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BURGOS CAPITAL Y YACIMIENTOS DE ATAPUERCA. -Diarios de Viajes de España- Artemisa23
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Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA  -  Localización:  España  España
Descripción: Pueblos, ciudades y naturaleza. En coche y rutas de senderismo. Destinos y recorridos clásicos y lugares no tan conocidos. Lo iré ampliando e incorporando etapas según vaya visitando nuevos lugares o recupere algunos del pasado.
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Índice del Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA















































































































Etapa:  BURGOS CAPITAL Y YACIMIENTOS DE ATAPUERCA.  -  Localización:  España España
Descripción: Relato de nuestra visita de dos días (no completos) a Burgos capital y los Yacimientos de Atapuerca.
Artemisa23  Autor:    Fecha creación:   
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Durante el puente del primero de noviembre, decidimos volver a la provincia de Burgos, repitiendo algunas visitas y haciendo otras nuevas. Dejo nuestro recorrido por el “territorio Arlanza” para otra etapa y en esta me voy a centrar en la capital, donde ya habíamos estado un par de veces unos cuantos años atrás, aunque siempre de paso hacia otros destinos. Recordaba haber paseado por sus calles y también entrar en la Catedral, pero poco más, así que decidimos dedicarle un par de jornadas puesto que la visita a Atapuerca por sí sola nos consumía una mañana entera y las horas de luz son ya escasas en noviembre.

Situación de Burgos en el mapa peninsular.

Aunque no llegábamos directamente desde Madrid porque habíamos pasado la noche anterior en Lerma, voy a poner el mapa y las distancias como si hubiésemos ido desde allí para que sirvan de referencia.


Desde Madrid a Burgos hay 245 kilómetros, que se hacen en unas dos horas y media. El trayecto es rápido y cómodo porque se circula casi íntegramente por la autovía A-1 hasta tomar la B-11, ya en las afueras de la capital burgalesa. Habíamos reservado dos noches de alojamiento en el Hotel Fernán González (calle de la Calera, 17) muy bien situado para visitar el centro ya que se encuentra a unos cien metros escasos del Puente de Santa María, lo que supone menos de diez minutos andando hasta la Catedral. En este tipo de visitas, para nosotros es muy importante olvidarnos del coche en lo posible, así que en este caso valoramos mucho que el hotel tuviera aparcamiento propio. Reservando a través de su web regalaban el desayuno y cogimos una oferta que por 159 euros incluía dos noches de alojamiento, desayunos y parking. El hotel es de cuatro estrellas y resulta muy confortable, pero sin duda debe haber conocido mejores tiempos y la decoración resulta… cómo lo diría, un tanto barroca y recargada. El personal fue muy amable, aunque la camarera en los desayunos estaba desbordada por la presencia de muchos clientes a la misma hora y tenía que componérselas como podía incluso para reponer vasos y cubiertos. El desayuno era variado (frutas, huevos, tortilla, bollos, embutido, quesos, etc.), aunque los zumos no eran naturales y el café de máquina auto-dispensadora dejaba algo que desear. Sin embargo, por el precio no estaba nada mal (creo que cuesta 8 euros). El garaje subterráneo se encuentra en otro edificio, a unos veinte metros; lo malo es que cada vez que metes y sacas el coche hay que pedir las llaves del garaje en recepción y devolverlas después, lo cual era un poco latoso, la verdad.


Llegamos a Burgos ya de noche porque durante esa jornada habíamos hecho una ruta que, saliendo de Lerma, nos había llevado por Quintanilla de las Viñas, San Pedro de Arlanza, Covarrubias, el Desfiladero de la Yecla y Santo Domingo de Silos, y la que me refiero en otra etapa de este diario. Después de dejar las cosas en la habitación y de descansar un poco, salimos a dar una vuelta y a cenar. Fue una primera toma de contacto sin planos ni itinerario, un recorrido por el centro y, sobre todo, con ganas de tomar unos pinchos o unas tapas en las zonas recomendadas de la calles Sombrerería y San Lorenzo, en el entorno de la Plaza Mayor. De paso, fuimos contemplando plazas, calles y monumentos iluminados con bastante buen gusto o eso nos pareció. En concreto, nos impactó la estampa de la Catedral nada más cruzar el Arco de Santa María, muy distinta a la que recordábamos de hace bastantes años.


El centro de Burgos es pequeño y resulta muy agradable de recorrer porque tiene bastante zona peatonal. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que nuestra pretensión de tomar un buen surtido de pinchos no era tan sencilla: estaba todo a tope, pero a tope de verdad, incluso en la parte exterior de los locales, en la calle, donde no apetecía quedarse por el frío, y es que enseguida pudimos comprobar que las noches en Burgos son muy frías. Claro que era lo que cabía esperar en 1 de noviembre, festivo y puente. Después de dar unas cuantas vueltas, nos colamos en uno de los bares donde se quedó un hueco libre y, al fin, degustamos varios pinchos y raciones muy ricos; así que por unos de 20 euros cenamos estupendamente. Aunque no se consuma nada, resulta muy recomendable darse una vuelta y ver el ambiente.

