La mañana de nuestro día de avistar ballenas se presentaba clara y luminosa. El desayuno era menos variado pero daba gusto estar frente a los grandes ventanales del salón que daban al fiordo y se acordaron de tener pan sin gluten. El avistamiento de ballenas lo teniamos a las a las 9,30 en Hajleyri.
Salimos en dirección Akureyri y subimos por el fiordo Eyjafjördur con unas vistas espléndidas hasta llegar a nuestro destino, donde había que estar media hora antes para ponernos los engorrosos trajes que ya nos pusimos en Jokulsarlon. Hay que tener cuidado con lo que llevas puesto porque abrigan mucho y con el buen día que hacía nos quitamos los anorak. Salimos a navegar en un pesquero antiguo no muy grande y a la media hora vimos la primera y única ballena jorobada que fue la que nos estubo acompañando durante la hora y media restante. La visión fue emocionante, sobre todo cuando pasó muy cerca del barco, y saltaba y dejaba ver el lomo y su inmensa cola, pero también daba algo de penita ver como la iba siguiendo nuestro barco, más otro mucho mayor que venía de Akureyri y una zodiac, que aunque no la acosaban no creo que le gustara mucho. Ingenuos de nosotros pensamos que habría un único barco como nos habían comentado amigos que lo habían hecho en Noruega. Las vistas desde el fiordo ya merecían la pena, así como observar las medusas de variados y bellos colores que pasaban junto al barco. Al final nos dieron un chocolate calentito y unos bollos que me supieron riquísimos, ni pensé en las intolerancias y afortunadamente no me sentaron mal, sólo estuve barrigona todo el día pero con tanta ropa encima ni se notaba.

Camino del edificio donde nos quitábamos el mono que nos daban, había un grupo de lugareños con cervecitas dándose un baño en el hot-pot junto al fiordo, tan ricamente, ¡con el sol que hacía daba gusto!

Seguimor hacia el norte por la C82 y C77 y a unos 60 km y antes de pasar el túnel a Olafsfjordur paramos a ver la estupenda vista de la salida del fiordo al mar, observamos que algo se movía a lo lejos, otra familia que había parado también estaba pendiente, y con los prismáticos vimos un grupo de varias orcas, que se lo estaban pasando muy bien dando saltos, la verdad es que con la belleza del lugar nos costó irnos.En Olafsfjourdur nos dimos un paseo por su agradable playa de arena y por el animado puerto, el sol calentaba y nos quedamos en camisetas.

De tunel en tunel parábamos por las bonitas vistas y ya la parada para comer la hicimos en una mesa junto al puerto de Siglufjordur, que compartimos con una pareja australiana, muy agradables, que también nos comentaron que se habían parado a ver las orcas y que estaban haciendo un viaje por el norte de Europa de 3 meses, ¡qué envidia! Sigló, como le dicen sus habitantes, es una pequeña población que se asoma a la parte norte de la maravillosa península de los Trolls, Tröllaskagi, muy animada, con bonitas casas antiguas de madera, que fue una de las más importantes zona de pesca del arenque, y cuando desapareció también se fue con él la prosperidad de la zona. Otro grupo de jóvenes en una cercana cervecería, se estaban dando un baño entre risas y gritos, pero esta vez en el mar.

En Saudakrokur preciosas vistas de las islas Malmey y Pordarhofdi. Estábamos disfrutando mucho del día y de lo que estábamos viendo. Una buena elección hacer esta península aunque suponga más kilometros, pero merece la pena.
No nos paramos en Hofsós para darnos un baño en su espectacular piscina con vistas al fiordo y eso que el tiempo acompañaba, porque elegimos desviarnos por unos hermosos valles a Holar para ver la iglesia en piedra más antigua de Islandia, nos pudo la historia y el arte. Este poblado fue un importantísimo enclave cristiano, sede de un episcopado desde 1106 fecha en la que se construyó la Catedral por su primer obispo, hasta 1801 en que se abolió, aunque ya desde 1550 funcionó como sede protestante. En el siglo XIX se fundó un Colegio de Agricultura, precedente del actual Colegio Universitario que imparte estudios técnicos y se investiga sobre biología acuática, acuicultura, estudios equinos y turismo rural, ¿cómo no ir?, pero ¡todo estaba cerrado!, y la iglesia y los buenos bienes muebles que se adivinaban los vimos por las ventanas. En las oficinas del Colegio nos dijeron no saber nada y tampoco fueron muy amables, el edificio Bar-Cafetería estaba cerrado, así que nos conformamos con ver unas casas de turbas, que afortunadamente estaban abiertas, que recreaban la vida pasada y nos volvimos por donde vinimos.
Sí que nos pudimos tomar un rico té, en una señorial casa con todo tipo de elementos y decoración de principios del XX, donde también hacían dulces y tartas caseras, en la parada al norte de Varmahlid para ver la Granja Museo de Glaumbae, con su bonita iglesia de madera, típicas casas de turbas y el mencionado café.

En Blonduós, población más importante con bonitas montañas que la rodean, paramos para ver su iglesia de estilo moderno encaramada a una colina. Allí subimos y aunque estaba cerrada había una bonita vista de la población dividida en dos por el río que la atraviesa. Aunque anunciaban varios museos: textil, salmón, de hielo, no paramos a ver ninguno. Estamos en la comarca Skafjordur donde se crían los mejores caballos islandeses y que no dejamos de ver a ambos lados de la carretera.

Pronto llegamos a nuestro alojamiento de hoy, GUEST HOUSE DAELI, granja, Hvammstangi, 531, Vididalstunga.+354451256. Nosotros recomendamos alojarse preferiblemente en un lugar que no haya que desviarse por estas pistas sólo para dormir. El desvío de la C1 hasta ella fueron 9 km por una pista infernal que se nos hicieron eternos. Lo mejor de este lugar fue el baño que nos dimos en el hot-pot. Cenamos en la habitación porque en el único menú que ofrecían todo tenía trigo y lácteos, excepto un plato de ensalada que nos dieron, y completamos con una ración de caña de lomo ibérica y la segunda lata que nos quedaba de melva canutera y de pimientos rojos aliñados. La habitación no estaba mal, pero el lugar está apartado de todo. Se haberlo sabido hubiera caido el baño en Hofsos. La granja fundamentalmente se dedica a la cría y monta de los caballos y había muchas personas que van allí para entrenar. También había un sendero de unos 3 km a una cascada pero después del baño ya estaba anocheciendo. El soleado día de hoy nos había deparado preciosas vistas sobre el mar y paisajes de valles y montañas, por carreteras con escasa circulación. ¡Nos gusta mucho el norte![/align]
