El hotel era un 4* que con el paso del tiempo ha pasado a a ser un 3*..., y en este caso hemos de compartir un suceso muy desagradable que no fueron capaces de solucionar y por el que les escribimos una queja al hotel (hace ya más de un año), de la que no hemos recibido respuesta todavía...
Ésta es la queja que les enviamos:
"Como ya os comenté la noche de nuestra estancia (25 de julio) y al hacer el check out el día siguiente, el sofá cama que nos pusisteis era totalmente inaceptable para cualquier hotel y menos aún, uno de vuestra categoría.
Un colchón superfino y de mala calidad, con el que ya te clavabas sus muelles, y para hacerlo más gravoso aún, los muelles del somier del sofá cama estaban salidos, con lo que se clavaban más todavía.
Os llamamos y al no haber solución, plegamos el sofá cama y pusimos el colchón en el suelo.
Como ya sabréis, el descansar bien es lo primero y lo que más se valora de un hotel. Así que os podéis imaginar nuestra desastrosa experiencia con vosotros. Os animo a que probéis el sofá cama de la habitación 621 y veréis que no es aceptable. Imaginad como nos levantamos los dos que dormimos allí (en principio era para mis hijas, pero era tan malo, que les fue imposible, por lo que les dejamos nuestra cama y dormí yo allí).
Resumen de nuestra estancia: Muy insatisfechos y más decepcionados aún."
Dejando de lado este tema..., desayunamos en el hotel, un desayuno muy completo y variado.
Recogimos maletas y empezamos un paseo por la zona donde estábamos de A Coruña, pasamos por el Campo de la Rata...

...los Menhires de la Paz, monumento realizado por Manolo Paz...

y la Torre de Hércules.
La Torre de Hércules es el único faro romano que desde sus orígenes hasta la actualidad ha cumplido con su función primigenia, la de servir de señal marítima e instrumento de navegación para las embarcaciones que en su travesía atravesaban y atraviesan el corredor atlántico.
Fue construido con toda probabilidad en la segunda mitad del siglo I o principios del siglo II d. C. por el Imperio romano, en el finis terrae del mundo conocido, para acompañar a los barcos que bordeaban el extremo más occidental del Imperio.
El lugar elegido para su emplazamiento fue una loma rocosa, denominada Punta Eiras, de casi 57 metros de altura, que se encuentra entre Punta Herminia y Punta del Orzán, dominando el extremo septentrional de la península en la que se asienta la propia ciudad de A Coruña.
Cuando los romanos construyeron la Torre, eligieron unos terrenos que formaban parte de un espacio de culto o santuario indígena. Era frecuente que los celtas consagraran promontorios costeros a divinidades asimilables a Hércules. Además en el caso coruñés se da la coincidencia de que las tres rocas que se sitúan en el mar, frente a Punta Eiras, se conocen como Buey, Vaca y Becerro, los mismos topónimos que se repiten en el santuario de Kenmare, en la costa SO de Irlanda, en donde las tradiciones ubican la isla de Donn o de los Muertos. Por lo tanto, en los terrenos que rodean a la Torre habría en época prerromana un santuario vinculado a las creencias del más allá que corroboraría el carácter sagrado de toda la zona.
Cuando se construyó la Torre, ésta quedaba alejada de la ciudad romana de Brigantium que dio origen a A Coruña, pero con el paso del tiempo la distancia se fue reduciendo hasta desaparecer y en la actualidad la Torre está integrada en la propia ciudad dentro de un gran parque.




Después del paseo, volvimos al coche que dejamos en la zona exterior de aparcamiento, justo delante del hotel y nos dirigimos al Hotel Alen do Mar, Calcoba, s/n, 15154 Fisterra, Tel: 981 74 07 45

Un hotel con un encanto especial, con vistas y acceso directo a la Playa de Langosteira y unas habitaciones y un personal genial!!!

Tras preguntar en el hotel, nos aconsejaron ir a comer al restaurante A Lareira, calle Alcalde Fernandez, 15155 Fisterra, Tel: 981 74 02 14. Y acertaron.
Probamos mejillones de las rías, vieiras, pulpo, longueirón (una especia de navaja local de Fisterra) y carne a la piedra. Nos encantó

Después de comer, volvimos al hotel a descansar un poco con el aire acondicionado de la habitación y por la tarde bajamos a la playa de Langosteira. Preciosa, pero qué agua más fría!!!!!!! De momento, la más fría de todo el viaje hasta ahora! Jugamos a palas para entrar en calor y nos metimos enteritos

Yendo antes al restaurante de la comida, vimos justo en la curva de la carretera AC-445, la que cruza Finisterre (Fisterra) y te lleva al faro, vimos un supermercado Coviran, por lo que decidimos que allí compraríamos pan, embutidos, agua y fruta y cenaríamos contemplando la puesta de sol en el cabo de Fisterra
En el hotel nos aconsejaron no parar en el faro y coger un desvío a la derecha un poco antes de llegar al faro, que nos llevaría más arriba, a una zona de muy buena visibilidad y muchísimo más solitaria

Es lo que hicimos, aparcamos en el camino de tierra al llegar a la caseta de comunicaciones y anduvimos hacia los acantilados para ver una puesta de sol casi solos. Únicamente nos encontramos una pareja que se movió unos 200 metros más alejados y hacia el final de la puesta de sol, una chica rumana que venía andando, tras haber hecho el camino de Santiago. Con el viento que hacía, nos fue bien coger una chaquetilla y llevar las baterías cargadas, para poder hacer todas las poses imaginables con una muy bonita puesta de sol de fondo!!!
Preciosa y divertida experiencia!!!










De vuelta, visitamos el faro, ya con menos gente, y al hotel a descansar, que mañana seguía el viaje

