Madrugón. Y el más importante de todo el viaje. Si hacia tan solo 4 horas que nos habíamos acostado!!!
Pero hoy valía la pena. Aparte de poder dormir en el avión, nos esperaba la recompensa de pasar 3 días en un resort en Maldivas.
El hotel nos preparó una caja con el desayuno, bollería, fruta y zumos y directos de nuevo al aeropuerto de Delhi.
No podíamos entrar a la zona de embarque con todo el pack de desayuno, por lo cual lo dejamos en una silla, esperando que alguien lo recogiera y aprovechara.
Un poco más de 5 horitas y ya estaríamos disfrutando de las aguas paradisiacas de las Maldivas.
Maldivas es un país de más de 1000 islas, algunas deshabitadas y otras convertidas en resorts de lujo, o semi lujo. A mi manera de ver, no es un lugar para estarse 7 días tumbado a la bartola, pero si para estar 3 o 4 días, “descansando” de un viaje, y disfrutar de otro tipo de turismo. Todo es cuestión de gustos.
Teníamos reserva en el Paradisus Island Resort. Supongo que habrá muchos de mejores, y de peores también, pero fue el que nos propuso la agencia, y para lo que nosotros queríamos ya nos parecía bien.
Al llegar a Male, el Paradisus tiene una pequeña garita a la salida del aeropuerto donde te hacen esperar al transporte, según el horario de llegada.
El transporte en lancha hasta el resort dura poco más de 15 minutos.
Mientras esperábamos el transporte, quisimos cambiar algo de moneda local, para las propinas. Y fue un error. Pues luego no sabíamos qué hacer con ellas.
Durante el trayecto hasta el resort, no paras de contemplar el color turquesa de las aguas y de cruzarte con alguna islita más.
No describiré al detalle como pasamos los 3 días, pues fueron de relax, paseos por la playa, comidas, cenas, copas por la noche, karaoke, snorkel, paseos en canoa. Por lo cual creo que lo mejor es dejar información de cómo funciona este resort y de los consejos que pueden ser útiles.
Al llegar una persona del Staff del Paradisus se sienta contigo, te da su número de wasap y es la persona con la que se debe contactar para todo. Desde para reservar una excursión, un masaje o una cena en cualquiera de los restaurantes temáticos que hay.
Wifi gratis en todo el resort.
Las habitaciones están listas a partir de las 13.30.
El dinero no se utiliza. Todo, absolutamente todo, incluido Spa, bares, restaurantes, excursiones o tiendas de regalos, todo, se carga a la habitación y se abona en el momento del chek-out.
Las propinas ya se incluyen cuando se bebe algo en el bar, con un 10% en concepto de “servicio”
Hay diferentes tipos de alojamientos, pero yo recomiendo las Water Village. Nuestros amigos estaban en los bungalows de playa y no tienen ni punto de comparación con las Water Village. Se puede hacer un up-grade a las Water Village por 300 euros la noche.
Al ser viaje de luna de miel, ya veníamos con esta clase de alojamiento reservado, y de verdad que fue una muy buena opción.
Las Water Village, son una pasada. Poderse levantar por la mañana y si apetece bajar las escaleras del bungalow y estar ya en el agua, es sensacional. A parte de disfrutar desde el mismo bugalow y tumbados en el sofá exterior, de las puestas de sol, de los amaneceres, de las tormentas, o de darse un baño en la bañera exterior pero cubierta. Una pasada.
Cada día a las 19 horas, se da de comer a las mantas rayas. Una docena de mantas y a veces más se acercan a la orilla y un empleado del hotel, por turnos, te va dando pescado para que les des tú de comer. Se te acercan, te comen de la mano y puedes incluso tocarlas. Turistada quizás, pero mola. Lo hicimos dos veces, porque es curioso. Un pelicano se pasea por la orilla a la caza del pescado que se cae.
Sobre buceo o Snorkel, nosotros teníamos las famosas mascaras del Decathlon y con esas flipamos con los peces que vimos, estando en la misma Water Village. Hay excursiones para ir a hacer buceo, o Snorkel en otros lugares, pero no era nuestra intención.
Debajo mismo de las Water Village, en las escaleras hay cientos de peces de todo tipo, que se alimentan del coral y de los musgos que crecen en las maderas de debajo. Para unos novatos como nosotros, más que suficiente. Por la tarde noche, se acercan los tiburones (inofensivos) y nadan alrededor de las Water Village y de los restaurantes. Y no uno solo, sino varios, muchos.
Hay un servicio de alquiler de canoas gratis por una hora que lógicamente utilizamos.
