Nos levantamos a una hora decente después del ajetreado día anterior. Tras desayunar recogemos nuestras pertenencias y cargamos el coche con maletas y mochilas, algo que se convertirá en una tradición diaria
Nuestra ruta de hoy nos llevará hasta la localidad de Roldal, son unos 200 kms de ruta, lo que traducido a las carreteras noruegas son casi 4 horas de trayecto, ferry incluído.
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Lo primero que hacemos es parar en el primer supermercado que encontramos para comprar la comida (ensaladas) y la cena que tomaremos esta misma noche en nuestra primera cabaña. Al abandonar el súper nos encontramos con una desagradable sorpresa, una multa de 60 € por aparcar en una zona prohibida, a partir de ahora antes de aparcar revisaremos con mucho cuidado en donde lo hacemos.
Cuando llevamos aproximadamente una hora de viaje, en la que nos vamos acostumbrando a los paisajes y arquitecturas de los fiordos, llegamos a The Fairytale Forest, nuestra primera visita. Se trata de un bonito bosque de coníferas en la que se ha habilitado un divertido recorrido circular de menos de 2 kilómetros, en el que se van intercalando diferentes figuras de madera que representan personajes de la mitología nórdica y otros personajes de cuentos populares más conocidos por todos nosotros.
Nuestro primer contacto con el rural noruego no puede ser más divertido, vacas y ovejas pastan libremente y pasan totalmente de nuestra presencia.
El recorrido es muy divertido, pensábamos que era para niños pero resulta bonito también para los adultos. En su punto más alejado hay un área de descanso con mesas y bancos cubiertos, barbacoas y juegos para niños. Cuando llegamos allí cae un buen chaparrón por lo que descansamos unos minutos, hasta que para de llover. Cuando deja de llover seguimos el reccorrido.
Entre una cosa y otra hemos pasado allí cerca de hora y media. En nuestra próxima parada toca comer. Por suerte tenemos programado una paradita en Hauske Rasteplass, área de picnic (de las muchísimas que nos vamos a encontrar a lo largo de nuestras rutas) en donde comemos a los pies de un antiguo molino y de un puente medieval. Se encuentra a pocos kilómetros. Ahora el tiempo está agradable, no llueve y la temperatura es buena, disfrutamos mucho de la comida al aire libre.
Con energías renovadas continuamos, a solamente 3 kms vamos a subir a nuestro primer ferry, el Nesvik-Hjelmeland. La experiencia no puede mas satisfactoria, al llegar al embarcadero en el suelo hay pintados carriles en donde los coches y camiones se van colocando por orden de llegada, cuando se completa el carril con el numero uno, se pasa el dos y así sucesivamente. El ferry llega en pocos minutos (las frecuencias se ven en la web y son cada 20 minutos), es eléctrico por lo que no hace ningún ruído. Cuando bajan la rampa salen los coches que trae a las órdenes del operario. Una vez salen todos, comenzamos a subir empezando por el carril número uno, el operario te indica donde colocarte a bordo y el pago, para nosotros que tenemos coche de alquiler con el aparatito del Autopass, se cargará automáticamente en nuestra cuenta cuando devolvamos el coche.
Cuando el ferry parte no nos damos ni cuenta, va suave como la seda, apenas notas el movimiento y el ruído no existe. Bajamos del coche y probamos la cafetería del barco, muy cómoda, en donde uno se sirve lo que quiere y paga en el tpv
La travesía es corta, en el tiempo que tardamos en tomar el café tenemos que volver al coche para bajar del ferry y continuar hasta nuestro próximo destino, Lovra Rasteplass, mirador al borde de la carretera desde el que tenemos una bonita panorámica del fiordo.
Continuamos unos pocos kilómetros hasta llegar a Hosebrua, nuestro próximo hito. Se trata de un moderno puente situado en un río que baja con mucha agua y formando unos espectaculares rápidos. Aquí pueden verse salmones remontando el río y un pequeño museo de pago sobre la migración del salmón en donde pueden verse los bichos gracias a una presa que los retiene y se abre una vez al día.
Después de un rato de descanso en este paraje tranquilo y agradable seguimos unos pocos kilómetros hasta Kvednahola at Vasshus, un antiguo aserradero que aprovechaba la fuerza de las aguas para hacer su trabajo. Es una pena porque la falta de mantenimiento mantiene las instalaciones cerradas. Pongo foto pero no vale mucho la pena detenerse.
El día todavía nos reserva un par de paraditas mas. Nuestra primera cascada noruega. Aunque hemos visto más de una desde el coche, ninguna nos quedaba de camino bien no tenían acceso, pero la Flesefossen además de quedar al pié de la carretera cuenta con un magnífico aparcamiento y unos WC supermodernos. Bajamos a los mismo pies de la cascada, vale la pena, aunque no llevaba tanta agua como las que veremos otros días.
Sólamente quedan algo mas de 20 kms para llegar a nuestra cabaña, en el camping Roldal, situado en el pueblo del mismo nombre. En el mismo se encuentra la última visita turística del día, la Røldal stavkyrkje, iglesia de madera situada en un entorno precioso. A comenzado a llovizar y pese a que la iglesia lleva horas cerrada, nos parece muy bonita y el ambiente casi mágico, con la niebla rodeando el valle.
Nuestro camping se encuentra a 300 metros de la iglesia. En un par de minutos hacemos el check-in, no me piden mas que el nombre. Me indican el número de la cabaña, las llaves están en la puerta, y cuando nos vayamos, no tenemos mas que dejar las llaves en la puerta y cerrar. Sencillo y rápido, después veremos que en ninguno de los campings, apartamentos u hoteles nos piden documentación, ni numero de reserva, simplemente el nombre de quien la ha realizado y, por supuesto, pagar si el pago es en el establecimiento.
La cabaña está muy bien, aunque somos cuatro tiene camas para 6. Es espaciosa, con cocina equipada (excepto micro) y una zona de estar para comer y descansar muy espaciosa. Lo mas curioso es la ducha, no tiene plato, simplemente un desague y una cortina para no mojar el baño. Fuera una terraza con mesa y sillas para disfrutar el paisaje y coche aparcado pegadito a la cabaña. Pagamos 1258 NOK, 109,00 € y reservamos a través de booking.
Nos hacemos nuestro arroz con tomate y huevos fritos y descansamos mientras fuera, continua llovizando.....





