Resumen fotográfico de nuestro primer recorrido nocturno por Burgos.




Lugares más destacados para visitar en Burgos.

Aunque nosotros no lo hicimos porque al llegar estaba cerrado”, lo más recomendable es ir directamente a una de las Oficinas de Turismo. La que me pareció mejor situada es el Centro de Interpretación y Recepción de Turistas (CITUR BURGOS), que se encuentra muy cerquita de la Catedral, en la calle Nuño Rasura. Allí proporcionan toda clase de información y, lo más importante, un plano muy útil, donde figuran los lugares que se aconseja visitar, entre los que destacan: la Catedral, el Puente y el Arco de Santa María, la Plaza Mayor y calles adyacentes, la Plaza del Cid, con su estatua y el Teatro Principal, el Puente de San Pablo, la Iglesia de San Esteban y el Paseo del Espolón. También es una buena idea, sobre todo a primera hora de la tarde, subir hasta el Mirador del Castillo para ver unas preciosas vistas de la ciudad, con la imponente estampa de la Catedral elevando sus agujas al cielo. Además, al otro lado del río, fuera del casco histórico, están el Monasterio de las Huelgas, la Cartuja de Miraflores y el Museo de la Evolución Humana. Y, naturalmente, también hay que mencionar los Yacimientos de Atapuerca. Como dato general (no afecta a todos), los monumentos suelen estar cerrados los lunes y algunos son gratuitos los martes por la tarde.

Planos que proporcionan en la Oficina de Turismo.

Al día siguiente, después de desayunar, cogimos el coche y fuimos hasta el Centro de Arqueología Experimental de Atapuerca, donde teníamos la cita para la visita guiada a los Yacimientos, que en nuestro caso comenzaba a las once en punto.

Recorrido por los Yacimientos y el Centro de Arqueología Experimental de Atapuerca.

El conjunto de Yacimientos de Atapuerca (hay cinco actualmente) es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2000, entre otras cosas porque allí se descubrieron los restos humanos más antiguos de Europa y el mayor depósito de fósiles humanos de la historia. Para conocerlo hay que hacer una reserva previa por teléfono o internet ya que la visita es obligatoriamente guiada. No voy a extenderme con los datos concretos sobre horarios y condiciones de visita porque sería interminable y tampoco tiene mucho sentido ya que está todo perfectamente detallado en la web correspondiente. El precio de la entrada general es de 6 euros para el yacimiento y 5 para el Centro de Arqueología (CAEX). El día de la visita hay que estar con una antelación mínima de unos quince minutos en el lugar que indique la reserva, que en nuestro caso era el propio CAREX, que está a 19 kilómetros de Burgos, en la localidad de Atapuerca. Está bien indicado, con lo cual no hay ningún problema para llegar, pero hay que calcular que se tarda entre 30 y 40 minutos desde el centro de Burgos. Por cierto que no sirven los bonos descargados por internet o en móvil, sino que se deben canjear en los mostradores por las entradas. Después, un guía acompaña a los visitantes hasta un autobús, que los traslada al yacimiento, al que no se puede acceder directamente en coche. Muy cerca de Ibeas de Juarros se encuentra un edificio, llamado Centro de Acceso a los Yacimientos (CAYAC), que está mucho más cerca del yacimiento, pero no sé si sigue funcionando como tal para el público en general o ahora solo se llega desde los autobuses que salen del CAEX. En cualquier caso, las instrucciones figuran en las reservas.

Plano en Google Maps de los yacimientos, el CAEX y el CAYAC.

En el Centro de Arqueología Experimental hay una exposición en espacios interiores y exteriores, donde se explican los procesos de elaboración y uso de las herramientas, cabañas, tejidos, cerámica, arte y demás del pasado en un orden cronológico. La visita guiada dura en torno a una hora u hora y cuarto.

La visita a los Yacimientos dura una hora y media aproximadamente y, tras bajar del autobús, se continua a pie por la llamada “Trinchera del Ferrocarril”, construida por los ingleses a principios del siglo XX para trasladar el carbón extraído de las minas cercanas y que reveló la existencia de un gran número de sedimentos fósiles de hasta cinco especies distintas que han ayudado a estudiar la evolución humana en Europa a lo largo de un millón de años. Durante la visita (hay que ir con calzado cerrado y es obligatoria llevar puesto el casco que te entregan), el/la guía va explicando in situ como se desarrollan las excavaciones y la historia de los descubrimientos que se han ido sucediendo, especialmente el que está considerados el homínido más antiguo de Europa, el llamado homo antecesor. En fin, no voy a seguir dando datos porque terminaría equivocándome, pero el paseo por la Sima de los Huesos, la Gran Dolina y la Sima del Elefante resultó muy instructivo ya que las explicaciones (por lo menos por parte de la guía que acompañó a nuestro grupo) fueron realmente amenas y nos enteramos de muchas cosas. De todas formas, que nadie espere ver fósiles en directo, ni huesos medio enterrados en la roca o apareciendo en la tierra, ya que los que se muestran y con los que se ilustran las explicaciones son simples maquetas. Para ver los originales hay que ir al Museo de la Evolución Humana de Burgos. De todas formas, la visita nos pareció muy entretenida e interesante si bien nos llevó prácticamente toda la mañana.




