nos salió por US$70, qué diferencia con Caye Caulker … Además, los platos eran muy escasos, así que decidimos buscar otras alternativas para la cena.
Al salir del restaurante nos tomamos un cocktail en el bar y nos fuimos a dormir esperando que al día siguiente amaneciese buen día.
