Este día habíamos quedado en la zona de la recepción (puente 3) a las 9, porque aunque la llegada estaba prevista a las 9:30 suponíamos que llegaríamos antes (atracamos a las 8 a.m.) para salir del barco lo antes posible y poder aprovechar el día ya que teníamos idea de volver a comer al barco y además estaba indicado en el diario de abordo que había que estar a las 15:30 el barco partía a las 16 h., formamos un grupo con Nacho-Fany, Cristina-Vito y Cristobal-Virginia con el pequeño Pablo para ir juntos a la zona de Belén, la mayoría del grupo tenía excursiones programadas y otros visitaron Cascais cogiendo el tren en Cais de Sodre. El barrio de Alfama ya lo conocíamos de tres años antes, también con el Favolosa, ahora tocaba conocer la zona de Belén.

Por cierto, haciendo un inciso en la narración, conocimos a la pareja de Seseña a la salida del barco, ellos estaban embarcando cuando salíamos, que coincidencia, le comunicamos que ya tenían reservado en nuestra mesa para la cena.
Bueno una vez comprado los famosos pastelitos nos dirigimos a ver los Jerónimos y a pasear por los jardines de Vaco de Gama y de la Plaza del Imperio, y de allí al famosos monumento a los descubrimientos una vez echadas las fotitos pertinente, y visto el calor que hacía y que había un trecho hasta la torre de Belén, decidimos no ir hasta ella, sino volvernos a la Plaza del Comercio pasear un poco por el entorno y desde allí ir andando al barco.


Previamente antes pudimos disfrutar de la salida del barco desde nuestro camarote, que igual que en la entrada pasariamos por debajo del puente 25 de Abril y es espectacular, nuestra compañera de grupo Verónica nos contó lo emocionante que fue verlo desde laúltima cubierta, parecía que la chimenea iba a dar contra el puente.

Tras pasar una tarde de risas y de conocernos mejor nos fuimos a acicalarnos para continuar con la noche, este día la ropa era informal, a las 19:15 estábamos con una copa en la mano dirigiéndonos hacia el teatro para disfrutar de las canciones de un solista, a continuación a la cena y como las anteriores noches terminando la noche tomando la última en uno de los bares del barco, concretamente en el Molier, ya que en la fiesta del Rock que tocaba en el Palatino, no se cabía y no teníamos donde sentarnos, por tanto tranquilos para tomar la última.
Bueno esta noche y según el diario de abordo, tocaba de nuevo cambiar la hora, había que adelantar el reloj, íbamos a dormir menos al día siguiente llegábamos a Vigo y había que madrugar para salir prontito.
