De nuevo, volvemos a ponernos en marcha tamprano. Hoy teníamos previsto hacer la visita a las cuevas de hielo, pero nos las habían cancelado por las inundaciones de los últimos días. En realidad, el plan original es que el grupo iba a dividirse: una de las integrantes sufre de claustrofobia y no se fiaba de agobiarse en las cuevas, así que optó por hacer el trekking por el glaciar. Esa parte del plan seguía adelante, así que mientras tanto, el resto nos buscamos alternativa en Skaftafell.
En cuanto a las cuevas de hielo, tan pronto vimos en el avión que nos habían cancelado la excursión (suerte de disponer de wifi en el avión) contactamos con varias empresas que ofrecían también la excursión pero en Jokulsarlon, para ver si era posible hacerlo con alguna de ellas. Finalmente, nos confirmaron en una que la cueva que ellos visitaban, no se había visto afectada por las inundaciones y que era posible hacer la excursión, por lo que reservamos y la haríamos al día siguiente.
Por el camino podemos admirar los campos de lava y el característico musgo que aporta ese color verde tan particular a cualquier imagen de Islandia


Como decía, mientras nuestra amiga hacía el trekking por el glaciar, el resto aprovechamos para ir a los pies del Skaftafellsjökull por el camino que sale desde el centro de visitantes del parque. Es un paseo fácil de media hora aproximadamente y ofrece disfrutar del espectaculo de tener ante ti la lengua de un glaciar


Comemos en el mismo centro de visitantes y cuando nos volvemos a reunir todos, nos marchamos hacia nuestro siguiente alojamiento, cerca de Jokulsarlon, Reynivellir. Sin duda, el mejor de todos los alojamientos donde nos hemos quedado en Islandia.