Quinta etapa de nuestro viaje y emprendemos camino hacia Reikiavik, donde pasaremos una noche previa nuestra visita a Snaefellsnes. Aunque aprovechando que empezamos temprano, pararemos en la zona geotermal de Reykjadalur y aprovecharemos para darnos un baño en el río caliente
Tras una hora de camino aproximadamente, llegamos a Hveragerði, desde donde parte el sendero que nos llevará a la zona de baño del río caliente. Llegar no tiene pérdida, sólo hay que dejar la carretera principal y una vez nos adentremos en el pueblo, seguir la calle principal hasta llegar al final siguiendo las indicaciones hacia Reykjadalur.

Desde el aparcamiento, empieza el camino que transcurre entre pozas de barro hirviendo (ojito con donde ponemos los pies) y solfataras. Salvo la primera subida, algo pronunciada, el resto del camino no tiene problema alguno y las vistas siguen sorprendiendo por la cantidad de colores que se pueden apreciar.

El camino atraviesa el cañón de Djúpagil, y desde el sendero se puede visualizar la cascada Djúpagilsfoss. En total son unos 3 km desde el aparcamiento, por lo que la caminata nos lleva entre 45 y 60 minutos. Poco antes de llegar a la zona de baño, el vapor que sale de los distintas pozas nos envuelve por completo (y el olor a huevo podrido también).

Y por fin, llegamos al río caliente. En ambas orillas hay plataformas de madera y unos "cambiadores" (por llamarlos de alguna forma) donde ponernos el bañador. La temperatura del agua es increible y el contraste con el frio que hace fuera, más todavía. Por suerte, a lo largo del rio hay varios puntos donde el agua nos cubre por completo. La salida será dura.
Amenaza lluvia, así que después de un rato de baño, no nos entretenemos mucho y nos volvemos al coche para intentar comer algo antes de seguir camino a Reikiavik. Aunque la ruta más directa es continuar por la N1, el primer día dejamos pendiente la visita a Thingvellir, así que damos un rodeo y nos dirigimos hacía allí ya que aún es temprano.
En Thingvellir paramos en el aparcamiento más alejado del centro de visitantes, por lo que nada más llegar nos dirigimos a Öxarárfoss y posteriormente, paseamos por el camino que discurre entre las 2 placas tectónicas hasta llegar al centro de visitantes, pasando por Logberg.

Después de disfrutar de las vistas del valle y de que empiece a atardecer, ponemos ahora si, rumbo a Reikiavik. Llegamos con las últimas luces del día, por lo que cuando por fin llegamos al apartamento y descargamos las mochilas, se nos ha hecho de noche.
Tras descansar un poco, y aprovechando que tenemos Hallgrímskirkja a 2 minutos andando, nos disponemos a salir a dar una vuelta al menos por la zona del centro y disfrutar de la noche de la capital islandesa. Y ya de paso, bajar hasta el puerto en busca del puesto de perritos Pilsur, que por cierto lo han movido de sitio desde la ultima vez, debido a las obras. Mañana toca ponernos otra vez en marcha para rodear la península de Snaefellnes.