El día de hoy toca volver a la Habana y dejar este pueblo que nos ha cautivado, y que sin querer nos ha dado más sobresaltos de los que nos hubieran gustado.
Madrugamos pronto, ya que a las 8 y media de la mañana se supone que el chico con el que vinimos desde la Habana nos recoge.
Nos tomamos el último desayuno en casa de Yelenis, y nos vamos a la puerta de su casa para esperar el taxi.
Por cierto, el alojamiento de Yelenis se llama Cabaña Cecilia, por si queréis buscarlo para alojaros en Viñales. Tras despedirnos, a eso de las 8.35 a.m. llega un coche y pregunta por nosotros. Y no, no es el coche con el que vinimos con aire acondicionado, es un coche americano, y de momento vamos solos.
Al menos el coche se ve más o menos bien conservado y es muy amplio por dentro, algo es algo, y como es temprano tampoco hace mucha calor
Tal y como imaginamos nos comenta el chico que nos tenemos que parar a recoger a otra pareja, y mi mujer y yo con la coña pensamos en una de las parejas que nos acompañó en el viaje de ida, no precisamente por lo salaos que eran, si no más bien por lo siesos. Tampoco es que fueran a contar chistes, pero iban un poco de estirados.
Y allí que aparecen ellos dos en su casa. Lo mejor de todo es el momento en el que ella dice que no, que no se monta en el coche porque ella ha acordado el coche con el que vinimos (mucho más nuevo y con aire).
Creo que no se había dado cuenta que estábamos en Cuba, y que estas cosas lo quieras o no pueden pasar.
La cosa no acaba ahí, ya que la parejita entrañable decide montarse en la parte delantera, muy apretados, pegados al chofer. Cierto es que en el coche caben 3 personas delante, pero un tanto apretados. Allá ellos xD.
El viaje a la Habana transcurre sin sorpresas, y en algo menos de 3 horas estamos en el Vedado.
Como llegamos a las 12.00 en principio el propietario no tenía que darnos las llaves, sobre todo porque nos comentó que había gente alojadas previamente, y mientras limpian y tal pues mínimo hasta las 2p.m. no sería posible entrar, pero que podíamos dejar el equipaje.
Para nuestra sorpresa, al llegar nos recibe la mujer del propietario, y nos dice que ya podemos entrar!!!
Menos mal, porque teníamos ganas de ducharnos y no tener que andar con las mochilas para arriba y para abajo hasta que fuera la hora de entrada.
Aprovechamos después para ir a cambiar dinero en una Cadeca, y tras ello vamos a ver algunos de los hoteles y edificios famosos de Vedado como el FOCSA (que cuando fuimos no se podía subir a la terraza), el Nacional (espectacular el jardín y las vistas) y para almorzar vimos algunos bares por la zona cercada a la universidad, acabando por entrar en Locos por Cuba.
Lo curioso del bar es que está en una primera planta de una casa, así que para comer es necesario subir algunos escalones. Por lo que fue nuestra experiencia, a nosotros nos pareció bueno en calidad y precio, aparte de las vistas.
La carta es bastante amplia y los precios son muy buenos (3,4,5cuc... en adelante) Como no teníamos claro que pedir, le dijimos a la camarera que nos recomendara algo y nos pedimos un plato llamado Locos por Cuba, que trae un poco de todo (carne de pollo, cerdo, gambas y pescado) junto a un poco de ensalada cubana, a lo que le sumamos un plato de plátano frito y 2 bebidas. El total fueron unos 17cuc.
Tras comer, nos acercamos a un punto wifi para hablar con la familia e intentar contactar con Sheylan, que nos comentó que si volvíamos que intentásemos quedar. Así fue, y para la tarde noche ya habíamos planeado una quedada al estilo cubano. Lo malo fue que Sheylan no pensó que no sabríamos cómo llegar de "cubanas maneras".
Antes de volver a casa para prepararnos para quedar, nos pasamos de nuevo por el Nacional. El hotel se parece mucho en estilo a los Paradores de España, pero como bien he mencionado antes, los jardines con vistas al malecón son lo más.
