Amaneció el cielo cubierto y amenazante. La noche anterior habíamos llegado a la conclusión de que, ya que el restaurante era caro y encima cerraba tan pronto y salir a cenar fuera, era casi imposible a menos que cenásemos a las 18:00 porque el último bote salía de San Pedro a las 20:30, lo mejor era prepararnos la cena en la habitación a pesar de que, por lo menos para nosotros, no es lo ideal estando de vacaciones. Pensamos que como estaba tan nublado y no apetecía playa, era el momento ideal para ir a comprar provisiones y dar una vuelta por San Pedro, pero también nos daba un poco de miedo por si se ponía a diluviar en pleno viaje. Pasó uno de los taxis boat que hacían el recorrido y vimos que era cubierto, así que podíamos ir aunque lloviese. Fuimos a la recepción (que era otro congelador) a comprar los tickets para el bote y fuimos al embarcadero, porque por la hora que era, tenía que estar a punto de pasar. Enseguida llegó y embarcamos. Es curioso una parada de taxis en pleno mar. El bote fue haciendo varias paradas hasta que por fin llegamos a San Pedro.

Después buscamos un supermercado e hicimos la compra para las cenas y desayunos en la habitación. Teníamos ganas de comida española, así que compramos lo necesario para hacer tortilla de patatas, hasta aceite de oliva encontramos, eso sí, todo muy caro, nos gastamos 45€ en la compra y por extraño que parezca, no encontramos un sitio donde vendieran pescado fresco, pero hicimos buena provisión de Belikines, que eran mucho más baratas que en el hotel.
Volvimos al embarcadero y tomamos el bote de regreso al hotel. Debía de ser justo la hora de la salida del colegio, porque en el bote venían un montón de niños que se fueron bajando en diferentes paradas, desde luego, eso más que un taxi boat, era un bus boat. Llegamos al hotel ya anocheciendo, hasta el bar estaba cerrado porque llovía, así que nos fuimos a la habitación y nos preparamos la tortilla de patatas que nos quedó buenísima. Cenamos en el porche y después nos pusimos unos gin tonics y vimos una peli que llevaba yo en el Ipad.
Nos fuimos a dormir esperando que al día siguiente luciese el sol para poder disfrutar, al fin, de la playa.