Sobre excursiones o actividades hay de todo tipo y precios:
Para ver los delfines, 53 dólares.
Snorkel con tortugas, 73 dólares.
Buceo, 1 hora, 135 dólares.
Hay también motos acuáticas, Pádel Surf…
Cenas en la playa 243 dólares la pareja
Y el Spa ofrece todo tipo de masajes desde 69 dólares un masaje tailandés de 60 minutos, u masajes faciales de 30 minutos por 49 dólares.
Suelen hacer promociones pero los precios no varían mucho.
Probamos el masaje tailandés, y es una delicia. Masajistas tremendamente competentes, que nos dejaron el cuerpo descontracturado del todo. Merece la pena el capricho.
El día de la partida, tienes que dejar la habitación a las 12 horas, pero si tu vuelo sale por la tarde, te dejan una habitación para ducharte. Siempre te recogen unas 3 horas antes de que salga tu vuelo, y tienes que cerrar la cuenta (pagar) 30 minutos antes de partir.
Bares y restaurantes.
Hay un bar abierto 24 horas, al lado de la recepción, donde también se puede comer hamburguesas, pizzas o parecido. Es la opción cuando ya no puedes ir a tu restaurante asignado, porque se ha terminado tu pensión completa.
El restaurante Lagoon, que está situado en medio de las Water Village, es muy bueno.
Es el que entra si estas alojado en una de estas villas. Si no, se puede ir a comer o cenar allí, con un suplemento de 16 dólares por persona.
Variedad de platos, y un servicio exquisito. Siempre con una sonrisa. Procuran asignarte una mesa, y esa es tuya todos los días que comas o cenes.
Los horarios de comidas y cenas, son un poco prontos para los españoles.
Comida de 12 a 14 y cenas de 19 a 21. Pero como el ritmo de vida ahí cambia, te habitúas enseguida. Siempre 10 minutos antes de cerrar el buffet pasa un camarero avisando.
En ningún momento nos planteamos cenar en el restaurante japonés o italiano, que son de pago. Con la variedad de lo que teníamos en el Lagoon, era más que suficiente. Y si repetimos algún plato fue porque nos gustó, no porque no hubiera variedad.
Los que no están alojados en las Water Villages, tienen como restaurante el Bageecha, que está cerca de la recepción. Es más sencillo, con algo menos de variedad que el Lagoon.
Todas las noches hay animación, discoteca, Karaoke (del que nos convertimos en fans) o juegos. Con Marina, hicimos unas actuaciones, muy divertidas, y animamos al resto del personal.
Sobre el tema del todo incluido o pensión completa.
Nosotros optamos por la pensión completa y creo que acertamos.
El todo incluido que también se puede contratar al llegar, tiene un coste de 84 dólares por persona, (y no se puede hacer solo un miembro de la pareja, deben ser los dos)
En el todo incluido tienes los refrescos y las cervezas incluidos. Los combinados sencillos, o de marcas menos populares. El resto, incluido vino o combinados más elaborados o de mejor calidad, se paga la mitad. Una cerveza viene a costar unos 5 dólares, un combinado 10-12 dólares, una botella de vino no baja de los 35 dólares. Y a no ser que se beba una burrada, el todo incluido no sale a cuenta pues como quieras tomar algo de más calidad terminas pagando también.
Hay un servicio de médico, que tuvimos que utilizar. Supongo que por el exceso de Snorkel, se me taponaron los dos oídos. Primero uno y luego al cabo de unas horas el otro, y como no se me pasaba fuimos a la enfermería. La doctora, me los destapó y quede alucinado de toda la porquería que saco de mis orejas. Según ella era normal por el agua, y los sedimentos que llevaba.
El día de partida, después de hacer el pago y esperar a que nos recogieran, me entró una sensación de tristeza. Es lo habitual. Uno se acostumbraría enseguida a estar ahí.
Compartimos lancha de regreso con un grupo de turoperadoras italianas que venían a conocer el resort.
El aeropuerto de Malé es bastante grande. Con un montón de tiendas de caros souvenirs, hay un par de cafeterías para tomar un café. El regreso siempre es la parte más amarga del fin de unas vacaciones.
Vuelo a Doha, escala de 4 horas, y vuelo ya a Barcelona.
Terminaba sin contratiempos nuestro viaje, nuestra luna de miel. Terminaba una experiencia única, por todo lo que vimos en la India. ¿Repetir? Quizás sí, pero otra zona del país, como el sur.
India es todo lo que uno quiera ver. Para nosotros a día de hoy, ha sido nuestro viaje.