Suena el despertador a las 06.30 y nos disponemos a pasar la mañana de Nochebuena más atípica de nuestra vida
Nos encaminamos a la roca de Sigiriya y a las 06.45 estamos comprando las entradas y dirigiéndonos a la entrada; somos unos cuantos los que vamos para allá pero no muchos. Nosotros decidimos subir a esa hora porque nos marchábamos a Kandy y porque nos habían dicho que luego el calor lo hace más pesado; razón no les faltaba, a las 10 cuando bajábamos pegaba el sol que daba gusto y había muchísima gente iniciando el ascenso. Por cierto, hay muchos tuktuk a la entrada ofreciendo sus servicios para llegar hasta la entrada; son unos 5 minutos andando, no es necesario tuk tuk.
Antes de ir leí algún blog en el que ponía que subir la roca de Sigiriya era toda una hazaña, que era muy complicado...nada más lejos de la realidad. El primer tramo se hace complicado pero luego es muy asequible por lo que yo recomiendo a todo el mundo que suba, había hasta niños.
Como he comentado, el primer tramo para mí es el más difícil, escaleras altas y muchas, muchas escaleras. Cuando terminas el primer tramo ya disfrutas de unas vistas estupendas, lo que te anima a subir, pensando en lo que te espera arriba. Te dura la alegría 3 minutos, lo que tardas en ver una sucesión de carteles avisando de ataques de avispas y pidiendo ir en silencio
Siendo honesta, me esperaba algo más espectacular pero aún así me gustó mucho. Al llegar aquí ya solo queda un tramo para llegar a la cima. Las vistas desde arriba son, sencillamente, increíbles. Nos sentamos tranquilamente a disfrutar del paisaje durante 40 minutos.
Bajamos y nos encontramos con muchísima gente que subía por lo que recomiendo hacer el ascenso a primera hora, por el calor y por evitar aglomeraciones.
Tras recoger nuestras mochilas en el hostel pusimos rumbo a Kandy; desde Sigiriya hay que coger un bus a Dambulla (50 minutos) y otro a Kandy (2 horas). Los buses son baratísimos y es una buena forma de moverse ya que pasan muchos. Eso sí, van muy llenos por lo que, probablemente, haya que ir de pie y conducen como locos: invadiendo el carril contrario, pegando frenazos...toda una aventura los buses srilankeses
Llegamos a Kandy sobre las 15.00 horas y tuvimos que cambiar el chip completamente tras los días de tranquilidad: estábamos en una ciudad
En el bus habíamos conocido a una pareja de españoles así que, siendo Nochebuena, decidimos cenar los cuatro juntos. ¡Se nos había olvidado que era Nochebuena! Nos echamos una pequeña siesta y nos fuimos a dar un paseo por Kandy hasta la hora de cenar. La ciudad, para mí, no tiene ningún encanto; solo estuvimos medio día pero fue suficiente, ni siquiera nos acercamos al templo de Buda.
Cenamos en el Muslim Hotel, comida típica y muy muy barato. Al terminar, buscamos un hotel en el que tomar una cerveza para celebrar la Nochebuena y nos fuimos a dormir; nuestra idea era salir a las 08.30 en tren hacia Nuwara Eliya pero, con la improvisada celebración, se nos hizo tarde y decidimos salir en el tren de las 11.10 para descansar bien.