Desde allí hasta el apartamento había una media hora andando, así que por primera vez intentaríamos coger un almendrón, que es el transporte que suelen usar los cubanos para moverse, además del bus, bicitaxi y del taxi colectivo (que son minibuses). Como tenía descargado un mapa de las rutas de los almendrones, nos dirigimos hacia una de ellas y esperamos que viniera alguno.
Lo importante de esto es que normalmente en la Habana para trayectos de 10 15 minutos máximo en almendrón te van a pedir 10 pesos o 0.5cuc por persona, pero últimamente están intentando timar al turista pidiéndole el doble o el triple. A nosotros nos pasó eso, que para ese trayecto nos pedían 1cuc a cada uno.
Que quede claro, no es que sea una barbaridad, pero lo que no me gusta es que me tomen por tonto. Le dije al tío que ese no era el precio y me dijo que los de dentro habían pagado eso, así que le dije que continuara que ya buscaría otro. 50 metros más adelante paramos otro y este ya nos llevó por el precio normal.
Tras llegar a casa y descansar, a eso de las 5p.m, salimos de nuevo a la calle rumbo de nuevo a la ruta de los almendrones. Nosotros íbamos hasta Marina Hemmingway, y este lugar no está precisamente cerca.
La Marina está a unos 12 kilómetros del Vedado, y para llegar a ella en Taxi probablemente nos hubieran llevado 15 o 20 cuc, y sabiendo que en podíamos hacer el mismo trayecto en almendrón quisimos probar de nuevo suerte.
Pero esta vez, no es que nos quisieran timar, sino que no paraba ningún almendrón. La cosa era que hacia Marina era necesario hacer escala en la zona de PLayas del este, hasta donde llegan los almendrones de Centro Habana y ya desde allí ir hacia Marina en otro.
Por fin llegó uno, y aunque nos pidió a cada uno 2cuc le dijimos que sí porque ya era muy tarde e íbamos a llegar de noche al destino. La suerte que tuvimos fue que cuando llegamos a Paradero Playa una mujer que venía con nosotros nos dijo que en lugar de coger otro almendrón cogiéramos los ruteros, que por 5cup te llevaban en la misma dirección. Así que le hicimos caso y nos pusimos en la cola del rutero hacia Marina. En unos 5 minutos estábamos ya montados junto a unos 15 cubanos más.
Conforme íbamos avanzando, el cambio de viviendas y coche fue tremendo. De ver coches reventados y casas que se caían, pasamos a ver mercedes todoterreno, audis, y casoplones.
Tras llegar al destino, nos damos cuenta que el sitio donde habíamos quedado y que indicaba Maps.me era un montón de escombros, eso sí junto al mar, pero allí no había rastros de Sheylan y su chico.
Tras volver a mirar en el mapa, me di cuenta que a unos 400metros de donde estábamos había otro bar con el mismo nombre, así que nos aplicamos eso de "de perdidos al río", y al llegar allí estaban nuestros cubanos
El sitio era precioso (Restaurante Marea), muy parecido a las terrazas de verano que hay por España por la costa, con una decoración muy bonita. Se notaba que eso era otro mundo. Allí nos tomamos un par de cócteles cada uno (4cuc aprox cada uno) y echamos unas risas hasta que cayó la noche. Dado que ya eran las 8p.m. los cubanos ya tenían ganas de ir a cenar, así que nos acercamos a un paladar que estaba cerca, el cual tenía como un pequeño muelle muy bonito para cenar. Lo malo fue que las mesas del muelle estaban completas y nos conformamos con comer junto a la entrada del mismo que habiá otras mesas.
Comimos bastante bien (yo pedí cordero al vino, mi mujer cordon blue y los cubanos ropavieja y otra carne que no recuerdo) En total fue 43 cuc todo para los 4.
Como al día siguiente tenían que madrugar nuestros amigos, tuvimos que despedirnos pronto. Afortunadamente la vuelta sería mucho más fácil, puesto que pasó un rutero fuera de servicio, y nuestros amigos le dijeron que si nos llevaban, a lo cual dijeron que sí pero pagando 10cuc. Vimos razonable el precio siendo la hora que era, así que nos despedimos y en 15 minutos llegamos al apartamento.
A eso de las 11 y algo estábamos ya metidos en la cama, preparados para nuestra última noche cubana.