Cuando terminamos, fuimos hasta el pueblo de Ibeas de Juarros, para intentar almorzar el restaurante “Los Claveles”, que nos habían recomendado en el foro. Como nos temíamos, resultó imposible porque estaba completo. Lo más sensato hubiera sido reservar mesa, pero no estábamos seguros de a qué hora terminaríamos, así que nos pusimos en manos de la diosa fortuna, que no suele ser muy generosa con quienes quieren comer sin reserva en sitios turísticos durante un puente.
Regresamos a Burgos y, tras intentar inútilmente reservar por teléfono en otros restaurantes que llevábamos apuntados, probamos en el Puerta Real, en la Plaza Rey San Fernando, frente a la Catedral, que se anuncia como de cocina castellana evolucionada. Llegamos justo a tiempo de sentarnos en una mesa que se había quedado libre y fue todo un acierto. El servicio fue excelente y la comida nos gustó mucho. Tenían menú del día, creo recordar que en torno a 30 euros, pero no nos apetecía el típico lechazo, así que preferimos pedir a la carta y nos salió por 87 euros (ensalada de perdiz, pochas con almejas, sopa de ajo, conejo relleno de morcilla, chipirones encebollados y milhojas de crema con helado).


Recorrido por el centro de Burgos.

Después de almorzar, empezamos nuestro recorrido por el centro de Burgos, si bien, como tengo por costumbre, leí un poquito sobre los antecedentes históricos de la ciudad, cuyo origen, dejando aparte asentamientos neolíticos y de las Edades del Bronce y del Hierro, se remonta al año 884, cuando Alfonso III envió al conde Diego Porcelos a levantar una fortificación en un montículo, en el margen derecho del río Arlanzón, para intentar detener el avance musulmán. Fue capital del condado de Castilla, dependiente del reino de León, e independiente ya con Fernán González. En 1038, Burgos fue elegida capital del reino de Castilla, honor exclusivo que perdería en 1085 en favor de Toledo, tras su conquista por Alfonso VI. A partir de entonces y hasta el reinado de los Reyes Católicos volvió a ser capital en periodos intermitentes. Durante el siglo XV y primera mitad del XVI, la ciudad experimentó un gran crecimiento debido al auge del comercio, favorecido por su situación geográfica, que le permitía el acceso a los puertos del norte. Sin embargo, a finales del siglo XVI empezó su decadencia y una notable despoblación debido a las guerras de Flandes, el descubrimiento de América, las epidemias de peste y el traslado de la capital a Madrid. Actualmente, cuenta con una población de unos 175.000 habitantes, cuya economía se basa en la industria, la agricultura (trigo), la ganadería y el turismo. En este siglo se han realizado bastantes obras de modernización, creación de parques y urbanización como la del bulevar del Ferrocarril, una de las avenidas más largas de Europa, que atraviesa toda la ciudad después de eliminar las vías del tren. La verdad es que nos ha sorprendido muy agradablemente la ciudad, que no visitábamos desde hacía más de 20 años. La peatonalización de su casco histórico nos ha parecido un gran acierto y pasear por sus calles y plazas resulta muy agradable. También hay que recordar que esta Burgos se encuentra en el Camino de Santiago, con lo que la presencia constante de peregrinos representa para su vida diaria y su economía.

Puente y Arco de Santa María.

Una de las mejores maneras de entrar por primera vez al casco antiguo de Burgos es cruzar el río Arlanzón por el Puente de Santa María y pasar bajo el Arco del mismo nombre, una de las antiguas doce puertas de acceso a la ciudad, que desemboca en la Plaza del Rey San Fernando. Fue concebida como un arco triunfal en forma de retablo en piedra con remate almenado. Presenta varias esculturas en piedra con la figura del emperador Carlos V, acompañado por personajes de varias épocas relacionados con la historia de Burgos. En el interior, una escalera medieval lleva a la Sala Prioridad, con artesonado mudéjar. Se utiliza como sala de exposiciones y en el piso superior se encuentra el Museo de la Farmacia.

Las dos caras del Arco de Santa María y detalle de las esculturas.

Plaza Mayor y Plaza del Rey San Fernando.

