2/9: Del Círculo Dorado a Landmannalaugar y Dyrholaey: 350 km.
Tras un buen desayuno variado y con estupendos lácteos: Skyr, una especie de yogur espeso riquísimo que hacían ellos y que es muy típico del país, mantequilla, leche y botellas de suero, de los que sólo probé algo de Skyr en pequeñas cantidades, previa ingesta de lactosa, aunque no me sentó bien. Es bastante común que en todos los hoteles también tengan una botella con aceite de hígado de bacalao, mi horror cuando de pequeña me lo querían dar como una especie de purgante/limpiador. El alojamiento es recomendable.
Salimos temprano hacia Landmanalaugar, pero nos pasamos un cruce y tuvimos que bajar hasta Hella para coger el desvío por la c-26, asfaltada en una parte y con la presencia a nuestra derecha del impresionante volcán Hekla cubierto de nieve y niebla que nos "obligaba" a parar donde podíamos para contemplar su belleza, cubierto de nieve y con nubes que jugaban a esconderlo. En carreteras como esta cuando ya no están asfaltadas y además bacheadas es cuando te alegras de haber elegido un 4x4, aunque supusiera más dinero, sobre todo cuando cambiamos a la pista f-208. No pudimos dejar de parar en algunos lugares donde las vistas nos impresionaban,y eran varias por lo que al final llegamos más tarde de lo que pensábamos al aparcamiento que está delante del río. Allí dejamos el coche, no lo vadeamos.
[align=center]Volcán Hekla
Salimos temprano hacia Landmanalaugar, pero nos pasamos un cruce y tuvimos que bajar hasta Hella para coger el desvío por la c-26, asfaltada en una parte y con la presencia a nuestra derecha del impresionante volcán Hekla cubierto de nieve y niebla que nos "obligaba" a parar donde podíamos para contemplar su belleza, cubierto de nieve y con nubes que jugaban a esconderlo. En carreteras como esta cuando ya no están asfaltadas y además bacheadas es cuando te alegras de haber elegido un 4x4, aunque supusiera más dinero, sobre todo cuando cambiamos a la pista f-208. No pudimos dejar de parar en algunos lugares donde las vistas nos impresionaban,y eran varias por lo que al final llegamos más tarde de lo que pensábamos al aparcamiento que está delante del río. Allí dejamos el coche, no lo vadeamos.

Landmannalaugar es una zona geotérmica activa, con montañas de riolita que provocan vivos colores que forman contrastes y se funden, fumarolas, manantiales y campos de lava. De ella parte una famosa ruta para los enamorados del trekking que es la "Laugavegur" que va de Landmannalaugar hasta Þórsmörk, y que supone varios días de camino.

El color de las montañas era como el que había visto en fotos de algunos diarios de viajeros y el valle se habría ante nosotros en toda su belleza. Paramos en la caseta de información y compramos el folleto de rutas, nosotros cogimos el itinerario de Brennisteinsalda, con la idea de volver por el campo de lava y así hacerlo circular. El tiempo se estaba comportando y el paisaje te animaba con los diversos tonos de sus montañas que parecían pintadas. Cuando llegamos a la zona de las fumarolas, nos paramos a comer porque veíamos que se acercaban unas nubes de agua y no nos apetecía tomar bocadillos empapados. Ya en el cruce, le preguntamos a una pareja que subía cómo era el camino por el campo de lava, y nos indicaron que obligaba a realizar mucho ejercicio de rodilla y que no me lo recomendaban, así que iniciamos la vuelta por donde vinimos al tiempo que comenzaba a llover, pero esta vez íbamos bien pertrechados con nuestros pantalones impermeables y las mochilas bien resguardadas. Pronto llegamos de nuevo al camping donde hay servicios de pago, y un hot pot junto al río que estaba muy concurrido aunque lloviznaba, pero el tiempo apremiaba.

Ya en el coche nos tomamos un café calentito del termo con nuestras galletas y fruta, e iniciamos la vuelta por la terrible carretera, requiriendo más tiempo del que habíamos previsto, hasta llegar a la C1.
Afortunadamente dejó de llover cuando llegamos a la cascada Seljalandsfoss, con sus 60 m de altura y las que la acompañan a su izquierda, con un bellísimo arcoíris. No pasamos por detrás, quedaban aún muchos kilómetros hasta nuestro alojamiento y un par de paradas.

La segunda parada fue en Skogafoss, otra bella cascada con una gran cortina de agua, en la que comenzó a llover abundantemente y tuvimos que salir rápidos sin subir para verla desde arriba.
Intentamos ir a la lengua glaciar Solheimajokull, del Myrdaljokull, pero al llegar al inicio del sendero, calculamos que en la ida se nos hacía de noche y nos volvimos pero si se va con tiempo recomendamos hacerlo porque unos amigos que la hicieron nos dijeron que valía mucho la pena. Nosotros preferimos ir a ver el final del atardecer a la playa de Dyrhólaey donde los colores y destellos sobre la laguna litoral eran impresionantes. Ya sí que quedaba ir al Hotel.

HOTEL DYRHOLAEY, Brekkur, 871. Vik/Myrdal. Ctra. 218. 9 km-16’. +3544871333. Hotel típico para excursiones, grande y sin encanto, con varios autobuses en los aparcamientos. Nuestra habitación estaba en otro edificio que aún estaban construyendo, el aumento de turismo está provocando nuevas instalaciones hoteleras. Fuimos al Restaurante, que servían comida hasta las 22:00, con mucha gente, ruidoso, casi todo con gluten o lácteos y sin intención de poner algo a la plancha sin las salsas de nata con las que suelen acompañarlos. Decidimos cenar en la habitación con comida que traíamos desde Sevilla: Una ración de jamón ibérico de bellota, una lata de melva canutera de Isla Cristina y una rica llata de pimientos del piquillo aliñados, pan del Bonus y mi pan y picos sin gluten (que menos mal que traje porque no encontré en los supermercados donde entré en Reykjiavik), y cervezas Gullfoss ¡todo buenísimo![/align]
