La idea es aprovechar el día para realizar las visitas típicas del Valle Sagrado mientras vamos a Cuzco. Contacto con el guía que me facilitaron los argentinos y contrato el recorrido largo de dos hora por las ruinas. El acceso es mediante un boleto que puede combinar otros lugares de la zona de Cusco. Nosotros nos decidimos el que incluye solo sitios arqueológicos del valle sagrado por 70 soles. El mas caro, de 130 soles, incluye además algunos museos y el acceso al centro artístico Qosqo de bailes regionales. Cuidado que solo sirve para dos días.

Desde las alturas se puede observar el pueblo. Recomendable darse una vuelta por sus callejuelas, que mantienen el trazado y casas originales de la epoca Inka, tal como se observa en las puertas y muros.

Desde el mismo pueblo sale un sendero que sube a los antiguos almacenes de grano donde se tienen vistas interesantes de la forma de llama del recinto arqueológico.

Disfrutado Ollantaytambo, toca buscar a alguien que nos lleve a Cusco pasando y parando en los puntos imprescindibles e incluidos en el boleto turistico. Dentro de la mucha oferta, escogemos a pie de calle el taxista que nos cae mejor. Por 150 soles nos hace de guia (excepto en chinchero) y nos deja en Cusco. La primera parada es en las salinera de Maras, que no está incluido en el boleto pero por 10 soles vale la pena.

Después un recorrido muy interesante por el laboratorio agrario de Moray, que bien puede parecer un ovnipuerto extraterrestre.

Acabando en Chinchero, o como cargarse un templo ajeno para el tuyo propio.

En total han sido unas 5 horas desde que salimos de Ollantaytambo hasta llegar a Cusco. Aprovechamos las ultimas luces para ir a la oficina de turismo (Iperú, imprescindible) y averiguar como ir al día siguiente a Pisac, la otra joya del valle sagrado incluida en el boleto.