7/01 – A las 7,30 hs. salimos con el Lada de Enrique (ex chofer de protocolo) hacia Santo Domingo. Al llegar a la Sierra, hay pendientes muy fuertes que exigen frenos y potencia del motor. Allí nos unimos a 2 argentinos, 2 franceses y 1 alemán quienes iniciamos junto al guía Rogelio el camino a la Comandancia. Desde Santo Domingo se suben en vehículos 4 x 4 por las fuertes pendientes (la más empinada del país); en nuestro caso en un SUV coreano automático. El costo de la excursión es de 32,50 CUC con una vianda de agua y sándwich o 27,50 CUC sin la vianda.
El recorrido dura 3 horas aproximadamente y Rogelio (ex militar) como nuestro guía fue un placer compartir sus conocimientos de la historia y de plantas y animales de la caminata. Algunos sectores tienen pendientes fuertes pero cortas lo que permiten realizar la caminata sin problemas.
El lugar es increíble, sierras grandes con gran vegetación (helechos, palmeras y varias especies de árboles), de características húmedas, una fresca brisa y bastante sombra. Se visitan varias de las casas que componen la Comandancia; ubicadas a distintos niveles y sin acceso visual entre ellas por seguridad. Fueron construidas con materiales del lugar (madera y guano, que es la hoja de una palmera). Allí vivieron los revolucionarios entre 1956 y 1958.

Entre las historias que nos contaron destaco el encuentro de una persona con la casa de entrada y el soldado allí apostado. Siempre existía el temor y control de los que se acercaban para sumarse al ejército y en realidad eran espías. En una oportunidad se encontraba allí Fidel y la persona que llegó hablaba de sus antecedentes y su conocimiento de Fidel frente a él mismo al cual no reconoció y por supuesto no ingreso es la fuerza.
La casa de Fidel es muy especial, conserva casi todo el mobiliario y tiene la particularidad de tener una puerta falsa y 6 ventanas como postigos verticales que le permitían salir rápidamente en caso de ataque desde cualquier habitación de la misma. En la cocina también hay una salida en el suelo hacia la montaña directamente. Las condiciones en las que vivían eran muy limitadas y muestran el idealismo que tenían y los adaptaba a esa situación.
Para el regreso sumamos a una pareja de argentinos que volvían a Bayamo y ahorramos 10 CUC. El vehículo de Enrique no tenía fuerza para trepar las subidas porque se quedaba sin nafta y lo ayudamos subiendo un par de trepadas caminando; después no hubo problemas. Entre las charlas Enrique nos recomendó un restaurante para cubanos cerca de la terminal y la casa donde estábamos donde comimos bistec de cerdo, arroz, ensalada y agua por 2,10 CUC.

Organizamos con los dueños de casa lugares de Santiago y del viaje a Cabo Cruz. Pagamos nuestra estadía 75 CUC (25 por día) y 90 CUC por el viaje a Cabo Cruz.