Burgos conserva bastantes edificios medievales, pero no tiene el aspecto de una ciudad medieval al uso, y al recorrerla llaman la atención sus calles elegantes con un buen número de hermosas casas y caserones de finales del siglo XIX y principios del XX (Teatro Principal, Edificio de Correos, Palacio de la Isla, Palacio de la Diputación Provincial, Palacio de Capitanía, etc.), y las que cuentan con fachadas de colores y balcones acristalados formando miradores al estilo de las ciudades de la cornisa cantábrica. Esto se aprecia muy bien en la Plaza Mayor, en la que se encuentra el Ayuntamiento del siglo XVII y también en la Plaza del Rey San Fernando, que luce todavía más con la estampa imponente de la Catedral como contrapunto.




Plaza de Santa María.

Completamente peatonal. Muy bonita. A ella da la fachada principal de la Catedral, que se puede fotografiar completa. ¡Menudo lujo! Tiene una fuente y una escalinata que conduce a la parte alta de la ciudad, incluyendo el castillo. Al final de la escalinata está la Iglesia de San Esteban.


Paseo del Espolón.

Es uno de los más bonitos y concurridos de Burgos. Conecta el Arco de Santa María con el Teatro Principal (Plaza del Cid) y su origen se remonta al siglo XVII, aunque su trazado actual se diseñó en el XIX. Va paralelo al río, está ajardinado y las filas de plataneros entrecruzan sus ramas para formar un toldo verde que embellece el recorrido y da sombra en verano. Es uno de los más bonitos y concurridos de Burgos, y cuenta con notables edificios de diferentes épocas (Consulado del Mar, Círculo de la Unión, el palacio de la marquesa de Vilueña, etc), pero que forman un conjunto muy bello y armónico con muchos puntos para descansar y entretenerse contemplado el deambular de la gente. Un paseo por el Espolón resulta obligado al visitar Burgos.


Puente de San Pablo y Plaza del Mío Cid.

También llamado “Vía Cidiana”, el puente tiene ocho estatuas de personajes relacionados con Rodrigo Díaz de Vivar y desemboca en la Plaza del Mío Cid, donde se encuentra la estatua ecuestre de bronce del Campeador, inaugurada en 1955, y que representa su destierro. En la plaza o sus alrededores se encuentran edificios muy destacados como el Teatro Principal o la Diputación Provincial.


Museo de la Evolución Humana.

Desde la Plaza del Mío Cid, nada más cruzar el Puente de San Pablo nos encontramos con unas fuentes y dos enormes edificios modernos, el Museo del Libro Fadrique de Basilea y, a su izquierda, el Museo de la Evolución Humana. Aproveché para ir cuando ya se había hecho de noche y ya había cerrado el resto de los lugares que quería visitar, ya que está abierto hasta las 20:00, salvo los lunes, que cierra. El edificio, que cuenta con dos fachadas con estructuras metálicas de color rojo y está recubierto en su mayor parte de cristal, fue diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg y responde al gigantismo propio de la época de vacas gordas de los inicios de su construcción (se inauguró el 13 de julio de 2010). Claro que se trata de una opinión muy particular. La entrada general cuesta 6 euros y en el acceso te advierte que necesitas unas dos horas para verlo bien. Yo disponía de una hora hasta el cierre y me sobró. Destacan, sin duda, los fósiles originales descubiertos en los yacimientos de Atapuerca, en especial el hueso frontal y maxilar de un niño (Chico de la Gran Dolina), homo antecesor, de unos 850.000 años de antigüedad y la pelvis “Elvis”, homo heidelbergensis, de 500.000 años. En la zona donde se exponen está prohibido hacer fotos, en el resto del museo, no. Naturalmente, la planta -1, ámbitos 2 y 3, merecen muchísimo la pena ya que nos encontramos ante restos únicos y excepcionales para el estudio de la evolución humana, y me gustó mucho contemplarlos después de haber escuchado las explicaciones en el propio Yacimiento. Por lo demás, encontré buena parte del resto de contenidos como una repetición de lo que habíamos escuchado por la mañana en los Yacimientos y en el CAEX. Supongo que de no haber realizado esas visitas previas, me hubiera resultado bastante más interesante.


Plaza de la Libertad también conocida como Plaza del Cordón.

En ella se encuentra la Casa del Cordón o Palacio de los Condestables de Castilla, edificio del siglo XV donde ocurrieron importantes hechos históricos, como la muerte de Felipe el Hermoso o la recepción de los Reyes Católicos a Colón cuando regresó de su segundo viaje a América.




CATEDRAL DE SANTA MARÍA LA MAYOR.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, fue la única catedral española en contar con la distinción por sí misma, sin estar unida al casco histórico de una ciudad, antes de que éste fuese pasara a formar parte también del patrimonio mundial en 2014. Se trata de una de las visitas imprescindibles en Burgos. En cualquier caso, es imposible pasar por Burgos y no verla de un modo u otro porque todos los caminos llevan a ella y todo en ella atrae como un imán, comenzando por su enorme tamaño y las agujas de sus torres que sobresalen ampliamente por encima del resto de edificios, lo que la hace parecer omnipresente tanto de día como de noche.




