Amanece de nuevo un día perfecto, hoy el destino también está relativamente cerca... el lago OESCHINEN, en Kandersteg. Un lago glaciar a 1578m, de un turquesa tan espectacular, que puedo asegurar es el más bonito que he estado (y os aseguro que llevo unos cuantos a mis espaldas)
Para llegar a esta maravilla de la naturaleza hay que llegar hasta Kandersteg y en la entrada está el desvío a la izquierda. Dejamos la furgo en el parking y alucinamos con la cola que hay para subir en el teleférico (esta es una gran diferencia que hemos encontrado respecto a viajar a primeros de julio como hemos hecho siempre). Nos impactó tanto, y quisimos darnos tanta prisa en coger mochilas, bastones y demás, que se nos olvidó poner el ticket del parking
28 francos ida y vuelta cada adulto, bastante asequible teniendo en cuenta los precios en suiza y la variedad de opciones que ofrece la excursión.
Una vez arriba lo primero que te encuentras es un Rodelbahn, y del que huímos prometiendo a Hugo un par de viajes al regreso si el día marchaba correctamente.
No esperéis encontrar el lago nada más salir del teleférico...hay un agradable paseo de una media hora, aunque nosotros elegimos otra pista forestal un poco más larga (45 minutos) por caminar un poco más y sobre todo por huir de las hordas de gente que avanzaban hacia el lago.
Solo el sendero ya merece la pena...
Un apunte muy importante y es que desde que sales del teleférico hay coches eléctricos que cubren la ruta hasta el lago para personas con movilidad reducida o para aquellos que por algún motivo no puedan completar el paseo.
La pista que hemos cogido lleva a la parte alta de la montaña, donde un restaurante rompe toda la estética del paisaje y podemos divisar el lago desde arriba...con razón era la ruta más larga, ahora tocaba bajar...y de qué manera!
Pero es la mejor opción para contemplar tanta belleza...ya que la otra ruta (por la que van los vehículos eléctricos) es completamente llana.
Dicen que en Galicia está el banco más bonito del mundo...yo lo dudo, en Suiza los bancos siempre están situados para disfrutar de estas vistas:
Hay incluso hasta un photocall de madera, del que no puedo poner fotos porque salimos en familia.
Llegados a este punto, el camino de nuevo se bifurca y nosotros como cabras, volvemos a elegir el sendero más largo,... y aquí si que nos equivocamos, porque era súper peligroso para bajar con niños. No tenía ningún tipo de protección, con bastante pendiente que hacía rodar piedras hacia abajo continuamente, y un simple traspiés puede traerte problemas.
Conseguimos llegar al lago y allí estuvimos un buen rato, Hugo incluso se bañó, pero estaba tan masificado que perdía el encanto que tenía desde arriba.
Hay un pequeño embarcadero para alquilar botes.
Os dejo unas fotos de otra perspectiva más solitaria que tomó mi marido, que en cuanto puede, se escapa a saltar piedras:
Cuando regresó continuamos bordeando el lago por el camino que conducía a la pista sencilla y que llevaba de regreso al teleférico.
Seguía habiendo tanta gente que decidimos emprender la vuelta y comimos más adelante donde encontramos menos masificación. Además la zona del lago empezaba a nublarse y además nubes feas...
Y como lo prometido es deuda, y Hugo había aguantado como un jabato la excursión, nos fuimos al rodelbahn...mega cola con un montón de grupos de escolares...horrible.
Hugo y yo empezamos a esperar ooootra cola más para coger el teleférico y bajar, mientras mi marido hizo el descenso a pie.
Abajo hay un súper parque, con bolos, cama elástica, minigolf, animales, pingpong, badmington,... y para mi...unos edelweiss que me encantan...
Y estando allí de repente veo que un coche está multado y me viene a la cabeza como un rayo que no recuerdo haber dejado ticket en el coche...oh my god!!salgo corriendo hasta la furgo y por suerte no nos han multado...ufff.
Cuando llega mi marido nos vamos hasta Kandersteg, aparcamos junto a las piscinas municipales y damos un paseo para conocer el pueblo...compramos un yogur con arándanos casero en una tienda de productos naturales y artesanos...mmm para quitar el hipo!! Hugo jugó un rato en un parque, visitamos la iglesia, estuvimos viendo las piscinas con trampolines, y corriendo a la furgo porque las nubes que vimos en el lago habían llegado hasta allí y empezaron a descargar con fuerza...nos vamos a casa!
Cuando llegamos a Beatenberg, había parado de llover y antes de ir a casa paramos en una caseta que vende sus propios productos...en la caseta no hay nadie...solo una nevera y un arcón llenos de productos, una caja de caudales y un tabla con los precios.
Compramos unos huevos de gallinas felices (ya pueden serlo al precio que tenían) y un trozo de queso. Y ahora sí...nos vamos a casa, mañana es la fiesta nacional...veremos qué nos depara el día...













