La siguiente mañana se despierta lluviosa y ventosa, así que nos toca recoger la tienda a toda prisa. Hay que decir que con el coche es mucho más cómodo, pues sólo tienes que preocuparte de la tienda mientras todos los trastos y las mochilas se quedan en el coche; todo nos parece un lujo ahora!
Nuestra siguiente parada son los acantilados Látrabjarg, donde supuestamente pueden verse infinidad de puffins. El día no acompaña para nada y muy a nuestro pesar, no conseguimos ver a los ansiados pajarillos de cerca, tan solo vemos alguno volar. Eso si, los acantilados son una maravilla y con buen tiempo nos hubiera apetecido estarnos un buen rato más, la parada vale la pena!

Como nos esperan días de bastantes kilómetros, decidimos saltarnos la visita a la playa de Raudasandur, una bonita playa de arena rosada (o eso habíamos leído). Eso si, de camino a nuestra siguiente para pudimos ver la playa de Breidavik, de arena dorada y aguas turquesas. Realmente se veía preciosa y con buen tiempo seguro que habríamos parado a dar un paseo!

Nuestro siguiente objetivo era nuestro primer hot pot e iniciarnos en el tradicional baño geotermal islandés. Teníamos dos opciones: Pollurinn hot pot en Talknafjördur o la piscina de Reykjarfjardarlaug con su hot spring. Teníamos que decidir por una y finalmente nos decidimos por la segunda opción. No sabemos cómo será Pollurinn pero la verdad es que nos quedamos encantados con nuestra decisión: unos baños termales totalmente naturales, con vistas al fiordo y con absolutamente nadie a nuestro alrededor. Había una piscina que en ese momento se encontraba cerrada, así que nos bañamos en el hot spring que había detrás. Teníamos muchísimo frío y nos costó horrores sacarnos la ropa y ponernos el bañador pero una vez dentro era gloria bendita! El agua estaba a 45°C, demasiado caliente y todo....salimos con la piel literalmente chamuscada! jajaja


Nuestro estreno fue a pedir de boca!
Nuestra siguiente y última parada era la cascada de Dynjandi, donde nos habían recomendado acampar. Nuestro pobre coche de blanco ya tenía poco

Esta cascada y la noche que pasamos bajo sus pies fue uno de los días más bonitos que recordamos. La cascada tiene una belleza única y mágica, y se encuentra justo delante de un fiordo espectacular. El camping es gratuito aunque tiene una caseta donde se pueden lavar los platos y hay lavabos bastante bien cuidados. Existe una caja donde se puede dejar una especie de voluntad para ayudar a mantener las instalaciones y realmente lo vale y esperamos que no cambie ni construyan nada turístico allí porque tal y como está ahora es único y muy especial. Dormir con la cascada de fondo y el fiordo delante es una experiencia que no se te olvida jamás!!!






