Dejamos la habitación muy tempranito, la llave había que dejarla en un buzón, no la recogía nadie. Nuestra idea era desayunar por última vez en la cafetería de al lado de nuestro apartamento, pero preferimos desayunar dentro de la estación.
Cogimos el tranvía y llegamos a la estación donde ibamos a dejar las maletas, después de dar varias vueltas para encontrar la taquilla que mejor nos convenia, dejamos las maletas, desayunar y salir.
Nuestro último dia fue para ver algunas cosillas que nos quedaron en el tintero, volver a ver la Ópera pero ahora de día, y pasar el rato a orillas del río.
Volvimos a coger el autobús que nos llevaría de vuelta al aeropuerto, un viaje sin contratiempos aunque se hizo más pesado para el niño y para nosotros ( para mi más). Llegar, recoger el coche y camino a casa llegamos por la madrugada .