Hoy volvemos a Disneyland y a parte de montar en las pocas atracciones en las que no tuvimos tiempo de montar ayer, repetiremos en muchas.
Se nos resiste la atracción Great Moments with Mr. Licoln, un teatro en el que un animatronic caracterizado como el popular presidente de los Estados Unidos da un emotivo discurso.
Pues ni esta vez ni la anterior lo hemos podido ver.
Esta vez, y por un corto período de tiempo, están aprovechando el teatro para proyectar un “sneak peak”, un trocito de la nueva película de Aladdin. Hay una pequeña exposición en el hall con el vestuario y props utilizados en el rodaje. Consejos:
Si el lector se queda con sólo un consejo, que sea éste:
Probablemente la zona de la entrada abra un poco antes de la hora marcada y en estas primeras horas de apertura hay muchas menos colas en el parque y se aprovecha mucho mejor el tiempo.
Mi segundo consejo (y éste es divertido, no como madrugar
Hay chapas distintas para todas las ocasiones: La 1ª visita, cumpleaños, luna de miel, graduación y cualquier tipo de aniversario.
Y no sólo vale la pena tener un souvenir gratuito, sino que mi marido se pidió la de “cumpleaños” (este viaje es mi regalo de cumpleaños de este año
Con anterioridad, cuando nos hemos pedido la chapa de “1st visit”, los empleados nos dan la bienvenida y cuando hemos llevado la de “luna de miel”, todos nos felicitaban.
Disneyland está repleto de detalles curiosos, uno de ellos es una diminuta casita en un árbol del duendecillo Patrick, es un personaje de un cuento de Disney de 1955.
Se puede observar la puertecita, una chimenea, una ventana y un farolillo diminuto en un árbol, detrás de unas papeleras en la entrada de la atracción de Indiana Jones. Muy poca gente conoce este detalle y la familia que estaba sentada al lado nos miró extrañados cuando nos asomamos detrás de las papeleras ilusionados por el hallazgo.
Esta noche y para despedirnos del parque asistimos al entretenido y sorprendente show en el lago, Fantasmic, dónde cobran un inesperado protagonismo los villanos de las películas que todos conocemos. Eso sí, siempre con un final feliz, que estamos en Disneyland.

