Por la tarde, después de dejar atrás 3 maravillosos días en Kyoto y Nara nos dirigimos a Osaka, una de las ciudades mas pobladas de Japón pero quizás no tan turística como Kyoto o Tokyo.
Mi experiencia con el futón fue bastante positiva, pero no todos los del grupo pensaban igual así que agradecieron poder dormir en una cama de verdad por primera vez en 4 noches.
Después de alojarnos en el hotel comimos unos takoyakis en un puesto callejero, nunca me cansare de comer estas bolas de pulpo( son una delicia), nos dirigimos al barrio de shinsekai, en busca del Japón futurista que no vimos en la etapa anterior. Restaurantes para sumos, eso fue lo que mas nos llamo la atención, reproducciones de cera de lo que comen estos semidioses para los japoneses.Después de dar una vuelta por la zona y subir a la torre(no es gran cosa), nos dirigimos a Dotombori.Allí si, allí vimos ese Japón del futuro, luces leds, ocio,pachinko y restaurantes por todos lados, unas cuantas calle alrededor de un canal que parecen sacadas de una película de ciencia ficción.

A la mañana siguiente nos dirigimos ya si, al castillo de Osaka, imagen mítica del Japón. Un edificio precioso por fuera pero no tanto por dentro, excesivamente reformado, el castillo es una imagen icónica que no puedes dejar escapar.


Tras visitar el castillo nos dirigimos justo antes de comer al santuario Taisha y su famoso puente, tuvimos la suerte de presenciar una boda tradicional, lo que dio un gran valor añadido a la visita.
Para comer decidimos visitar el mercado central de Osaka, el cual logro sorprenderos incluso habiendo visitado su homologo en Kyoto, ostras y cangresos gigantes o el famoso fubu fueron parte de nuestro menú.


Después de comer nos dirigimos al acuario de Osaka, uno de los únicos del mundo que contienen tiburones ballenas, una maravilla pero no te sorprenderá si as visto otros grandes acuarios del mundo.
