DÍA 5, 3/9: De Dyrholaey a Hofn: 307,7 km N-1
Nos levantamos temprano para salir sobre las 8. Desayuno menos variado y apetitoso que en el Skuggi, pero suficiente. Preparamos nuestro té para la tarde en el termo y a la carretera. Este Hotel no lo recomendamos como los otros dos, aunque no dormimos mal y está situado en un buen lugar.
Volvimos a Dyrholaey para ver de día y con el hermoso sol que teníamos, el promontorio, el arco y la playa Reynisdrangar con sus peñascos-trolls de la cercana Vik. El paso por la laguna fue espectacular con parada para ver el reflejo del glaciar Myrdalsjokull en ella. Hay un agradable sendero por el acantilado desde el que se ve perfectamente el arco, la desembocadura del río Dirholads y las cercanas playas de Vik. Nos tuvimos que poner en marcha porque el día era largo en lugares, aunque era para quedarse mucho más tiempo.
[align=center]Dyrholaey
Volvimos a Dyrholaey para ver de día y con el hermoso sol que teníamos, el promontorio, el arco y la playa Reynisdrangar con sus peñascos-trolls de la cercana Vik. El paso por la laguna fue espectacular con parada para ver el reflejo del glaciar Myrdalsjokull en ella. Hay un agradable sendero por el acantilado desde el que se ve perfectamente el arco, la desembocadura del río Dirholads y las cercanas playas de Vik. Nos tuvimos que poner en marcha porque el día era largo en lugares, aunque era para quedarse mucho más tiempo.

En Vik, más pequeña de lo que la imaginábamos, nos gustó la visión de su pequeña y fotogénica iglesia. Aprovechamos para echar gasolina y entrar en el inmenso centro donde hay un supermercado Kronan muy bien equipado y una gran tienda con todo tipo de los jerséis“Lopapeysa” típicos de lana islandesa, ropa de montaña con muy buena pinta y recuerdos, a precio islandés. Por fin encontré un pan de hamburguesa y un paquete de galletas sin gluten, compramos también cervezas, un pan con muy buena pinta para mí marido, y embutidos de jamón ahumado, sin lactosa, que habíamos probado en los desayunos y estaba muy bueno.
Paisaje espectacular hasta Skatafell, en el Parque Nacional Vatnajökull. Pequeñas paradas en el camino, para ver los campos de piedra y los montículos de piedras que se van dejando y visión de la cáscada Foss a Sidu desde el coche.

Dejamos el aparcamiento más cercano al Centro de Recepción, es muy fácil el pago indicando la matrícula en una de las máquinas donde está todo bien explicado, en inglés claro jeje. Ese día teníamos previsto hacer la caminata sobre glaciar, pero mi traumatólogo me la había desaconsejado totalmente, y la anulamos, no obstante me fui a la caseta donde se compraban los billetes para preguntar su dificultad. Me dijeron que aunque era asequible, si tenía el menisco roto no me lo recomendaban porque la subida con los crampones obligaba a un juego de rodillas que me podía fastidiar. Así que mohína y entristecida nos dirigimos al Centro de Visitantes y a la cascada de Svartifoss, que tiene la curiosidad de estar rodeada de columnas de basaltos, en las que se inspira la iglesia de Reykjiavik. No disfruté de ella como se merecía, tenía que digerir mi frustración y observando la naturaleza que me rodeaba me fui relajando y agradeciendo que pudiera estar allí, cuando hacía dos meses no me lo imaginaba con la muleta a cuesta. Comimos en unas mesitas y quedaba ir hasta una de las lenguas de glaciar.

Fuimos con el coche hasta el aparcamiento de la lengua Svinafellsjokull, por una pista en malísimas condiciones. Te da un poco de respeto y tristeza cuando llegas y ves un recordatorio de las familias de dos chicos alemanes que desaparecieron allí. Esta lengua no tiene nada que ver con las azules que vimos en Noruega, es de un color blanco sucio, mezclado con gris y negro como resultado de la lava. Se está formando una laguna por el desprendimiento de icebergs y el deshielo. Subimos hasta donde pudimos sin arriesgarnos excesivamente, en una soledad absoluta y cuando estábamos más tranquilos rodeados de la abrumadora naturaleza y escuchando el crujir del hielo, apareció un grupo grande y ruidoso que no imaginábamos cómo habían llegado porque los autobuses creíamos que no podían pasar por esa pista, miraban, se fotografiaban con sus magníficas cámaras y se iban, así que pronto volvió la calma, aunque también nos teníamos que marchar, a las 17,50 era la cita para la laguna Jokulsarlon.

¡Y llegó la gran belleza! Nos impresionaron los icebergs que llegaban hasta la playa de los diamantes, con diversas y frágiles formas en su marcha hasta el mar. Aún nos sobrecogió más el maravilloso atardecer en la laguna, sobre la zodiac que nos adentraba entre icebergs, escuchando su crujir, con un sol sobre el glaciar que nos regalaba la tarde más bonita que hasta ahora he visto. La hora se nos hizo corta y al final ya casi solos navegando por la laguna vimos a unas focas que nadaban y jugaban entre ellas, ¡mágico! Ni siquiera los horribles buzos que llevábamos puesto quitaban poesía al lugar. Recomendamos la excursión en zodiac que aunque es algo más cara te lleva hasta el fondo de la laguna y se mete por entre los icebergs.


Aún nos quedaban unos 80 km hasta el hotel, y casi se nos había hecho de noche. Llegamos más allá de las 21,30 y en Recepción nos dijeron que estaban ocupadas todas las habitaciones del tipo que teníamos reservada que si no nos importaba ocupar la última que tenían, que era una suite, sin recargo, y claro que no nos importaba y ¡vaya habitación! Un espacio enorme con una hermosa bañera con sales, y todo tipo de tonterías en el baño, la gran pared que daba al campo y la montaña era una cristalera que al día siguiente disfrutaríamos, en ese momento cubierta con gruesas cortinas. Subimos inmediatamente porque temíamos que no pusieran cena. Pero no sólo sí la ponían, sino que comimos de maravilla, aunque no tomamos la típica sopa de langosta de esta zona, estaba hecha con nata, pero nos pusieron 2 riquísimos platos de pescados con verduras y patatas y 2 cervezas Gullfoss. ¡El baño relajante con sales nos esperaba!.FossHotel Vatnajokull, nuestra habitación se llamaba Hoffeljokull, la lengua del glaciar que se debía ver desde Hofn pero que por la noche no se distinguía y que al día siguiente por la niebla total tampoco pudimos ver. Hotel muy recomendable [/align]