Hacía mucho tiempo desde la última vez que estuvimos en Burgos y se me ha borrado bastante de la mente cómo estaban antes las calles del centro, aunque una de las cosas que más me han gustado ahora es lo bien que se pueden apreciar los detalles de la Catedral desde fuera. Las plazas que la rodean son tan amplias que permiten admirarla desde todos los ángulos y la escalinata que sube hasta la Iglesia de San Nicolás proporciona una perspectiva más elevada y diferente, también estupenda. Aparte de la maravillosa arquitectura del edificio, esta facilidad para verla supone un mérito añadido respecto a otras catedrales europeas y justificaría el desplazamiento a Burgos incluso si no se visita su interior. Ni que decir tiene que se pueden obtener unas fotos espléndidas.


En 1096 Burgos ya disponía de una catedral románica, pero el templo se quedó pequeño para una ciudad que era la capital simbólica del reino de Castilla y una muy importante sede episcopal, por lo cual se demolió el antiguo para levantar uno nuevo. Sin embargo, hay otra versión más caballeresca que afirma que fue por el deseo de Fernando III de complacer a su esposa, Beatriz de Suabia, una princesa alemana, con la que se había casado en la catedral antigua. Aunque el matrimonio fue por conveniencia, al parecer ambos se enamoraron nada más verse y cuando ella le comentó lo mucho que le había gustado la catedral de París, que conoció durante el viaje desde su país a Castilla, Fernando mandó edificar una nueva catedral conforme a los patrones del gótico francés para lo cual se contrataron arquitectos franceses. Su construcción se inició en 1221 y finalizó en 1260. Sin embargo, muchas reformas posteriores alteraron su perfil, especialmente las de los siglos XV y XVI, que añadieron elementos del gótico flamígero como las agujas caladas, obra de Juan de Colonia, que coronan las dos torres de la fachada principal de 84 metros de altura; del gótico isabelino en la Capilla del Condestable; y del gótico plateresco en el cimborrio del crucero.


Mención especial merecen las portadas del Sarmental (por la que se accede) y la Coronería, góticas del siglo XIII, y la de la Pellejería, que presenta influencias renacentistas y platerescas del siglo XVI.

Portada de Santa María y del Sarmental.

Portadas de la Coronería (con detalles) y de la Pellejería.

El interior (una parte permanece en obras) también es magnífico, aunque personalmente, me impresionó más el exterior, que luce ahora en todo su esplendor después de una restauración que ha durado más de 20 años. La entrada general cuesta 7 euros (los martes por la tarde creo que es gratis) y los horarios de apertura son de 09:30 a 19:30 del 19 de marzo al 31 de octubre y de 10:00 a 19:00 del 1 de noviembre al 18 de marzo, cerrándose los accesos una hora antes en ambos casos. El ticket incluye audio-guía y se puede hacer fotos libremente pero sin flash. También se puede comprar una pulsera turística por 8 euros, que además de la visita de la Catedral incluye la entrada a las Iglesias de San Nicolás, San Esteban y San Gil. Yo la compré y, por la diferencia de precio, merece la pena, pero eso va en gustos y también depende del tiempo disponible.

Cimborrio de Juan de Vallejo. Sillería del Coro y Tumba del Cid y su esposa.


No voy a extenderme mucho más en describir la Catedral porque no acabaría nunca y tampoco me quedaría bien, sólo decir que entre lo más destacado del interior, cabe mencionar:
- el imponente cimborrio de Julián Vallejo que sustituyó al que diseñó Juan de Colonia y se derrumbó en 1539, debajo del cual está la tumba del Cid y de su esposa, la Capilla del Condestable con su retablo, sus sepulcros y su reja, el retablo gótico-flamenco de la Capilla de Santa Ana, realizado por Diego de Siloé, la Capilla de San Nicolás, del siglo XIII, la más antigua de la Catedral, la escalera dorada, también de Siloé con influencias italianas, el Coro Catedralicio de nogal, un buen número de elaborados sepulcros góticos, los relieves de la girola, diversas pinturas, el autómata que da la hora, conocido como “papamoscas” y lo que cada cual quiera añadir teniendo en cuenta el gran número de capillas que se ven. Lo cierto es que por mucha prisa que te quieras dar, es difícil ver el interior medianamente bien en menos de una hora larga, eso sin entretenerse demasiado y dejando un tanto de lado la exhaustiva audio-guía que termina resultando un poquito pesada, la verdad.






Los claustros (alto y bajo) están rodeados de capillas y cerrados por vidrieras de colores, con lo cual resulta algo complicado ver la parte exterior.


Iglesia de San Nicolás de Bari.

Salimos de la Catedral y desde la Plaza del Rey San Fernando pasamos a la contigua Plaza de Santa María, desde donde se contempla una vista espléndida de la fachada principal de la Catedral. Desde aquí, una escalinata conduce hasta la Iglesia de San Nicolás, de principios del siglo XV, a la que se accede con la pulsera que he citado antes. Se tarda muy poco en ver y merece la pena entrar aunque solo sea para ver el extraordinario retablo del siglo XV, diseñado por Simón de Colonia y realizado por su hijo Francisco. Reconozco que no me lo esperaba y me quedé impresionada. Está permitido hacer fotos sin flash.





