Teníamos por delante casi 300 km y 4h de viaje, así que nos lo tomamos con paciencia y filosofía…que remedio!
Cuando llevábamos 2h de trayecto, hicimos una rápida parada para estirar las piernas y continuar.
Nuestra idea era estar sobre las 12h en Bucarest. Finalmente llegamos a las 11:30h pero había muchísimo atasco…así que cuando quisimos llegar por donde teníamos el apartamento eran más de las 12.
Llamamos al chico y nos dijo que sobre las 12 y media estaría para darnos las llaves y demás, así que tomamos una cerveza rápida hasta que vino, finalmente no llegó hasta la 1.
Queríamos comer rápido y estar en el free tour que salía de la plaza uniri, donde las fuentes, a las 3 de la tarde. Íbamos con la hora pegada al culo como se suele decir comúnmente…
A la 1 y media estábamos sentados en un italiano, Noa Restoclub. Comimos un plato de pasta. Precio normal, el restaurante, pues normal, sin más…
A la 14:45h y tras un pequeño paseo, estábamos en la plaza uniri, junto al reloj, que es donde sale el tour en español.

El tour, pues bueno, como todos. Te va contando un poco la historia de Bucarest, que realmente no tiene demasiada, o no es muy alejada en el tiempo más bien… es muy reciente.
Vas viendo algunos monumentos emblemáticos como la Iglesia Kretzulescu

Toca un poco por encima la historia de Blad Tepes y Transilvania…
El monasterio que vimos el sabado anterior, pero por la noche...


Edificios y galerías inspirados en el arte parisíno


El tour termina en la plaza de la universidad, que es donde terminó por así decirlo, la dictadura reciente en los años 90.

El tour duró casi 3h y se hizo un poco largo.
Como terminamos justamente al lado de donde teníamos el apartamento, aprovechamos para ducharnos y cambiarnos y ya si, ir a visitar algo más de Bucarest, puesto que el sábado pasado no vimos nada.
Dimos un paseo, tomamos alguna cerveza por ahí y nos decidimos en ir a cenar a Hanu lui Manuc, la posada más antigua de Bucarest y que nos recomendaron en el tour.
El sitio está bien, es bonito, aunque es demasiado turistada.

De precio está bien, la comida también. Y te amenizan la cena con actuaciones de bailes regionales.
Después de cenar, nos fuimos un poco de marcha por Bucarest. ¡Tienes fiesta la que quieras!
Unas cuantas cervezas después, decidimos que lo mejor era irse para casa si queríamos visitar temprano el parlamento.
5*****