Al día siguiente nos levantamos y decidimos ir hasta el Muelle y contratar una excursión con la empresa “Blu Mediterraneo”, la cual tenía muy buenas valoraciones en Tripadvisor.
¡Que bien que estuvimos!


Se trata de una compañía muy seria y donde todo fue perfecto, además los simpáticos Marcello y Brigida, nos llevaron a unos lugares muy bonitos de la Costa Amalfitana por el mar dejándonos disfrutar del fondo marino haciendo snorkel y bañándonos en las azules aguas del Mar Tirreno.
Además, la excursión incluía tres paradas para visitar brevemente Amalfi, Maiori y por supuesto, Positano.


Que puedo decir de Positano, que no se haya dicho ya.
El pueblo que está colgado en un acantilado, que es único, elegante, increíble…Nosotros cuando bajamos del barco, tomamos via de Cristoforo Colombo, y atravesamos muchas boutiques, restaurantes y hoteles de mucho nivel. Continuamos paseando y pasamos entre un bonito paseo de árboles y donde vimos muchas galerías de arte.

Como no podíamos estar mucho rato, decidimos llegar hasta la zona más baja del pueblo, a lo largo de Via Marina, ya que está repleta de restaurantes y allí nos tomamos el aperol spritz y la birra más caros de toda Italia, eso sí, mientras disfrutábamos del sonido del mar y de las increíbles vistas marítimas.
Cuando nos dimos cuenta, ya habíamos agotado el tiempo de visita y nos quedamos con ganas de más. Pensamos que volveríamos al día siguiente con la moto y daríamos otra vuelta por Positano. Ahora tocaba continuar.
La segunda parada, fue en Amalfi se respira vida y mucho ambiente. Nos dimos un paseo por la Via de San Lorenzo d’Amalfi, que está repleta de tiendas de todo tipo, trattorias y galerías de arte, pero lo mejor fue tomar un buen café en un pequeño rincón secreto que vimos y así descansamos del bullicio.

Y finalmente, paramos en Maiori. La verdad es que aquí no teníamos mucho tiempo y estábamos algo cansados de todo el día y no caminamos demasiado. Es una localidad que se caracteriza por tener una larga playa, nosotros dimos un breve paseo y nos relajamos sentados en su largo paseo marítimo.
Y con todo esto, llegamos a nuestro final de día. Cansados pero muy satisfechos y con la sensación que habíamos acertado con nuestra decisión.
Aquella tarde, decidimos que nos quedaríamos un día más para disfrutar un poco más de la Costa Amalfitana, pero al preguntar si tenían disponibilidad para quedarnos una noche más, otra vez nos volvió a ocurrir y no tenían sitio, y ante esto, decidimos cambiar de destino. Nos iríamos a Paestum.
Por la noche, cenamos en el “Ristoranti Cicirinella”, donde comimos muy, pero muy bien y a un precio más que correcto.
¡Os lo recomendamos!