Mirador del Castillo, Castillo y Murallas.

Desde la Iglesia de San Nicolás, tras pasar el Arco de Fernán González, se llega a un parque con grandes árboles, que por una empinada cuesta conduce en pocos minutos hasta uno de los mejores miradores de Burgos, el del Castillo. Las vistas a primera hora de la tarde eran preciosas, con el sol iluminando la ciudad, coronada por las espectaculares agujas de la Catedral. Merece la pena dar este pequeño paseo.





Más arriba, se encuentran las murallas y los restos arqueológicos del antiguo Castillo, del que hoy queda bastante poco en pie, siendo lo más interesante las vistas y la parte subterránea, que conduce a un profundo pozo, pero cuyo acceso es con guía y con aforo limitado, lo que dificulta un tano la visita sobre todo en días de mucha afluencia. La entrada al castillo es gratuita pero el recinto está rodeado con verjas y se cierra. Con lo cual hay que consultar el horario antes de subir la cuesta en vano. Si lo que se pretende es contemplar solamente las vistas, esta zona no añade demasiado respecto al mirador del castillo. Bueno, alcanza una perspectiva más amplia, es verdad.

Los restos del castillo.

Las vistas desde lo más alto.

Mirando hacia la ciudad, desde el margen izquierdo del castillo se pueden ver los restos que se conservan de la antigua muralla que fue derribada en su mayor parte. En la parte inferior, se encuentra la Puerta o Arco de San Esteban, curiosa construcción del siglo XII en estilo mudéjar.



Iglesia de San Esteban
.
Desde el Mirador del Castillo conviene caminar unas docenas de metros hacia la izquierda, para volver a la ciudad por un sendero empedrado que conduce directamente hasta la Iglesia de San Esteban. La estampa que presenta esta Iglesia por sí sola o con la Catedral al lado es realmente bonita y con la puesta de sol su encanto se multiplica.


Pese a su sobria fachada, se trata de un templo gótico del siglo XIV, desarrollado a partir de otro románico anterior. Aparte de que su arquitectura exterior es bastante atractiva, es interesante visitar su interior porque acoge el Museo del Retablo, que se creó para facilitar la restauración y conservación del patrimonio de las iglesias parroquiales de la provincia de Burgos abandonadas o en proceso de ruina. El conjunto resulta muy llamativo pues reúne obras de los siglos XVI, XVII y XVIII. También contiene varios sepulcros (siglos XIII a XVI) y orfebrería como cruces (una visigoda-mozárabe de los siglos X-XI), orfebrería, cálices, custodias, etc. Está permitido hacer fotos sin flash y también se accede con la pulsera turística de 8 euros.





Iglesia Parroquial de San Gil Abad.

Es la tercera iglesia a la que se puede acceder con la pulsera turística, si bien requiere caminar un ratito pues está algo más retirada de la catedral que las de San Nicolás y San Esteban. Sin embargo, si hay tiempo merece la pena porque tanto la zona como el templo tienen su encanto, aunque las obras que se estaban realizando en la calle deslucían un tanto la vista de su fachada principal. De exterior austero ya que estaba integrado en la muralla, es un templo gótico de finales del siglo XIII, ampliado en los siglos XV y XVI para albergar capillas dedicadas a comerciantes devotos, que albergan bellos retablos y sepulcros renacentistas sumamente elaborados.




Muy cerca de esta iglesia se encuentra el Arco de San Gil, una de las antiguas entradas a la ciudad.


Después de ver todo lo que he mencionado y algunas cosillas más que seguramente se me escapan, descansamos un rato en el hotel (es la ventaja de tenerlo tan cerca) y sobre las nueve y media volvimos al centro para cenar. Nuevamente fuimos en busca de un rinconcito libre en alguna de los bares y taperías para saborear unos pinchos. Aunque resultó complicado de nuevo por la multitud de personas que se apiñaban en las mesas y en torno a las barras, al final, lo conseguimos. No hago mención de lugares concretos porque los más conocidos estaban imposibles, así que tuvimos que contentarnos con lo disponible, que no estuvo mal, por cierto.

Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas.

Al día siguiente, fuimos a visitar dos lugares que nos quedaban pendientes. Me habían aconsejado ir caminando desde la Catedral hasta el Monasterio de las Huelgas, ya que el paseo atravesando el Parque de la Isla resulta muy agradable (un kilómetro y medio, media hora aproximadamente). Lo sentí mucho, me hubiera gustado hacerlo, pero no teníamos tiempo. Así que fuimos con el coche. Sin problema. Se aparca fácil y gratis. Al ser sábado y puente, había bastante gente. Para horarios, mejor consultar la web. La visita es obligatoriamente guiada, la entrada general cuesta 6 euros y los turnos dependen de la afluencia de visitantes, así que es muy complicado programar nada con antelación. La visita dura en torno a 1 hora, hay que llevar auriculares para escuchar las explicaciones del guía y no es posible hace fotos salvo en los exteriores.


