DÍA 3, 1/9:
Previsto: Lauvartn- Pingvelir- Geysir- Gulfoss- Kerid?-Baños en Laugarvatn Total: unos 200 km
Después de un estupendo desayuno, en la puerta con maletas y mochilas, a las 8,30 nos estaba esperando la furgoneta de Avis para llevarnos a la recogida del coche en la Oficina de esa empresa en la C/ Holtavegur, 10. Teníamos pagado un Suzuki Jimny, pero nos dieron un Dacia Duster sin ningún recargo, que nos vino de maravilla. Comenzaba la aventura en 4x4 hacia el Círculo de Oro en un día gris y lluvioso.
Llegamos al parque nacional de Pingvelir, la especie de “p” realmente se pronuncia “Z”, con un descanso de la lluvia que nos había acompañado todo el camino, disfrutando del gran lago Pinvallavatn a nuestra derecha. Aparcamos en el P2 y tras la visita al centro de recepción y al mirador, nos dirigimos a la impresionante falla donde se aprecia perfectamente la separación de la placa americana de la placa euroasiática.


Andando por ella llegamos al río Oxara que aquí discurre entre lava y a la bonita cascada que forma: Öxararfoss, interesante leer todos los carteles sobre la historia del lugar. Mi rodilla no protestaba y me está permitiendo hasta ahora hacer un viaje casi como lo teníamos proyectado.

Continuamos por los caminos de madera atravesando el precioso valle hasta las casas del parlamento y la iglesia con su pequeño cementerio. A la vuelta nos detuvimos en el lugar donde en el 930 se fundó el Parlamento Islandés, Alþing, el más antiguo del mundo, y donde se reunían los jefes de los clanes, los “jaris”, de toda la isla una vez al año durante dos semanas de junio. Y aquí comenzó a llover de nuevo con bastante intensidad, ni paramos a ponerles a las mochilas su protección ni nuestros sobrepantalones impermeables, sin parar y mirando bien el suelo llegamos al coche con los pantalones mojados, pero los chubasqueros habían hecho bien su papel.

Pasamos por el gran lago termal Laugarvatn, donde quedaba nuestro alojamiento, donde pensábamos a la vuelta, si dejaba de llover, bañarnos en el Spa Fontana, pero no fue posible porque la lluvia sólo paró afortunadamente cuando visitábamos el resto de lo previsto. Llegamos a Geysir que ya no está activo, pero sí Strokkur que sigue expulsando agua a una altura considerable, lo hizo en varias ocasiones mientras estuvimos allí, con unos maravillosos arcoíris de fondo. Paisaje llamativo con fumarolas y el característico olor a azufre.

Nuestra siguiente parada era Gullfoss, la impresionante catarata que vimos desde distintos lugares, admirados por su fuerza y belleza, que nos empapó al subir a la plataforma. En el mirador de la parte baja, aprovechamos para comer nuestros bocadillos con esa visión tan espectacular, el té calentito del termo lo tuvimos que tomar en el coche porque de nuevo volvía a llover. En el camino paramos a ver unos caballos islandeses, con sus abundantes flequillos, que estaban pastando en una granja y se dejaban acariciar. La estampa no podía ser más bucólica.

Desistimos de ir hasta el volcán Kerid y del baño, viendo que el tiempo empeoraba, y nos fuimos a nuestro alojamiento, una granja con cabañas de lo más acogedoras, la nuestra nos esperaba calentita y nos dio tiempo de descansar y ducharnos antes de la cena, por supuesto a horario de Islandia. El día nos había regalado bellos arcoíris en cada uno de los sitios visitados y paisajes magníficos.
HOTEL EFSTIDALUR, Efstidalur,2. 801 Selfoss tel. 003544861186. El edificio central ocupa la vaquería. Otro edificio adosado incluye la Recepción, la cafetería y Restaurante, desde los que hay ventanales de cristales al establo de las vacas. Los bungalós están a unos 200 metros. Buena cena de un completo plato de char artic asado (silvelino), acompañado de verduras y marinados y otro de hamburguesa especial “Islandia” de una buenísima carne de ternera con patatas, cebolla, queso y huevo frito, y nuestras 2 merecidas cervezas, 90€. Muchos de los buenos platos que ofrecían los tuve que descartar por mi intolerancia a los lácteos y trigo, y por la alergia a la soja.
