Llegamos a la ciudad y el chofer del bus nos explicó qué bus urbano teníamos que coger para llegar a Malioboro, y desde allí sabíamos mas o menos cómo llegar hasta el hotel que habiamos reservado: el hotel Bladok, que lo habia reservado directamente por email. Después de un periplo de dos buses, las mochilas y el calorazo, íbamos los 4 soñando con tirarnos a la piscina del hotel. Pero sorpresa! NO encontraron nuestra reserva en su ordenador, a pesar de que yo habia imprimido su confirmacion (no habia pagado nada). Llamaron al director del hotel, un señor impecable que hablaba muy bien inglés, y pareció valorar nuestra nacionalidad (española y francesa) para imaginarse el impacto de nuestros comentarios negativos en redes. Sobre todo viajando con niños.... y tal cual, se deshizo en disculpas, nos invitó a comer (el restaurante de ese hotel tiene muy buena fama pero es caro), a bebidas, nos buscó otras opciones en la calle (no nos gustaron) e invitó a las niñas a la piscina con las toallas del hotel, helados y todo el tema. nosotros nos haciamos los indignados pero en realidad estabamos disfrutando un monton del tratamiento VIP. Al final nos despedimos muy amablemente del dueño.
Cogimos otro hotel sobre la marcha con la App de Booking. estaba en el quinto pino, no nos habiamos imaginado que las distancias eran tan gigantes. pero en esas moto taxis, todo nos parecio divertidisimo. Al llegar al nuevo hotel, flipamos. porque al estar tan excentrado, pudimos optar a uno estupendo por un precio muy bajo ( Habitacion familiar en el Tiga Lima Home Stay), las instalaciones tremendas. precioso el hotel, y al final, resulto que el barrio era super cosmopolita, muy agradable, y callejeamos un monton por el barrio. Toda una sorpresa (67€ por dos noches los 4)



Una de las noches fuimos a cenar al restaurante indio que habia al lado del hotel, era un pelin pijo, pero calculamos fatal, las niñas comieron mucho menos de lo que habiamos imaginado, y a mi marido y a mi, que nos molesta un monton dejar comida, pensabamos que ibamos a reventar. las niñas se quedaron dormidas en el restaurante y todo, y nosotros que no podiamos ni levantarnos de la silla de lo que habiamos comido. Fue un lujazo de comida y lo pagamos (530k IDR, se nos fue la olla)
al dia siguiente por la mañana, far niente, pisci, y yo me fui a dar un paseo sola por el barrio. Me di cuenta de que debía ser un barrio para gente local con dinero. habia muchas tiendas de surf, caras y marcas asi de moda. Dejé la ropa en la lavanderia y me la darian por la noche
POr la tarde fuimos al templo Pranamban con un transporte cogido directamente desde el hotel. Sin saberlo ni haberlo previsto, tomamos una super decisión, porque llegamos cuando todo el mundo se estaba yendo, y conseguimos ver algunos edificios completamente solos. Creo que aunque me gustó estéticamente mas Borobudur, este sin duda alguna lo disfrutamos mas: no hacia tanto calor y a esas horas habia muchisima menos gente. hay mas libertad para ver los edificios al ritmo de cada cual, y aunque no nos enteramos de toda la historia, nos lo pasamos como niños los 4.


Esa noche fuimos a pasear por Malioboro, y sabeis qué? habia taaanto bullicio, tantos turistas, que casi nos alegramos de estar en nuestro hotelillo en nuestro barrio autentico en el quinto pino. Puede que nos hubiéramos agobiado de estar en un hotel ahi en medio. No hay mal que por bien no venga...
A la mañana siguiente nos íbamos al aeropuerto a coger el avion para Bali, esa noche reservamos el hotel de Ubud tambien con Booking. El Home stay nos preparaba un desayuno para llevar y poder tomarlo en el aeropuerto: un acierto