Habíamos quedado a las 8 con nuestro driver, a las 7:30 bajamos a desayunar a la cafetería del hotel, donde tienen unos dulces muy ricos y luego nos encontramos con él en la puerta del hotel. Lo primero que hicimos fue cruzar la calle para entrar a visitar el Templo del Diente de Buda, que ya habíamos visto por fuera la noche anterior. Nuestro conductor compró unas flores de loto en uno de los muchos puestos que hay para que las llevásemos como ofrenda. Antes de entrar tuvimos que dejar los zapatos en una especie de consigna y pasar un arco de seguridad. Estaba repleto de fieles locales, pocos turistas y se veía mucho fervor. El interior del templo tiene varias estancias, en la principal está alojada la famosa reliquia del Diente de Buda en una urna ubicada en una especie de altar ante el que había una fila enorme y no pudimos acercarnos. En cualquier caso, aunque no te acerques, merece mucho la pena la visita por ver el ambiente, el olor a incienso y el recogimiento que se respira.
En otra de las estancias hay una gran figura de Buda y en las pared cuadros representativos de las diferentes etapas de su vida que nuestro conductor nos fue explicando.
Al finalizar la visita al Templo, dimos una vuelta por el gran lago que es el otro símbolo de Kandy y está justo enfrente y luego por las calles aledañas viendo tiendas.
Después volvimos al hotel a recoger el equipaje y a hacer el check out y salimos hacia las Tierras Altas o Highlands.
Al salir de Kandy pasamos por delante del Jardín Botánico de Peradeniya, que dicen que es muy bonito, pero no nos paramos a visitarlo porque nos iba a llevar unas 2 horas, ya eran las 10:30 y aún nos quedaban por ver muchas cosas ese día. Según nos alejábamos de Kandy, el paisaje iba cambiando, volviéndose más montañoso y la temperatura exterior iba descendiendo lentamente. Nuestra primera parada era en las Ramboda Falls, unas cascadas muy bonitas rodeadas de espléndida vegetación, dimos un paseo hasta su base e hicimos unas cuantas fotos. Luego comimos en un restaurante que creo que pertenecía a un hotel y el restaurante estaba en una gran terraza con vistas a las cascadas, así que aunque la comida no fue muy especial, comimos con unas vistas espléndidas. Antes de irnos entramos en una tienda que hay de artesanías donde no compramos nada porque los precios eran altos, pero subimos a la terraza que tienen en la azotea desde donde se veía otra gran vista de todo el valle y sus lagos.
Volvimos al coche y pusimos rumbo a las plantaciones de té. La siguiente parada era en Damro Tea Factory. Allí visitamos la fábrica y vimos cómo se trata la hoja de té desde que se recoge hasta que se envasa, también nos explicaron las diferentes variedades y calidades dentro del té negro, que es el más consumido en el país. Por ejemplo, según las hojas sean las exteriores o las interiores de la planta, tendrán más o menos teína y el té será más o menos fuerte. Tienen también tienda y un salón donde nos invitaron a una taza de té. Existe la posibilidad de hacer un tour por los campos de té metiéndote entre las plantaciones y viendo a las recolectoras, pero como queríamos llegar no muy tarde a Nuwara Eliya para ir al mercadillo, decidimos hacer esa actividad al día siguiente en Nuwara.
Regresamos al coche y continuamos nuestro camino entre campos de té de un verde intenso. En 1 hora más o menos, llegamos a Nuwara Eliya. Esta ciudad es también conocida como la "Pequeña Inglaterra" porque el clima es parecido y por el tipo de construcciones que son herencia de la etapa en la que este país ocupó Sri Lanka. Una cosa curiosa, que no sabíamos, es que en el antiguo Ceylan lo que se cultivaba era café y tras la ocupación inglesa, se comenzó a cultivar el té porque era más de su agrado ... El caso es que gracias a eso, el país se convirtió en el mayor exportador de té del mundo.
Fuimos directos al mercado Elisabeth Queen especializado en ropa de montaña de marcas famosas que se fabrican allí, como The North Face. Tuvimos que regatear mucho pero al final conseguimos los anoraks de esta marca, que aquí valen más de 200€, por 60€. Dudábamos de si serían imitaciones, pero nos explicaron en el hotel que no, que las prendas que tenían alguna pequeña tara, aunque fuera un pespunte de la cremallera, ya no servían para la exportación y las enviaban al mercado local. El caso es que se veían de buena calidad. De allí fuimos al hotel, el Unique Cottages, se trata de un pequeño hotel boutique en una típica casa tipo victoriano, con un bonito jardín alrededor. Reservamos habitación con balcón y nos gustó, amplia, con cafetera, botellas de agua y un baño de buen tamaño. No todas las habitaciones son iguales por lo que pudimos comprobar y en concreto, la de la buhardilla que nos colamos a verla, no nos gustó, pequeña y peor amueblada.
Dejamos el equipaje y salimos a cenar. Paseando llegamos a una zona donde había varios restaurantes, el Grand India, Araliya food court, etc pero entramos en King Prawn restaurant dentro del Glendower, un hotel con encanto tipo cottage. La cena estuvo correcta, sin más, pero el ambiente muy agradable, hasta con chimenea, porque hacía bastante fresco. La copa la tomamos en el Gran Hotel, si tu bolsillo se lo puede permitir te recomiendo te alojes allí. Cuando regresábamos al hotel empezó a llover, pero por suerte llevavamos nuestros paraguas plegables, así que sin problemas.
El día siguiente era una de las etapas que más nos apetecía, el viaje en tren a Ella ...