Jueves 15 de agosto de 2019
Nos quedan los últimos 34 o 36 kilómetros de pedaleo y nos da hasta penilla que esto se acabe, pero sigue quedando viaje más allá de la bici.
Salimos de Chinon poco después de las nueve de la mañana. Como es habitual, con chaquetilla (y el chubasquero cerca por si acaso). Hacemos una fantástica foto de la vista panorámica del castillo desde la orilla opuesta del río y seguimos.
La ruta de hoy nos llevará a recuperar la trayectoria del Loira y a pasar por varios pueblecitos antes de nuestro destino del día, Saumur.
Llegamos al primero, Candes-St-Martin al cabo de una hora y media. Aquí se junta el río Vienne con el Loire. Entramos a ver la colegiata románica, que destaca por su tamaño entre las casitas de piedra en las calles adoquinadas.
El siguiente, Montsoreau, tiene un pequeño castillo con vistas al río.
El tercero, Turquant, destaca por tener casas excavadas en la roca de las laderas. Han aprovechado las cuevas que se crearon en la extracción de la piedra para construirse así viviendas y tiendas de artesanía para turistas.
Y por último, en Souzay-Champigny, después de alejarnos un poco del río y cruzar colinas con viñedos, la ruta nos lleva por una red de cuevas que fueron un centro comercial del siglo XI.
A eso de la una llegamos a Saumur. Hemos estado en trayecto 4 horas con frecuentes paradas para tomar fotos y alguna para descansar. Entrando en Saumur ya se avista el castillo, arriba en la colina. Pero por fin nos hemos aprendido los horarios franceses y es la hora de comer.
En la plaza Saint-Pierre hay un restaurante que a la una y media ya no nos sirve comida, pero hay muchos para elegir. Los menús no son baratos, estamos en el núcleo turístico.
El hotel está cerca. Es el Kyriad Saumur Centre, muy económico pero moderno y elegante. Aquí nos despedimos de nuestras queridas bicis. Las guardamos en el parking y la empresa de alquiler las recogerá mañana.
¡Ahora toca caminar! Subimos hasta el castillo, que para nuestra sorpresa se puede rodear entero sin pagar entrada. El castillo fue propiedad de los duques de Anjou durante el siglo XIV y XV y aún mantiene el aspecto de fortaleza de su orígen. Desde aquí se puede disfrutar de una buena panorámica de la ciudad y el Loira.
Aún así, las mejores vistas quizás son las que se obtienen desde la isla que se encuentra en medio del Loira, donde se puede observar el castillo al completo, coronando la ciudad.