El colectivo a Pisac te deja en el puente de acceso al pueblo. Enseguida los taxistas te ofrecen llevarte a la parte superior. Nosotros subiremos solitariamente a pie.


Durante la subida se encuentran diferentes puntos muy interesantes que en la visita normal no se ven.
La zona estrella es evidentemente la que contiene la arquitectura imperial, las terrazas, las tumbas en la pared de la montaña frente al camino y el antiguo pueblo de Pisac.



Acabada la visita, nos acercamos al mercado para comer un ceviche de trucha. Nos hemos aficionado a los mercados y es donde encontramos el sabor mas auténtico.

De vuelta a Cusco, nos recomiendan los bailes del centro artístico Qosco, que no tenemos incluido en el boleto turístico pero que por 25 soles puede ser interesante. Son funciones diarias a las 19 h pero que conviene estar a las 18 h haciendo cola pues hay mucho turista. Los bailes son largos y repetitivos, así que no lo puedo recomendar. Muchísimo mejores los bailes del restaurante de Puno.