El Monasterio pertenece a la congregación de monjas cistercienses de San Bernardo y forma parte del Patrimonio Nacional. Fue fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor de Plantagenet (hermana de Ricardo Corazón de León), cuya intención era conseguir que las mujeres pudiesen alcanzar un nivel de mando y responsabilidad similar al de los hombres dentro de la vida monástica, lo que supuso que la Abadesa disfrutaba de un poder y una autonomía tales que dependía directamente del Papa, de modo que estaba por encima de la curia episcopal y expedía las licencias para que los sacerdotes confesaran, dijeran misa y predicaran. Durante la Edad Media, aquí se armaban caballeros y se proclamaban reyes y sirvió también como panteón real. Mantuvo sus privilegios hasta el siglo XIX, en que fueron suprimidos por Pío IX.


El edificio tiene aspecto de fortaleza y es muy amplio, pues se fueron añadiendo estancias con el paso de los siglos. La Iglesia es de estilo cisterciense con influencias francesas, la nave del crucero está separada del resto por su carácter de clausura y tiene dos claustros, uno románico y otro gótico. Conserva algunos artesonados y parte de los suelos son originales, también tapices que ofreció como regalo la reina Isabel la Católica. Dada su condición inicial de panteón real, hay numerosos sepulcros de personajes nobles y de las familias reales (por ejemplo, los del propio Alfonso VIII y su esposa, el rey Enrique I y la reina Berenguela); sin embargo, sufrió diversos expolios, sobre todo durante la invasión de las tropas napoleónicas, y solo se conserva intacto el de Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X el Sabio.


La visita termina con un recorrido por el Museo de Telas Medievales, uno de los más importantes de Europa y que me resultó muy curioso e interesante. Expone vestimenta civil femenina, masculina e infantil de los siglos XI, XII y XIII, que proceden básicamente de la ropa funeraria que llevaban los personajes reales enterrados en el Monasterio. Tiene una única sala y el número de prendas expuestas no es muy elevado, creo que 51, pero su conservación es magnífica, lo que se atribuye a la gran calidad de las sedas utilizadas en su confección. Además, se puede ver el llamado “Pendón de las Navas de Tolosa, que en realidad es un tapiz almohade con inscripciones e iconografías árabes que conquistó Fernando III de Castilla a mediados del siglo XIII en las luchas que tuvieron lugar en el Valle del Guadalquivir. Tampoco aquí era posible hacer fotografías.

Huerto de las monjas y capilla de Santiago de estilo mudéjar, con la escultura de Santiago del Espaldarazo, que tenía un brazo articulado para, con su espada, armar caballeros a los futuros reyes.

Cartuja de Santa María de Miraflores.

Se encuentra en una loma a unos tres kilómetros del centro de Burgos y es aconsejable ir en coche. Se aparca bien. El acceso es gratuito (simplemente te piden que deposites un donativo voluntario a la salida) y la visita libre. Está permitido hacer fotos sin flash. El horario de apertura es de 10:15 (11:00 los domingos) a 15:00 y de 16:00 a 18:00. Es una joya del arte gótico tardío y está incluido en el Patrimonio Mundial de la UNESCO al formar parte del Camino de Santiago. Encomendado a la orden de los Cartujos, fue fundado por Juan II de Castilla y su construcción se llevó a cabo entre 1454 y 1484, siendo sus arquitectos Juan y Simón de Colonia. En el exterior, destaca la Portada de 1486, de estilo gótico isabelino, con los escudos reales.


El interior cuenta con un conjunto de obras extraordinarias. El retablo mayor fue tallado en madera por Gil de Siloé y Diego de la Cruz se encargó de la policromía y el dorado, con oro procedente de los primeros envíos de América.



También son magníficos los sepulcros de alabastro que Isabel la Católica encargó a Gil de Siloé para sus padres, Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, y su hermano, el Infante Alfonso.

Sepulcros de Juan II e Isabel de Portugal.


Sepulcro del Infante Alfonso.
Otros elementos destacados son el Tríptico del Calvario, la sillería del Coro, las Vidrieras, diversas pinturas, los retablos de los altares menores, etc. Realmente mereció la pena emplear un ratito de nuestra visita a Burgos para pasarnos por la Cartuja.


