Nuestro vuelo salía temprano (a las 9:30), así que el despertador estaba preparado para sonar pronto sobre las 6:30. Lo pusimos con margen para poder desayunar tranquilos y coger un taxi hasta el aeropuerto de Don Muang (donde se realizan los vuelos de bajo coste nacionales y que esta más o menos a 45 minutos según google maps)
Tengo que reconocer que me suele costar espabilar por las mañanas pero ese día me levanté de la cama como un resorte, Noe se levantó alterada diciendo que teníamos que ir al hospital que no podía abrir el ojo
La noche anterior mientras estábamos en la piscina el padre de todos los mosquitos pico a Noe en el párpado del ojo. Así que después de estar toda la noche quieta dormida se la inflamó bastante (no estoy diciendo que no sea exagerada....)
Así que me veo dormidísimo, en la otra parte del mundo y a falta de 3 horas para coger un avión...solución el mejor antiinflamatorio del mundo una bolsa de hielo

Mientras Noe desayunaba (para tomarse un antiinflamatorio), realice el check-out y solicite un taxi puesto que no teníamos tiempo para salir a la calle a regatear
Para rematar el inicio de día torcido, el taxista que nos tenía que llevar al aeropuerto decidió dar una vuelta turística por Bangkok, algo que hubiera estado muy bien sino teníamos un avión en dos horas. Todo ello para evitar pagar por el Highway (autopista)
Por suerte no me suelo fiar demasiado y puse el GPS en mi móvil, al principio iba tranquilo pero cuando vi que se pasaba la salida a la highway me alteré, puesto que el mvl marcaba que me quedaban 50 minutos para el destino y la facturación cerraba en 45 (si, somos un poco bardales en cuanto a jugárnosla con los horarios).
Así que me tocó discutir un poco y pagar el peaje de la autopista que supuestamente ya estaba incluido en el precio. Por suerte llegamos 10 minutos antes de que cerraran la facturación.
Como quedaban 30 minutos para que saliera el vuelo, y no me había dado tiempo a desayunar, cogimos unos donuts en una tienda del aeropuerto (había cerca de 30 tipos diferentes) y nos fuimos en busca de la zona de embarque. Al igual que el aeropuerto esta zona es pequeña, así que nos tocó tirarnos al suelo a esperar mientras los locales nos miraban con cara rara (eramos muy pocos turistas no chinos)
El susto de la mañana sumado a nuestra primer vuelo con una compañía de bajo coste asiática hizo que Noelia estuviera un poco nerviosa. Pero rápidamente se pasó al ver el avión.

Por dentro es muy similar a cualquier otro avión que realice rutas cortas, incluso podemos decir que bastante más cómodo que el que hace la ruta Santander-Madrid. El vuelo es corto y en mitad del mismo nos traen un aperitivo que hemos pagado al coger los billetes (el aperitivo lo cogimos dentro de la oferta que siempre aparece en la página de AirAsia a la hora de facturar una maleta, esta oferta no es un chollo ya que si facturas en la siguiente página el precio se reduce 4-5 euros al evitar coger comida. Y bastante ya toca las narices que un vuelo de 30 euros cueste facturar una maleta 15 y te obliguen a pagar por elegir asiento).
El vuelo pasa rápidamente entre sueño y sueño. Nada más aterrizar contacto con Pau (un guía español que vive en Chiang Mai) para que nos diga donde nos esta esperando para empezar nuestra primera excursión guiada por Chiang Mai.
Bajamos del avión, cruzamos la pista de aterriza y por arte de magia las maletas ya estaban en las cintas transportadoras
. Menuda velocidad Para aprovechar al máximo el día (nuestro avión aterrizaba a las 10:30) habíamos concertado una excursión con Pau, un guía español que vive en Chiang Mai, para que nos enseñara lo menos turístico de la ciudad y sus alrededores.
Así que salimos de la terminal y fuimos en su busca.