Y ahí finalizó nuestro periplo por la capital burgalesa. Nos faltaron algunas cosas que ver y, sobre todo, nos hubiera gustado pasear más por la zona ajardinada en torno al río y por otras zonas más alejadas del centro histórico, como el Parque de la Isla, por ejemplo. No fue posible por falta de tiempo y por lo pronto que anochece en noviembre. Sin embargo, quedamos muy contentos con lo que vimos pues creó que recogió lo más importante que se puede abarcar en un viaje de fin de semana o en dos días (no completos), como fue nuestro caso.
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  Últimos comentarios al diario:  DE VIAJE POR ESPAÑA
Total comentarios 200  Visualizar todos los comentarios

Kipa95  kipa95  30/10/2018 20:13   
Comentario sobre la etapa: MÉRIDA, PRESA DE PROSERPINA Y DOLMEN DE LÁCARA. RUTAS POR BADAJOZ.
Preciosa Mérida, la hemos conocido este año con motivo de un concierto en el teatro Romano.
Mis puntos para ti, porque gracias a ti, estoy aprendiendo mucho, y además tus aportaciones nos ayudan un montón cada vez que planeamos alguna salida, que por motivos laborales no pueden ser muchas, pero bueno....

Artemisa23  artemisa23  30/10/2018 21:16   
Como siempre, muchas gracias kipa. No sabes cuánto me animan estos comentarios a subir varias etapas que tengo pendientes de algunos sitios muy majos que hemos visitado últimamente. Yo por diversos motivos familiares y laborales tampoco puedo viajar tanto como me gustaría, sobre todo al extranjero; pero lo importante es mantener vivo el gusanillo.

Lecrín  Lecrín  31/10/2018 21:24   
Comentario sobre la etapa: UNA RUTA DE VÉRTIGO:PASARELAS DE MONTFALCÓ (HUESCA)-CONGOST MONT-REBEI (LLEIDA).
Muy bien explicado, Artemisa23. Impresionan las fotos. Se agradecen también las pistas sobre qué ver en los alrededores. Esta etapa de tu diario se viene conmigo de nuevo a tierras ribagorzanas ¡Gracias!

ALFMA  ALFMA  09/11/2018 19:04   
Impresionante diario Artemisa23. He de reconocer que cuando hago alguna salida por España, nunca llevo nada preparado, pero después de leer tu diario, quiero decir de echarle un vistazo, porque leerlo todo me va a llevar unos cuantos meses, a partir de ahora siempre que haga alguna escapada me acordaré de ti y me leeré la etapa correspondiente.
Has hecho una labor increíble y lo del índice del principio es una idea genial. Te doy mis 5* que me parecen muy poco la verdad!! Un saludo!!

Artemisa23  artemisa23  09/11/2018 23:07   
ALFMA, te agradezco mucho tu comentario. Como digo siempre, me dan muchos ánimos para seguir añadiendo destinos a este diario, incorporando también las etapas del resto de mis diarios de nuestra geografía mediante los nuevos índices, necesarios porque últimamente ya no me aclaraba ni yo. Saludos.

Lecrín, hay muchos lugares bonitos en la zona del Mont-Rebei y las pasarelas. Dependiendo del alojamiento, se puede tirar para un sitio u otro. En nuestro caso, visitamos los alrededores de Benabarre porque nos alojamos allí.

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RosaSoto84
RosaSoto84
New Traveller
New Traveller
Abr 24, 2018
Mensajes: 2

Fecha: Jue May 03, 2018 11:00 pm    Título: Re: Burgos en un día

Muchas gracias Muy feliz
Fitipoyo
Fitipoyo
Travel Adict
Travel Adict
Nov 08, 2018
Mensajes: 27

Fecha: Mar Nov 20, 2018 12:52 pm    Título: Valle de Tobalina. Burgos

Hola,

Yo he veraneado varios años en el Valle de Tobalina en Burgos y recomiendo un par de lugares que aunque no sean muy conocidos los recuerdo con mucho cariño pues ibamos en bicicleta cuando éramos niños.

- Cascada de Pedrosa de Tobalina.
- Necrópolis de Quintana María.
- Castillo de Cebolleros.

Todo está en un radio de unos 15km.
charucag
Charucag
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Jun 19, 2009
Mensajes: 6318

Fecha: Mar Nov 20, 2018 05:59 pm    Título: Re: Burgos: Visitas, recomendaciones de viaje

Gracias
chaskitos
Chaskitos
Experto
Experto
Ago 14, 2015
Mensajes: 108

Fecha: Mie Nov 21, 2018 08:17 am    Título: Re: Burgos: Visitas, recomendaciones de viaje

Fitipoyo Escribio:
Hola,

Yo he veraneado varios años en el Valle de Tobalina en Burgos y recomiendo un par de lugares que aunque no sean muy conocidos los recuerdo con mucho cariño pues ibamos en bicicleta cuando éramos niños.

- Cascada de Pedrosa de Tobalina.
- Necrópolis de Quintana María.
- Castillo de Cebolleros.

Todo está en un radio de unos 15km.

Me lo apunto rápidamente que tengo unas ganas de volver por esa zona...
Muchas muchas gracias Amistad
Fitipoyo
Fitipoyo
Travel Adict
Travel Adict
Nov 08, 2018
Mensajes: 27

Fecha: Mie Nov 21, 2018 12:42 pm    Título: Re: Burgos: Visitas, recomendaciones de viaje

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